La diferencia no fue tan 'Delgada'

A Millonarios no le bastó la gran noche de su arquero Luis Delgado y perdió el clásico 261 con Santa Fe, que gracias a los goles de Luis Manuel Seijas y Ómar Pérez demostró por qué es el líder absoluto del rentado con 23 puntos.

Si bien Camilo Vargas se había puesto la capa de superhéroe para volar al palo izquierdo y evitar así que Yovanny Arrechea sentenciara el clásico bogotano a favor de Millonarios, Luis Delgado, arquero albiazul alcanzó a demostrar que era la cuota de seguridad que Juan Obelar desvirtuó por completo.

Sobraba siquiera preguntar cuál debería ser el Uno embajador, aunque el bumangués con el 89 a su espalda, hasta en número aventajaba al uruguayo que debe esperar una nueva oportunidad porque ayer el derbi capitalino no fue más rojo por el meta, quien evitó una vergüenza aún mayor con atajadas propias de los que saben estar debajo de los tres palos.

Sí, Santa Fe ganó y bien. Con su 2-0 demostró que el liderato en el Clausura desde la primera hasta la décima fecha no es cuestión de casualidad, pero el mejor de la cancha fue Delgado, un consuelo que sabe a poco porque con su caída —la quinta en el torneo en ocho salidas—, Millonarios se hunde en el fondo de la tabla, de la cual es antepenúltimo y lo que es peor, Cortuluá, Envigado y América le descontaron en el promedio para que la amenaza de promoción resulte inevitable.

Por eso el único que recibió un aplauso en lugar de insultos, por parte de la indignada afición azul, fue Delgado, quien en el primer balón atajado, tras cabezazo de Carlos Valdés, advirtió que no iba a soltar las llaves de la portería así no más y por eso Cristian Nazarit lució otra vez incapaz ante el achique del bumangués y luego en un tiro libre perdería el duelo.

Tampoco podría Luis Manuel Seijas, quien ingresó al sexto minuto de juego ante la lesión de Mario González (hoy se le practicará una ecografía en la parte posterior del muslo izquierdo), pero el venezolano a 15 del final consiguió lo que parecía imposible.

Al quedar con el arco de frente, se deshizo de su marca y le definió con ubicación a Delgado que por más que se estiró, esta vez tuvo que invitar a sus compañeros a buscar el empate. “Conseguimos tres puntos vitales que nos dan mucho más impulso para el juego contra Caracas”, reconoció el volante zurdo.

Después el arquero, preso del desespero y la impotencia, se llevó por delante a Óscar Rodas, quien refrescó el ataque albirrojo y Ómar Pérez, desde el punto blanco, terminó de empujar a Millonarios al abismo, aunque el santandereano tiene agarre suficiente para salvarse de la debacle.

“Por insistir en nuestro estilo de juego de buen trato a la pelota, creo que se ganó, pero ahora ya pensamos en el partido del jueves en Venezuela, porque cada tres días nos estamos jugando una final”. Así destacó el técnico ganador, Néstor Otero, la victoria de sus dirigidos.

Al Matemático las cifras no le abandonan y con el paso de los juegos silencian la incredulidad, porque aparte de comandar el Finalización con 23 puntos, Santa Fe alcanzó al Tolima en la cima de la Reclasificación con 53 unidades.

Y mientras Otero respira con tranquilidad, en el otro vestuario Richard Páez sí que necesita oxígeno para poder continuar en Bogotá, aunque José Roberto Arango, presidente albiazul, no se deja llevar por los impulsos o el reclamo popular, y advirtió que “es lamentable que en lo deportivo el equipo no esté marchando tan bien y la institución no tiene cómo responder ante la destitución del entrenador o algún jugador, así que le pido a la afición paciencia hacia un proceso de reestructuración”.

En Santa Fe, en cambio, los números en la cancha no son los mismos en las cuentas bancarias. Contraste absoluto, como el que también se vio anoche en la cancha de El Campín.