'Lo de Teófilo Gutiérrez es un problema cultural'

El representante del colombiano, Efraín Pachón, justifica a su jugador y dice que tiene 50 mil ofertas.

Sesenta minutos. Una hora. Apenas ese tiempo vistió Teófilo Gutiérrez la camiseta de Lanús. Fueron dos ratitos de los partidos que el equipo jugó por los cuartos de final de la Copa Libertadores, torneo del que fue eliminado por penaltis ante Vasco Da Gama. Y justo cuando los dirigentes argentinos pensaban afinar la punta del lápiz para contar con el goleador colombiano a partir de junio, el polémico Teo tomó un avión. El Caimán, como ya empezaron a llamarlo por aquí, se fue para Barranquilla. Pero este nuevo capítulo de la historia del imberbe costeño en Argentina está lejos de la alegría que propone la cumbia de José María. Peñaranda. Por el contrario, a pesar de la sonrisa que mostró el miércoles, apenas aterrizó en el aeropuerto Ernesto Cortissoz, el resultado fue que Nicolás Russo, presidente de la entidad granate, se juntó con Efraín Pachón, apoderado del futbolista, para rescindir un contrato que tan solo duró ¡30 días! Y aunque el grupo inversor que posee sus derechos pensó en hacerlo volver a Racing, se quedará en una suerte de limbo futbolístico hasta el 1º de julio.

La última imagen de Gutiérrez en este país se observó el domingo, cuando Lanús jugó el clásico zonal ante Banfield, por la 14ª fecha del torneo Clausura. Como sólo estaba habilitado para jugar la Copa, siguió el partido desde un palco. Y como premio por el triunfo que sus compañeros consiguieron, el técnico les dio vía libre hasta el martes. Sin embargo, ese día Teo brilló por su ausencia. También, el miércoles. Ante esta situación, los dirigentes granates montaron en cólera. “El jugador tiene que entrenar todos los días como cualquier otro. Si no cumple, no le vamos a pagar. Lo vamos a intimar”, había advertido Russo, quien se enteró por la prensa que Gutiérrez estaba en Colombia. Allí, cuando llegó, dejó algunas frases con total desparpajo: “Sólo quiero descansar. Hay muchas ofertas, mi representante se está encargando. Lo importante es que las puertas están abiertas adonde uno va. Estoy representando bien a mi país y estoy muy contento por eso”.

Difícilmente Teo deja bien parada a Colombia con sus desplantes y su falta de conducta. José Pékerman tomó nota y por eso decidió no convocarlo en la lista preliminar de la selección. Una nómina que al barranquillero le sirvió como excusa para volar hasta su país. Porque según le confirmó su apoderado a El Espectador, Gutiérrez creyó que sería llamado. Pachón se hizo cargo de la responsabilidad. “Lo que pasó es culpa mía. Yo le dije al chico que podía viajar cuando quisiera, siempre y cuando fuera convocado. Fue una confusión que se debió a una mala interpretación”, afirmó el agente, en diálogo con este diario. Difícil de creer. En especial, después de la cadena de desafortunadas acciones de su representado.

Pachón se encontró con Russo en la sede del club. Después de dos horas tomaron una decisión: la rescisión de mutuo acuerdo. Teófilo cobrará hasta el último día que trabajó: 50 mil dólares, nada menos. A fin de cuentas, a la dirigencia le vino como anillo al dedo el viaje de Teo: se sacó de encima un jugador que no podía utilizar, de salario alto y conflictivo. Porque a sus compañeros nunca les había caído bien. Ya lo miraban de reojo desde un Racing-Lanús en el que Gutiérrez provocó al arquero Agustín Marchesín. “Acordamos rescindir en los mejores términos. Él no se sentía bien cobrando sin jugar. Nos sentamos con el presidente, hablamos y quedó todo bien”, manifestó el representante del controvertido jugador, al que ‘vendió’ como el mejor de todos. “Tengo 50 mil ofertas (sic). No sé a dónde va a ir a parar... Me llamaron otros clubes de Argentina. Pero hay siete ofertas de México y seis de Brasil. En estas horas, además, me voy a reunir con un dirigente italiano”, puntualizó. En algún momento, Gutiérrez sonó en Nápoli y Fiorentina. También se lo vinculó con Porto. Sin embargo, terminó jugando en Racing, de donde lo echaron después de mostrar un arma de aire comprimido en el vestuario. Entonces se peleó con el portero y capitán, Sebastián Saja. Aunque ya había mostrado otras perlas a lo largo del año y medio que lleva aquí. Miguel Russo, Diego Simeone y Alfio Basile tuvieron inconvenientes durante su gestión. Y el viaje que hizo a Barranquilla esta semana no fue el primero en medio de una competencia.

Pachón, en cambio, no lo quiere hacer ver como un personaje díscolo. Para el agente colombiano, se trata de un problema cultural. “Teo es buena gente. Yo creo que lo que le pasa es por los procesos de la vida. Si tú te ganas la lotería, seguro que enloqueces, a pesar de tener una carrera universitaria. Hay que entender qué puede pasar con un chico que, de la noche a la mañana, sale de la villa y se encuentra con un montón de plata”.

Al margen de la misericordia de su representante, Gutiérrez cumplirá 27 años en 10 días. Parece bastante grande como para no entender que su falta de conducta lo lleva por mal camino. En Argentina, en Colombia y en el mundo.

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