Un tesoro escondido

Para vivir una aventura subacuática, con naturaleza propia del Caribe colombiano, en el arrecife coralino más grande del país.

El fondo marino de Isla fuerte es una maravilla para admirar. Allí habitan la mayor variedad de corales vírgenes del Caribe colombiano, que, junto con las miles de especies de flora y fauna que los decoran, son la mejor carta de presentación de este paraíso del buceo.

El bajo Alicia, el canal del inglés, Mariajo, burbujas y, claro, el afamado Bushnell (nombre del buque americano que en 1937 descubrió el lugar), y un bajo coralino que se inicia a más de 180 pies y se eleva hasta los 40 pies de profundidad en donde la vida hace alarde de toda su belleza, son algunos de los 17 puntos de buceo que tiene la isla.

En estos destinos se encuentra frente a frente con cangrejos, langostas, tortugas, tiburones nodriza y aletiblancos, corales de fuego y cerebro, algas y todas las esponjas que la mente pueda imaginar.

Este paraíso no es sólo para expertos buceadores, porque quienes quieran iniciarse en esta práctica extrema y maravillosa pueden tomar cursos de buceo que se ofrecen en la Isla. Juan Carlos Tovar, uno de los instructores, enseña además el curso de ecosistemas de arrecifes coralinos en donde se descubre que en realidad los buzos valoran los grandes animales, pero que la magia de la vida se halla en cada una de las especies que habitan en el mundo marino.

Maravillas de la superficie

En Isla Fuerte no sólo se aprecia la belleza de la naturaleza submarina. Antes de hacer la primera inmersión, en las mañanas, se puede hacer un recorrido en kayak y descubrir la vida que habita las formaciones de manglar, la variedad de aves y los corales de poca profundidad que decoran el recorrido.

Otra opción es vivir una experiencia completamente diferente en el acuaplano, un pequeño avión que remolcado por un bote a baja velocidad, desplaza a tres personas por los arrecifes cercanos permitiéndoles “volar” por el mundo de los peces y los corales.

Caminando por los senderos bien demarcados y acompañado por expertos guías se descubren la cultura y la naturaleza que habitan en la isla. Este recorrido se inicia en la Ceiba, gigante que con 24 metros de altura es un espectáculo, luego el sendero sigue hasta “el árbol que camina”, los habitantes de la isla han llamado de esta forma a un árbol de la familia de los cauchos que luego de estabilizar su tallo principal y en busca de nutrientes y estabilidad crecen desde sus ramas tallos menores que se soportan en el subsuelo y que luego de cientos de años han generado la sensación óptica de desplazarse sobre el suelo.

El sendero circula toda la isla a través del bosque seco tropical y en no más de tres horas de trayecto descubrirá la laguna salada, el árbol de Tun Tun, los manglares y el poblado, en donde habitan los colonos de la isla llamado Puerto Limón.

Uno de los grandes atractivos que ofrece la isla es la visita al faro, una vieja pero estable estructura de 45 metros de altura ubicada en la parte más al norte de esta porción de tierra rodeada de mar y que sirve de guía a los barcos que recorren este corredor marino. Desde la plataforma más alta del faro, a la que se accede por las escaleras de hierro, se aprecia toda la isla, y para los turistas más osados se puede descender desde allí en rapel (técnica de descenso en cuerdas).

Isla fuerte es un sitio de ensoñación que da la oportunidad de reconciliarse con la naturaleza y descubrir la vida que espera por la concientización de los humanos en la adquisición de hábitos que aseguren la vida en el planeta como aún hoy la conocemos.

 Recuerda ver ‘Travesía’ los miércoles y sábados a las 8:00 p.m. por Canal 13. [email protected].

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