Niki Lauda: "Fernando Alonso es el mejor piloto"

El austriaco dice que el español, que ganó el G. P. de Singapur, es rápido y tiene cerebro.

Hay pilotos que se retiran de la competencia y se pasan a lo que ellos llaman el lado oscuro, o sea, a la prensa. Este es el caso de Niklaus Andreas Lauda, tricampeón mundial de la F-1, dos veces con Ferrari (1975 y 1977) y una con McLaren (1984), y actual comentarista de la televisión austriaca. El último lío en el que se metió fue a raíz de unas declaraciones en las que criticaba abiertamente a Fernando Alonso por el incidente de Hockenheim, donde Felipe Massa se quitó de en medio para que el español le adelantara y ganara el gran premio. La tierra tira mucho y por eso es habitual ver a Lauda metido en las instalaciones de Red Bull, equipo austriaco como él.

¿Qué le parece lo que Vettel hizo en Bélgica (quiso adelantar a Button y lo arrolló)?

Sebastián es muy rápido, pero necesita tiempo para aprender a no cometer errores. Sufre demasiado y se pone muy nervioso.

¿Cree que sus fallos se parecen a los de Hamilton en su primer año?

Puede ser, pero ahora Hamilton ha madurado mucho y mete menos la pata a pesar de ser increíblemente agresivo. Lewis es bastante más completo.

¿Quién ganará el título?

Red Bull ha echado a perder varias carreras, en especial Sebastián, pero tiene el mejor coche y es el equipo a batir. McLaren ha sido muy irregular. El rendimiento de Red Bull ha puesto en apuros a los demás y McLaren está algo por delante.

¿Y Ferrari?

Lo mismo que McLaren... Demasiada irregularidad.

¿Tiene algún problema con Fernando Alonso?

No, para nada. Para empezar, le diré que, desde mi punto de vista, Alonso es el mejor piloto que hay actualmente en la F-1. No hay otro como él. Es mejor que Vettel, que Hamilton y que cualquiera de los demás. Es rápido, tiene cerebro, experiencia y es agresivo al mismo tiempo. Es el más completo. Es listo, entiende al equipo y sabe lo que hay que hacer para llegar a tener el mejor carro.

Entonces, ¿qué es lo que no le gusta de él?

Las únicas críticas que le he hecho, tanto cuando corría en McLaren como ahora que está en Ferrari, son por sus argumentos a la hora de justificar las órdenes de equipo. No puede hacer lo que hizo en Alemania. No puede salir y decir que no sabía nada de lo que había pasado en la pista. Yo he corrido para Ferrari y sé lo que eso significa. Por eso creo que, si eres un profesional, además del primer piloto de esta escudería, no puedes tratar de defenderte de lo que ocurrió en Hockenheim argumentando que no sabías nada. Eso es en lo que falla.

¿No cree que Ferrari habría podido camuflar un poco el mensaje que dio a Massa?

Hay una regla que deja bien claro que las órdenes de equipo están prohibidas. En Alemania alguien rompió esa norma y pagó por ello. Si la regla es justa o no lo es, eso es otra historia, otro debate. En mis años en Ferrari (de 1974 a 1977) nunca participé de las órdenes de equipo. No ayudé conscientemente a nadie para que ganara y nadie me ayudó a mí. Compartí con Clay Regazzone y, a pesar de estar jugándome el título contra Carlos Reutemann, el equipo no interfirió. También luché con Alain Prost cuando éramos compañeros y tampoco las hubo entonces.

¿Cómo cree que la nueva cúpula de Ferrari maneja el equipo?

Tras la marcha de Jean Todt, Ferrari tuvo que realizar una transición. Se puso al frente del equipo a gente de otra generación. Fue una renovación natural, un cambio obligado, porque las personas que había se hacían mayores. Pero es lo de siempre, un problema de falta de tiempo. En ese sentido, la llegada de Alonso es un gran paso hacia adelante. Los italianos necesitan un piloto con una mentalidad fuerte, como Schumacher. Michael llegó con su liderazgo, método y frialdad, y eso combinó perfectamente con el caos italiano. Con Alonso ocurre lo mismo. Ferrari necesitaba un líder como él. Esta marca es capaz de trabajar con la cabeza y de gestionar bien el factor emocional.


Niki se salvó de milagro

Niki Lauda, hoy con 61 años y retirado desde 1985, protagonizó en 1976 uno de los accidentes más aparatosos en la F-1. Tras ganar las primeras cuatro carreras de esa temporada y siendo el campeón reinante, en Nürburgring sufrió un terrible accidente y su auto quedó envuelto en llamas.

Tres pilotos: Harald Ertl, Guy Edwards y Arturo Merzario lo ayudaron a salir y lo salvaron de la muerte, aunque Niki terminó con quemaduras de primer y de tercer grado en la cabeza y en las muñecas, varios huesos rotos y los pulmones inundados de gases tóxicos.

Se le dio por muerto y hasta un sacerdote le administró la extremaunción. Lo cierto es que a las seis semanas regresó a las pistas. Y en los años 77 y 84 fue nuevamente campeón del mundo.

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