Reciclaje contra el cambio climático

La ingeniera colomboestadounidense Sintana Vergara viajó a Bogotá para descubrir los beneficios de esta práctica.

Bogotá ha sido un lugar abrumador para Sintana Vergara, una ingeniera ambiental colomboestadounidense que vino a investigar para su tesis de grado cómo funciona el reciclaje en la capital y el valor que puede tener para mitigar los impactos del cambio climático. Lo que más le ha llamado la atención es la convivencia entre quienes se animan a separar los residuos en canecas de distintos colores de vez en cuando y los miembros de la Asociación de Recicladores, que tienen uniformes y siguen estrictas reglas empresariales.

Como otras grandes ciudades del mundo, Bogotá parece una fábrica productora de basura, día y noche se están generando desechos y al botadero Doña Juana diariamente son arrojadas cerca de 5.800 toneladas, con la diferencia de que aquí todavía impera el reciclaje manual, es decir, que son las personas quienes dividen la basura y la clasifican para que sea procesada. Sin embargo, este proceso está cambiando y se espera que en unos años el reciclaje sea totalmente industrializado, como ya sucede en otras urbes latinoamericanas.

Precisamente esta transformación fue lo que convenció a Sintana Vergara de escoger a Bogotá como escenario para desarrollar su investigación de maestría de la Universidad de California (EE.UU.). Además, su padre y su madre nacieron en la capital y siempre había querido vivir en la ciudad de la que tanto oyó hablar. Aunque desde pequeña se ha preocupado por cuidar el medio ambiente, confiesa que sus padres se han contagiado de la cultura americana y ésta los ha llevado a producir cada vez más desechos.

La Asociación de Recicladores de Bogotá acogió desde hace un par de meses a la joven investigadora, quien ha podido experimentar de primera mano lo qué es el reciclaje manual. Ahí ha conocido a muchas personas dedicadas a la profesión, como Nora Padilla, una de las fundadoras de la Asociación, quien de niña aprendió a clasificar los residuos en el antiguo botadero de Gibraltar.

Vergara explica que el reciclaje puede ayudar a mitigar la contaminación y combatir el cambio climático, porque reduce la explotación continua de materias primas como el vidrio, el plástico y el aluminio, que pueden ser reciclados una infinidad de veces. Además, cuando se hace manual y organizadamente, genera empleo y reduce el uso de maquinarias que también pueden ser contaminantes. Esa es la clave de su investigación, que está financiada por una beca de la Fundación Fullbright y apoyada por la Universidad Manuela Beltrán.

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