El Barcelona amenaza de entrada

Messi fue la gran figura culé.

Por más que siempre esté en la baraja de favoritos y más después de las últimas temporadas bañadas en oro, el Barcelona debutó este martes en la Liga de Campeones de Europa con algo de presión, después de haber caído en casa el fin de semana por el campeonato español, a manos del Hércules de Alicante (2-0).

De ahí que el ambiente del Camp Nou encerrara mucho más que las habituales ilusiones azulgranas, las cuales tuvieron una prueba de entrada frente al Panathinaikos de Grecia, cuando el visitante inauguraba el marcador a los 20 minutos de juego a través de Govou.

Otra vez el campo, que se ha hecho casi inexpugnable en España y el Viejo Continente, se veía amenazado, pero bastó que Lionel Messi ganara en confianza para demoler la muralla verde que apenas pudo sostener la ventaja durante 60 segundos.

Al minuto 21, el argentino decretaba la paridad y 12 después, David Villa daba su primer grito europeo vestido de azulgrana, con lo que la grada reaccionó para terminar de intimidar a un visitante que de ahí en adelante se dedicó a evitar una vergüenza mayor.

Propósito que no se cumplió, porque antes de irse al descanso Messi aumentaba y en el complemento Pedro y Dani Alves sellarían la goleada 5-1, que pudo incluso ser mayor, si La Pulga no hubiese desperdiciado un penalti por falta que le había cometido un defensor rival en el área visitante.

Por su parte, el campeón reinante, Inter de Milán, con Iván Ramiro Córdoba en la línea emergente, apenas empató en Holanda con el Twente a dos tantos en el estadio De Grolsch Veste de Enschede.

Este miércoles se estrena en la competición el club que más veces la ha ganado, el Real Madrid (en nueve ocasiones), frente al Ajax en el Santiago Bernabéu.