El hombre de la revolución femenina

En 1965 el doctor Fernando Tamayo fundó esta entidad, responsable de la transformación de la planificación familiar y la salud sexual en Colombia.

Cuando el doctor Fernando Tamayo Ogliastri decidió dedicar su trabajo a la planificación familiar, muchos de sus colegas le advirtieron que podían excomulgarlo y quitarle su licencia. Sin embargo, en la sociedad colombiana de los 60, todavía puritana y conservadora, en la que apenas llegaban noticias de la revolución femenina, este ginecólogo, considerado el más importante del país, se arriesgó a trabajar por la salud sexual y reproductiva en una institución que hoy se consolida como una de las más importantes en planificación en Latinoamérica.

En los años sesenta, una mujer colombiana tenía en promedio siete hijos. En una sociedad que todavía no les abría espacios profesionales, las tareas domésticas y el cuidado de la familia eran el destino más común para ellas.

Para la época, sólo las mujeres de clase alta tenían la posibilidad de planear su sexualidad, para lo cual contaban con el apoyo de ginecólogos privados que les proporcionaban métodos anticonceptivos con toda la reserva del caso.

Fue sólo hasta 1965, cuando una de las pacientes del doctor Tamayo le pidió atender a una de sus ayudantes. El rumor del tratamiento  se difundió con tanto éxito, que    la posibilidad de reducir el número de hijos,  se convirtió en una posibilidad al alcance de las mujeres capitalinas de bajos  recursos, que llegaban cada miércoles a colmar las filas afuera del consultorio del ginecólogo.

Ese año, el doctor Tamayo trajo al país el dispositivo intrauterino conocido como el “churrasco”, y en una casona de Teusaquillo abrió el primer centro de atención de Profamilia.

A partir de entonces la entidad ha atendido a más de 18.000 pacientes, y hoy cumple casi medio siglo de transformación de la concepción de la sexualidad en el país y del papel de la mujer  en la familia y la sociedad.

“El mayor logro de Profamilia ha sido reconocer el derecho de ejercer una sexualidad libre de riesgos y a tener una reproducción planeada y satisfactoria”, así lo dice el doctor Juan Carlos Vargas, director científico de la organización, quien además asegura que con la creación de Profamilia la mujer fue la mayor beneficiada.

Después de 45 años de la llegada del primer dispositivo de anticoncepción al país, la idea de controlar la maternidad ha ido ganando cada vez más aceptación, no sólo en las mujeres sino también en los hombres, que han empezado a participar activamente de la planificación familiar. Desde 1970 se han realizado más de 182.000 vasectomías.

Hoy, el 78% de las mujeres en edad fértil en el país utilizan métodos anticonceptivos. El más usado es la ligadura de trompas, precedido por el dispositivo y la píldora. Así lo asegura el doctor Gabriel Ojeda, gerente de evaluación de Profamilia.

La sexualidad responsable en adolescentes, la prevención de enfermedades y la promoción de la tolerancia frente a la diversidad sexual son algunos de los temas que hoy preocupan a esta entidad, para la cual el mayor reto sigue siendo el embarazo en adolescentes.

Con presencia en 20 municipios y 33 centros de atención en el país, Profamilia actúa como una IPS y cuenta con el apoyo  de algunos donantes internacionales que acompañan  programas para la atención de desplazados y para la prevención de la violencia sexual. Esta institución pionera en planificación familiar le sigue apostando a la salud sexual y reproductiva y a trabajar contra la violencia intrafamiliar.

Después de 45 años, con una sonrisa de tranquilidad, el doctor Fernando Tamayo asegura que con mucho trabajo Profamilia transformó la historia de la mujer en Colombia.

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