"Descubrí una linterna": Martin Chalfie

Está de visita en Colombia el neurobiólogo que desarrolló una forma de ver el interior de las células vivas.

Este jueves, en el Parque Explora-Medellín, el neurobiólogo norteamericano Martin Chalfie contará su crónica personal del descubrimiento que le mereció el Nobel, una historia que empezó en el mar, en el cuerpo de una antigua medusa bioluminiscente, la Aequorea victoria, origen de la Proteína Verde Fluorescente (GFP), marcador poderoso que permite ver, iluminar la vida, allí donde ha estado más oscura: en la célula.

“Descubrí una linterna”, ha dicho Chalfie. Para el experto en biología molecular Juan Guillermo McEwen, la GFP es un logro rotundo, pues “aunque se han usado diversas técnicas antes de ella, basadas por ejemplo en la luciferasa (de la luciérnaga marina Cipridina), la proteína verde, al tener un menor tamaño, amplió decididamente el horizonte de la investigación de los procesos celulares”.

Esta diminuta llave de 238 aminoácidos abrió nuevos campos de observación y representó tan promisorias posibilidades, que la Real Academia Sueca de Ciencias calificó su llegada como una revolución. Por descubrirla y desarrollarla, el neurobiólogo Martin Chalfie, el químico y biólogo marino Osamu Shimomura y el bioquímico Roger Tsien forman parte del selecto grupo de 156 premios Nobel de Química, reconocidos desde 1901.

El actual profesor de la Universidad de Columbia, en Nueva York, habló para los lectores de El Espectador:

¿Qué quisiera subrayarles a los niños y jóvenes que hoy lo van a escuchar?

Más que darles consejos, quiero aprender de los investigadores aquí en Colombia y saber en qué están trabajando. Lo que sí me gustaría es derrotar algunos mitos: los muchachos pueden estar influenciados por la imagen de los científicos que dan en la televisión y en el cine. Por ejemplo, que los científicos trabajan solos, que no tienen tiempo para los amigos y la familia. Los científicos son muy diversos, como los abogados, los hombres de negocios o la gente de cualquier ocupación. Sólo se diferencian porque disfrutan descubriendo otros aspectos de nuestro mundo.

¿En qué proyectos está trabajando?

La investigación por la que obtuve el Premio Nobel se publicó en 1994, desde entonces hemos trabajado, fundamentalmente, en el estudio de las moléculas que le permiten a las células nerviosas detectar señales mecánicas: trabajamos en el tema del tacto, el oído, la contracción de los músculos. Los proyectos actuales del laboratorio buscan entender cómo son activados y desactivados los genes en las células nerviosas; cómo puede modularse el sentido del tacto en el tiempo; cómo influyen las características especializadas de las células sensoriales en su funcionamiento.

¿Cuáles son los logros no profesionales luego de dedicarle la vida a la ciencia?

Lo que más disfruto es mi familia. Puedo decir que mi mayor logro es tenerlos a ellos para compartir mi vida. También considero un logro ser capaz de componer en guitarra clásica. Escribí una pieza a 7/4, algo que nunca pensé lograr. He valorado más la importancia de los amigos, la familia, la generosidad y el entusiasmo y he descubierto que la mayoría de las personas son amigables y bien intencionadas.

¿Cómo es el Martin Chalfie ocioso?

Mi afición principal es tocar guitarra clásica. Mi padre, que era un guitarrista profesional, empezó a enseñarme cuando tenía 12 años. Soy lector, especialmente amante del misterio. Me encanta jugar con mi perro, armar rompecabezas (una adicción) y viajar.

 

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