"Esas 600 páginas son una carta de amor a Colombia"

El autor de ‘El río’, Wade Davis, regresó al país invitado por el Instituto Humboldt para hablar sobre la importancia de buscar respuestas en la sabiduría de los pueblos antiguos.

Wade Davis es la persona que uno quiere en el asiento de al lado en un largo viaje. Una pregunta resulta suficiente para que una cascada de anécdotas e historias fluya desde su memoria.

El autor de El río, un libro que narra los viajes del más famoso botánico del siglo XX, Richard Evans Schultes, por los rincones de la Amazonia colombiana, regresó esta semana al país invitado por el Instituto Humboldt para cerrar la celebración del Año Internacional de la Biodiversidad.

¿Después de 14 años de haber escrito ‘El río’ no tiene la sensación de que lo sigue persiguiendo?

Un día estaba en Santa Marta y una hermosa hippie colombiana se me acercó con una copia completamente doblada y me pidió un autógrafo. Llevaba muchos años sin venir a Colombia y esa era la primera vez que firmaba la edición en español. Luego, cuando llegué a Bogotá, Rafael Pardo también lo tenía en la mano. Me llamó la atención que fuera tan bien recibido teniendo en cuenta que es grande. ¿Por qué es tan popular? Creo que, por un lado, esas 600 páginas son una carta de amor a Colombia. Pero más importante aún es que para la generación que no pudo viajar por el país por culpa de la guerra, esto es como un mapa de sueños.

¿Qué tan fiel resultó el documental de Antonio Dorado inspirado en ‘El río’?

No he visto la versión final. Creo que más que un documental es un filme sobre su viaje personal en el Amazonas. No creo que sea la película del libro. Él tenía la liberad para hacer lo que quisiera. Me he reunido con el director inglés Peter Webber (La joven con el arete de perla) y está trabajando con Diana Rico y la productora 4Direcciones. Esperamos hacer una producción relacionada con el libro.

¿En qué punto está?

Tienen un par de guiones y están buscando la financiación. Sería maravilloso que fuera hecha por la industria cinematográfica colombiana. Falta definir si es una película o una serie, pues no es una historia sencilla de contar.

¿Cómo escritor que tan hábil se siente en el campo audiovisual?

Me siento muy cómodo porque estoy haciendo filmes todo el tiempo. He hecho 15 filmes en los últimos 10 años.

¿En que trabaja ahora?

En un libro en el que he trabajado por diez años. Es una historia sobre los primeros intentos de los británicos por escalar el monte Everest a principios de los años 20. Me obsesioné con estos escaladores. Me preguntaba por qué no les importaba caminar hacia la muerte. Y mi teoría al principio es que para esa generación que fue a la Primera Guerra Mundial la vida importaba menos que los momentos vividos.

En ‘The wayfinders’ muestra la importancia de la sabiduría antigua para el mundo moderno...

Tenemos esta idea de que las culturas indígenas están destinadas a morir, pero olvidamos que ellos trajeron algo a la mesa del conocimiento. Si mides el éxito de una cultura por el desarrollo tecnológico, sin duda el modelo europeo sería el más exitoso. Pero si lo mides por la forma de vivir de manera sostenible, quizás los modelos de vida de los arahuacos y koguis sean más impresionantes.

¿Cuál es su punto de vista sobre el problema del cambio climático?

El impacto del cambio climático está en todas partes. Viví en Groenlandia con los esquimales y el hielo que llegaba en septiembre y permanecía hasta julio ahora llega en noviembre y se va en marzo. En Canadá, si viajas desde Vancouver hacia el norte 1.000 millas, todo el bosque está rojo porque el invierno ya no puede matar el escarabajo del pino y está destruyendo miles de hectáreas. Lo que pienso después de estar el año pasado en Copenhague es que, sea cierto o no que hay un calentamiento global, la peor decisión es la inacción.

¿Si tuviera la oportunidad de viajar en tiempo lo haría al futuro o al pasado?

Creo que sería emocionante vivir en 1920. La razón es que en esa época el mundo era aún muy vibrante. Teníamos aviones y podías viajar y conocer las culturas que permanecían bastante puras. Como en el siglo XIX, si eras un hombre blanco y británico habrías tenido un montón de diversión. Lo que es relevante es que si todos viajáramos al pasado, hace apenas 200 años, podríamos ir a la costa oeste de Canadá y ver los enormes cardúmenes de bacalaos que los barcos podían atravesar navegando. Ver millones de búfalos cubriendo las praderas de Norteamérica. Ver bandadas de millones de aves capaces de eclipsar el sol. Lo más temible de la especie human es la fluidez de su memoria y la capacidad de olvidar. ¿Cómo nos vamos a sentir cuando desaparezca el ultimo tigre en India? ¿Cómo les vamos a explicar a nuestros hijos que dejamos desaparecer los tigres?

¿Qué es lo que más le gusta de visitar Colombia?

Me gusta estar con los colombianos donde quiera que estén. Siempre me divierto. Me gustaría ir a muchos lugares maravillosos de Colombia, pero vengo aquí para tener una dosis de verdadero calor humano.

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Pablo Correa

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