Erick Moreno: "Richard Páez es muy humano"

El chocoano de 19 años será titular este miércoles (8:00 p.m.) en El Campín, en el clásico ante un necesitado Santa Fe.

El amante de la salsa y el Play Station atribuye el momento del equipo embajador al técnico.

Atento, se queda viendo saltar a Falcao García en sus partidos con el Atlético de Madrid. Quiere convertirse en su émulo a la hora de atacar el balón en el juego aéreo. Analiza los movimientos de Cristiano Ronaldo, su ídolo, en los tiros de esquina del Real Madrid. A los 19 años, Erick Andrés Moreno está convencido de su talento: “Tengo el don de brincar más que otros. De anticiparme para cabecear, de ganarle la posición a centrales más altos que yo”, dice el atacante de Millonarios.

Al club embajador lo observaba por televisión cuando era niño, cuando disputaba torneos intercolegiados en su natal Bagadó, en Chocó. Algunas veces oficiaba como volante de marca, “pero era por mamar gallo; siempre soñé con ser delantero profesional”.

A pesar de ser hincha de Atlético Nacional, Moreno siempre soñó con jugar en Millonarios, por su historia e hinchada. “Afuera siempre me gustó el Manchester United”, añade Erick, quien este jueves cumplirá 20 años.

Espera celebrarlo este miércoles por anticipado, cuando enfrente en el clásico bogotano a Santa Fe. En el ambiente embajador no se habla de otra cosa que del eterno rival, pues podrían enviarlo a vacaciones de fin de año por adelantado. “Con la ayuda de Dios lo lograremos. Venimos en alza por el título de la Copa Colombia. Debemos estar concentrados y anotar lo que tengamos”, aseguró.

Moreno se formó en las divisiones menores del Pereira. De la mano de Pedro Sarmiento, debutó en 2009 en un juego contra Pasto, en el estadio Libertad. Cumplía la extinta norma del jugador sub-18: actuó 18 minutos y fue sustituido por Édison Toloza, hoy también en Millonarios.

“Con Toloza me la llevo muy bien. Le he aprendido a tener tranquilidad a la hora de definir. Con su velocidad se lleva a todos los defensas y queda uno solo en el área”, dice el chocoano, quien marcó su primer gol en Liga contra Cúcuta, en la segunda fecha.

Al conjunto azul llegó en 2010, cuando finalizó su contrato con el Pereira. “Vine a entrenar únicamente, pues se supone que mi representante estaba buscándome un club en Brasil. Pero a El Chiqui García le gustó mi trabajo y me quedé”, recuerda.

No anotaba desde esa ocasión contra Cúcuta en El Campín. Incluso, “el profe Richard Páez se sentó conmigo, me dijo que estaba muy quieto. Me recomendó que debía moverme más. Por fortuna llegó el gol contra América, el sábado pasado”.

A la hora de hablar sobre el técnico Páez no ahorra elogios para su mentor: “Es excelente. Nunca trata mal a nadie, es honesto, amable, respetuoso. Por eso uno trata de hacer lo que él pide. Es muy humano. También, a veces, es jocoso, como uno de nosotros”.

Y continúa: “Porque, eso sí, hay muy buen ambiente en el grupo. Todos son muy recocheros. Wilson Carpintero y Elkin Blanco son los que más tiran bromas. Eso permite que seamos amigos y nos entendamos bien en la cancha”.

Precisamente Elkin Blanco es su compañero de vivienda. Ambos le dan rienda suelta a la salsa y al reggaetón en su hogar: “Como buenos negros, somos buenos bailadores”, bromea. Los dos comparten el gusto por jugar Play Station. Y tanto el férreo volante, como el hábil atacante, nacieron en Chocó. Aunque sólo Moreno es titular indiscutible.

“Ganarme un puesto en Millos es muy importante, porque hay una competencia muy dura. Carpintero, Toloza, Preciado, Barros son muy buenos. Es una alegría inmensa haber sido titular en la mayor parte del torneo, cuando aún soy muy pequeño”, dice.

Es el más joven del equipo titular que enfrentará a Santa Fe en el clásico 273 de la historia. Pero no le preocupa su falta de experiencia en este tipo de duelos: “No debo desesperarme ni prestar atención a cosas externas. Tengo que estar concentrado”.

El número 15 de Millonarios, el de 1,83 centímetros de estatura y cuello alargado, el de mirada de niño y cabezazos de grande, buscará anotar este miércoles contra Santa Fe y, de paso, eliminarlo del Clausura.