Boyacá es para vivirlo

Sitios nunca antes vistos del departamento hoy marcan la tendencia turística.

Muy pocas veces en la vida el ser humano deja cosas atrás. Su día a día está compuesto por extenuantes jornadas laborales, compromisos, ambiciones y competencia… El contacto con el “yo interior” es cada vez más escaso y a la hora de desconectarse de todas estas vivencias, la frase recurrente es: “Necesito unos días de vacaciones”.

Las personas que intentan buscar descanso, recargar energías y a la vez encontrar las mayores experiencias en un lugar desconocido, no dudan en escoger al departamento de Boyacá.

Esta región se ha ido alejando poco a poco del estigma de su clima frío, su condición demasiado rural y con muy pocos conocimientos de cocina y turismo internacional. Por ello, hoy le grita a Colombia y al mundo: “¡Adelante sumercé, esto es más que montañas! ¡Boyacá es para vivirla!”.

Dos horas separan a Tunja  la capital del departamento de  Bogotá la capital colombiana. Y en el departamento los sitios que se han vuelto atractivos para los turistas son: Paipa, Duitama, Tibasosa, Sogamoso y Aquitania.

Paipa es sinónimo de recreación, cultura y descanso. Está localizado a 40 km de Tunja.

Su infraestructura    fusióna entre lo colonial y lo moderno. Pero el lago de Sochagota y El Parque Acuático priman como sus mayores atractivos.

Con tres metros de profundidad, el lago de Paipa es escenario idóneo para la práctica del esquí, el canotaje y las motos acuáticas.

Pero si se trata de descansar lo más recomendable es ir al Parque Acuático, donde se encuentran las mejores aguas termominerales del país y su centro de relajación especializado en hidroterapia, lodoterapia, saunas y masajes.

Así mismo, Boyacá, además de poseer todas las particularidades de un sitio turístico, también está lleno de riqueza cultural, como lo representa el Pueblito Boyacense en Duitama.

Aunque lo confunden mucho con el paisa, éste es más peculiar.  En su arquitectura están representados, por medio de calles y barrios, algunos municipios del departamento: Villa de Leyva, Tibasosa, Tenza, Sáchica, Ráquira y Monguí. Aquí el turista puede pasar horas enteras visitando locales comerciales, restaurantes, exhibición de pinturas locales y artesanías.

A 15 kilómetros de Duitama se encuentra el municipio de Tibasosa.


Este pueblo se caracteriza por su gente pujante, llena de valores  pero sobre todo historias. Uno de sus mayores atractivos es el Museo de Arte Religioso que contiene pinturas del siglo XVI hasta el XVIII. Así mismo, para comodidad de sus visitantes, Tibasosa posee un majestuoso hotel llamado Hacienda Suescún, obra arquitectónica del siglo XVII, con estilo colonial y la tranquilidad del campo.

La historia dice que este territorio boyacense fue habitado por tribus indígenas, especialmente por Muiscas y Chibchas. Para fortuna de los visitantes, todas estas dudas  son resueltas en el Museo Arqueológico de Sogamoso.

Hace varios años en este museo fue reconstruido el Templo del Sol, que es un santuario para sus fieles. Alrededor se encuentran un cementerio que contiene los cuerpos momificados de todas las generaciones muiscas y un museo que alberga centenares de piezas prehispánicas.

Por otra parte, un lugar que es muy difícil dejar de visitar  por su hermoso paraje es el lago de Tota. Este sitio tiende a ser muy difícil de describir por las características naturales sorprendentes que posee. Aquí, al igual que el lago Sochagota, se pueden practicar deportes acuáticos, paseos y caminatas. En su interior se encuentran pedazos de islas como la de San Pedro y Cerrochico donde se puede acampar.

Pero lo más fascinante y lleno de contrastes que tiene éste lago es Playa Blanca. Aunque muchos no lo crean, en la región de la ruana también se goza de este privilegio y con mucha exclusividad porque ella no está rodeada de vendedores, ni artesanías que pueden opacar un poco la paradisiaca y tranquila vista.

Playa Blanca tiene una extensión de 350 metros  y está ubicada al sur entre la punta de la Cueva y la quebrada Donziquira. Su arena es blanca y, poco a poco, se va perdiendo en la oscuridad y profundidad de las aguas.

Como despedida a este interesante recorrido, qué mejor que terminarlo con una exclusiva tarde tomando vino propio de la tierra de Boyacá.

En el kilómetro siete autopista Duitama se encuentra el Viñedo del Marqués de Puntalarga . Gracias a las características del clima, éste puede obtener uvas ricas en azúcar y al mismo tiempo en finos componentes de aroma, con intensidad y tonalidad del color excepcionales, agregándoles frutas y flores autóctonas. Se inició en 1982 en la Loma de Puntalarga, en el Valle del Sol.

Este departamento más conocido como la  cuna de la libertad se ha ido alejando poco a poco de su visión  rural. Aunque siempre a sido una región  que causa  curiosidad visitarla, hoy ella abre sus puertas para mostra nuevos puntos turisticos e ir posicionando a Boyacá como el mejor destino para el turismo de relajación.

 

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