"Perdimos la conexión con el planeta"

Lawrence Bloom, experto en temas ambientales, estuvo en la Universidad del Rosario enseñando cómo ser verde.

Hace casi 20 años el inglés Lawrence Bloom estaba sentado en el comité ejecutivo de la cadena de hoteles Intercontinental diseñando el primer manual ambiental para una empresa de este tipo. Antes de llegar ahí había dedicado toda su vida laboral a construir enormes edificios en Londres, Inglaterra. Siempre le habían interesado los temas ambientales y al terminar su trabajo en Intercontinental comenzó a preguntarse por el problema de los desperdicios que generan los seres humanos. “Nunca he podido entenderlo”, reflexiona Bloom.

“En aquella época me convencí de que quien estaba mal era yo y por muchos años me guardé las ideas que ahora enseño a los demás”, recuerda el activista que en la actualidad habla abiertamente de una crisis de valores que vive la sociedad. Para él, el problema dejó de ser financiero e inclusive dejó de ser meramente ambiental. Bloom explica que el nuestro “es un problema que apareció cuando dejamos de reconocer las profundas conexiones con el planeta que nos dio vida, con el cosmos y con nosotros mismos”.

Bloom habla pausadamente y le gusta explicar sus ideas a través de metáforas y ejemplos. Sabe muy bien cómo hacer llegar su mensaje a los demás. Habla de la Tierra como una madre embarazada. De los seres humanos como ese bebé que ella carga, que ya ha llegado al punto cúspide de su desarrollo como feto y ahora debe nacer. Por eso enfatiza en que este es un momento clave para la historia de la humanidad, es el nacimiento de una nueva forma de pensar el mundo y nuestras responsabilidades con él.

Es ambientalista de corazón y está dedicado a trabajar con organizaciones que enseñan sobre las actitudes destructivas y dan soluciones a la crisis. Actualmente es vicepresidente de la Alianza de Prosperidad Climática y miembro de la junta de Directores de Desarrollo Urbano Global. Esta semana Bloom estuvo en la Universidad del Rosario dando una conferencia sobre cómo luchar contra el cambio climático.

La iniciativa que más lo motiva es la de Economía Verde o Green Economy, que forma parte del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Su labor ahí es viajar a decenas de ciudades alrededor del mundo enseñando a sus líderes a emprender acciones para lograr la prosperidad ambiental. Predicando a su vez la necesidad de medir las sociedades con estadísticas diferentes a las del PIB.

El proceso comienza con el alcalde y su gabinete, a quienes Bloom les explica cómo convertir la ciudad en un lugar verde. Luego se reúne con pequeñas, medianas y grandes empresas que sigan un proceso de funcionamiento ambientalmente amigable o estén interesadas en elaborar productos y materiales verdes. Por último, Bloom se enfoca en la población civil y en la educación ambiental en la ciudad.

Adelantándose a los incrédulos, Bloom cita algunos eventos recientes que demuestran la evidencia del cambio climático. En primer lugar, está la sequía en Rusia, la más fuerte en los últimos 2.000 años, en la cual se experimentaron temperaturas de hasta 37 grados en un lugar donde rara vez subía de 21. Además están las inundaciones en Pakistán, otro evento que no se experimentaba hace 5.000 años. “Estas extrañas condiciones climáticas serán cada vez más comunes”, augura Bloom. Para él es evidente que la pérdida de los cascos polares causa un daño inmenso al planeta. Cuando el hielo se derrite, los rayos del sol que antes eran reflejados son ahora absorbidos por el mar. Éste se calienta y libera metano, gas que contribuye al calentamiento. Este círculo vicioso es contra el que Lawrence Bloom lucha todos los días.