¡Adiós 'Aristi'!

Con una fiesta como lo merecía, Víctor Aristizábal le puso punto final a su carrera.

Las lágrimas que fueron recorriendo su rostro, aparte de inevitables, resultaron insuficientes para resumir la emoción que embargó a Víctor Hugo Aristizábal cuando paso a paso se fue alejando del rectángulo verde en el que durante casi dos décadas no se cansó de celebrar.

La marcha atrás estaba prohibida, por más que los abrazos de todos los que le acompañaron en su fiesta de despedida se le atravesaran y el cántico al unísono de los 44.174 personas que llegaron el sábado al Atanasio Girardot, le recordaran que su nombre estará por siempre instalado en sus gargantas.

‘Aristi’, ya convertido en leyenda, se despedía así del fútbol activo, al que le alcanzó a regalar dos gritos más, siendo el último, uno de esos que inmortalizan y son marca registrada de los que realmente saben qué hacer con la pelota.

Una media chilena que se inventó y dejó quieto a Farid Mondragón, le puso punto final a sus más de 300 festejos y ya con la misión cumplida, se dedicó a agradecerle a todos los que le permitieron inscribir su nombre en la eternidad.

Su familia encabezó la dedicatoria y aunque todos los seres queridos estuvieron al lado del ídolo, el abrazo que recibió de su hijo menor, Emilio, y la bendición de su madre, María Elena Posada, le dieron un marco único a la tarde, conmovedor hasta decir no más.

Después fue el turno para aquellos que él mismo definió como “amigos antes que compañeros del fútbol y la vida”, los cuales lucieron un sólo número, el mismo que distingue a los goleadores y que el antioqueño hizo respetar.

Con el 9 a su espalda, aparecieron entre otros, René Higuita, Enzo Francescoli, Alex Aguinaga, Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, Adolfo Valencia, Leonel Álvarez, Luis Carlos Perea y ‘Chonto’ Herrera. Ellos le cumplieron a Aristizábal y uno en particular quiso robarle algo de atención por ser colega del gol. Iván René Valenciano, aún en actividad, marcó el par de anotaciones de los ‘Amigos del Mundo’, demostrando de paso que todavía le queda algo de artillería, antes de unirse al antioqueño en el club de los ‘ex’.

Luego sus palabras, entrecortadas por demás, fueron para otros seres incondicionales que hasta en el último partido estuvieron fieles y firmes, alentándolo, ovacionándolo, pero fundamentalmente, idolatrándolo.

Todo ese agradecimiento tuvo una razón de ser y en un discurso tan breve como diciente, a Aristizábal la emoción apenas le permitió decir: “Al Señor le diré gracias por haberme permitido nacer en Colombia; muchas gracias por haber nacido en Antioquia. Y Señor, demasiadas gracias por haberme permitido jugar en el verde”.

Un gesto noble que tuvo respuesta inmediata desde las gradas: “Viiiiiiiiicctor Aristizaaaabal… Esta hinchada, cada vez te quiere más”. Y lo mejor es que ambos seguirán unidos porque el sábado ‘Aristi’ se acostó todavía como futbolista y ayer amaneció siendo asistente de Gabriel Jaime Gómez en el cuerpo técnico de Atlético Nacional.

 

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