Tiempo de rones

Los refrescos y los jugos de fruta son algunos de los acompañantes que combinan con el ron y que han contribuido a su ascenso.

Los rones nacionales no sólo han resistido la acometida de otras bebidas como la cerveza y el vino, sino que han mantenido y, en algunos casos, incrementado su participación de mercado en el territorio colombiano. Cifras de la industria, correspondientes a 2007, revelan que los productores locales de ron participan con el 40% del total de las ventas de destilados (hace una década apenas llegaban al 20%), frente a sólo un 0,4% de los rones importados.

Algunos factores que explican el rápido ascenso del ron entre los consumidores nacionales incluyen su posibilidad de mezclarlo con hielo, refrescos y jugos de fruta, acentuando su toque tropical. También atribuyen este repunte a la diversa gama de estilos de presentación, que van desde el ron blanco, hasta los rones añejos de tres, ocho, doce y hasta 20 años, algunos de los cuales adquieren tal textura y complejidad, que pueden llegar a equipararse a célebres destilados mundiales como el coñac, el armañac y el whisky.

La coctelería también es responsable de la asociación de la bebida con momentos informales y divertidos. Son archiconocidas las preparaciones como Cuba Libre, Daiquirí, Mojito, Piña Colada y Mai Tai, entre muchas otras.

La creciente influencia latina en algunos mercados, como el estadounidense y el europeo —a través de la música y el deporte, principalmente—, le abre al ron nuevas y llamativas oportunidades entre los consumidores más exigentes.

Todo esto, en verdad, no es nuevo, pues el perfil aventurero y rebelde del ron se ha venido proyectando desde el siglo XVII, cuando apareció en escena en la mítica zona del Caribe, por cuenta de los piratas y bucaneros ingleses. Llegó a convertirse, incluso, en la bebida oficial de la Marina Real Británica. Luego se convirtió en el licor predilecto de los revolucionarios americanos y, más recientemente, de los rebeldes cubanos, encabezados por Fidel Castro.

Derivado de la caña de azúcar, este tipo de destilado se ha convertido, igualmente, en la primera bebida americana de exportación, generando lazos culturales con Europa, África y Asia. No en vano, una de las principales transnacionales contemporáneas es la marca Bacardí, nacida en La Habana. También son motivo de admiración los rones guatemaltecos, nicaragüenses, jamaiquinos, venezolanos, panameños y de otros variados destinos caribeños.

Pero los colombianos no se han quedado atrás. En la actualidad, tres regiones se distinguen por sus mayores volúmenes de producción: Antioquia, Caldas y Cundinamarca, seguidas por Valle del Cauca. Si bien existen algunos pequeños productores independientes, el control del mercado está en manos de las empresas licoreras departamentales.


Las marcas más recordadas incluyen Ron Viejo de Caldas, Ron Medellín Añejo y Ron Santafé Añejo. Entre los privados sobresalen Ron Santero, Ron Tres Esquinas y Ron Baluarte.

Todos los anteriores trabajan en función de potenciar su calidad e imagen, en especial los rones de las licoreras departamentales, que se han convertido en importantes pilares para el sostenimiento financiero de esas empresas.

En las últimas semanas, me he propuesto probar la mayoría de los rones nacionales y puedo dar fe de satisfacción. Los probé blancos y dorados, tanto en cócteles como puros y en las rocas. En el caso de los más añejos, los acompañé con chocolates negros Santander, producidos por la compañía Nacional de Chocolates. El maridaje resultó bastante seductor. También los tomé al lado de cafés colombianos de distintos orígenes y niveles de intensidad, y me sorprendí con el acople. Ni qué decir de la afinidad de un ron añejo y un buen cigarro. Todo esto me lleva a decir que tenemos todo un territorio para explorar con los productos que da la tierra. Sin ánimo chauvinista, invito a que no los ignoremos.

Algunos rones memorables

La crítica internacional ha señalado los siguientes grandes rones como algunos de los más representativos de su categoría:

Latinoamericanos

Zapaca Centenario, 23 años, GuatemalaSanta Teresa 1776, Solera, VenezuelaDiplomático, Reserva Exclusiva, 12 años, Venezuela

Caribeños

Engish Harbour, 5 años, AntiguaMount Gay, Extra Old, BarbadosNeisson Réserve Spécial, MartiniqueMezcla de rones caribeñosPusser’s Navy RumPyrat XO Reserve

Cómo apreciar un ron añejo

El ron se elabora a partir de la planta de caña de azúcar, proveniente de Oriente. La caña se muele y se extrae un jugo transparente, que primero se fermenta y luego se destila.

Si se envasa de inmediato, se llama ron blanco. Para obtener el ron dorado, el néctar transparente se añeja en barricas de roble, de donde adquiere su color. El tiempo de añejamiento fluctúa entre tres y 25 años. Los rones blancos se utilizan para elaborar cocteles. Los rones añejos, en cambio, se beben en pequeños sorbos para apreciar su complejidad. Se sienten cremosos en el paladar y dejan un largo y agradable final.

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