“Amo jugar con la selección”

Japón reunirá a los equipos campeones de cada continente. Por Colombia, además del bogotano, estarán Miguel Calero, Andrés Chitiva y Luis Gabriel Rey, del Pachuca mexicano.

Amantes del tango, los argentinos escucharon melodías incomparables en la voz de Carlos Gardel. Fabián Andrés Vargas está lejos de tener la voz del Zorzal. Pero el mediocampista bogotano podría cantar Volver. Porque este hombre, nacido hace 27 años en la capital de Colombia, recuperó el lugar que había perdido en la vida cotidiana de Boca Juniors. Aunque no lo hizo con "la frente marchita", como reza la nostálgica canción. Con trabajo, dedicación y esfuerzo, nuevamente es considerado por Miguel Ángel Russo, técnico del equipo azul y oro. Justo unos días antes de viajar a Japón para intentar capturar la gloria continental en el Mundial de Clubes.

Y Vargas, claro, no se perderá la cita en Tokio, donde Boca representará a Suramérica por haberse consagrado campeón de la Copa Libertadores, un torneo en el que el colombiano no participó porque regresó a Argentina en julio, después de 15 meses en Inter de Porto Alegre. Sin embargo, se ganó un lugar y fue incluido en la lista de buena fe del plantel que volará rumbo a Oriente. Será la tercera vez, entonces, que pisará tierra nipona. Las dos anteriores fue campeón del mundo, con Boca en 2003 y con Inter el año pasado. ¿Se repetirá?

Para usted parece que fue muy duro el camino de regreso a la titularidad. ¿Por qué le costó tanto volver?

R. Es que apenas volví de Inter, sabía que iba a ser así. No podía exigir ser titular cuando venía de otro país. Tenía claro que debía pelear por un lugar día a día, que no tenía que bajar los brazos. El puesto se consigue en los entrenamientos. Esta situación ya la había vivido en Boca, cuando decidí irme porque Alfio Basile había armado un equipo muy bueno y yo no tenía posibilidades de entrar. Entonces, no quise esperar. Hoy todo es diferente.

¿Cuáles fueron los motivos por los cuales decidió quedarse en Boca, a pesar de que no tenía lugar?

El club ya había hecho sus fichajes y tenía el equipo armado, pero a mí no me surgieron otras posibilidades más atractivas. Además, quería dejar tranquila a mi familia. Si ellos están bien, yo también. Y aquí, en Argentina, me siento bien, cómodo, conozco el ambiente, la manera en la que se juega. Por otro lado, estaba Japón y la oportunidad de jugar a fin de año allá, y es algo que motiva a cualquier futbolista.

¿Cuánto tuvo que ver en este presente que lo tiene como titular el hecho de que le haya pedido al técnico viajar al sur del país para jugar un amistoso durante el receso de las eliminatorias?

Creo que ahí empezó la remontada, como dicen ustedes. A mí me beneficia moverme en el campo de juego, tener minutos de fútbol a nivel competitivo. Y los partidos de Reserva, generalmente, se suspenden por las lluvias o el calor. Entonces, se hace muy difícil encontrar ese ritmo que uno necesita. Por eso el mes pasado le pedí al profesor Russo jugar ante Cipolletti. Fue como una práctica.

Pero para un jugador de su trayectoria debe haber sido muy difícil tener que volver a empezar y jugar amistosos con chicos de inferiores.

La verdad es que en mi carrera nunca pasé por una situación así. Pero el profe fue honesto conmigo. Él me dijo que si quería quedarme, me entrenara, que en algún momento iba a tener una oportunidad de jugar.

Es la tercera vez que tiene que ir a Japón para definir el título mundial. ¿Qué sensación le genera?

Muy pocas veces un jugador fue tanto a Japón. Y muchos menos tuvieron la posibilidad de ganar allá. Es un privilegio poder estar en la lista de los que vamos para el Mundial de Clubes, siento un orgullo muy grande.

¿Y cómo está el equipo de cara a ese torneo tan importante?

Tenemos mucha fe, muchas ganas de jugar y ganar el Mundial de Clubes. El rendimiento de los últimos partidos ha sido irregular, perdimos algunos puntos en la recta final del campeonato, pero jugar en Japón es otra historia. Tenemos que tener la actitud y jugar con la tranquilidad y el temple necesarios para afrontar un torneo de esta naturaleza.

¿Puede incidir en el ánimo de los jugadores que no se llegue con el título del campeonato local, que era una de las metas que se habían planteado?

Hay que separar las cosas. El torneo local es importante, pero más lo es ser campeón del mundo en Japón. Nosotros tenemos mucha confianza de cara a ese campeonato. Aquellos que lo ganamos sabemos lo que significa para los hinchas de Boca este título. Y vamos a hacer todo lo posible para obtenerlo.

Todavía no se sabe si podrán contar con Juan Román Riquelme. ¿Sería una pérdida muy grande que no pueda estar un jugador de su jerarquía en el Mundial de Clubes?

La verdad que sí, sería una lástima porque Román demostró por qué es uno de los mejores jugadores del mundo. No tuve la posibilidad de jugar con él, porque estaba en Brasil, pero fue muy importante para ganar la Libertadores. Ojalá se pueda resolver el tema en la Fifa y pueda viajar con nosotros a Japón.


¿Cómo cree que Boca puede ganar el Mundial de Clubes?

Con la mística de sus jugadores, que saben cómo manejar cada partido. Es el valor agregado que tiene este equipo. Lo que a otros les resulta complicado, nosotros lo hacemos simple. Ese es el secreto para poder hacernos fuertes. Y si nos caemos, sabemos cómo levantarnos.

Su paso por Brasil

Vargas tiene buenos recuerdos de Brasil, donde estuvo 15 meses y fue campeón del mismo torneo que obsesiona a todo Boca. Su experiencia en las tierras de Pelé, entonces, fue muy positiva.

¿Qué es lo que más rescata de haber jugado en Brasil?

Me cambió la vida en la parte deportiva. Porque en mi última etapa en Boca no venía teniendo continuidad con Basile. Pero, por suerte, la recuperé en Inter. Con mucho sacrificio, me gané un puesto. Y no es fácil jugar allá, porque el fútbol brasileño es muy diferente al argentino. No hay tanta disciplina táctica. Fue una buena experiencia poder jugar en un campeonato como el brasileño.

Otra meta: la selección

La última vez que se observó a Vargas con la camiseta tricolor fue en la Copa América de Venezuela. Entonces, Colombia no tuvo el rendimiento esperado y la decepción de dos derrotas lo dejó afuera de manera prematura. El mediocampista estuvo en ese torneo, pero después no volvió a ser convocado por el profesor Jorge Luis Pinto. Ahora, con mayor continuidad, aspira a volver a representar a la selección nacional.

Justo cuando empezaron las eliminatorias, usted estaba por jugar aquel amistoso en el sur...

Me dio mucha pena no poder estar en el comienzo del camino al Mundial. Pero tengo que ser sincero: en ese momento no estaba en la plenitud. Tengo ganas de volver a la selección. Aunque para lograrlo necesito esta continuidad que recién estoy empezando a tener.

¿Tuvo la oportunidad de hablar con Pinto en el último tiempo?

Hace un mes y medio, aproximadamente, el técnico vino a Buenos Aires y me dijo que para volver a convocarme estaba esperando que empezara a jugar. Porque a la Copa América llevó jugadores sin ritmo futbolístico y no quería cometer el mismo error, para evitar malos resultados.

¿Ese fue el gran error en la Copa América?

No lo sé. A la hora del balance, no tuvimos el torneo que esperábamos. Sin embargo, estamos en una etapa mejor, en la que se consiguieron frutos en los primeros partidos de estas eliminatorias. Creo que vamos por el buen camino.

¿Es más grande que la habitual la presión por no haberse clasificado a los últimos dos mundiales?

No podemos admitir que nos quedemos otra vez afuera del Mundial. El jugador colombiano tiene que estar mentalizado y concentrado para lograr acceder a Suráfrica. Ese es nuestro máximo objetivo.

¿Se ve muy pronto jugando en la selección?

Ojalá que a partir del año próximo pueda estar de nuevo en la selección. Amo jugar para mi país. Es el máximo anhelo que puede tener un futbolista.

Será, seguramente, uno de los deseos de Vargas a la hora de alzar las copas a fin de año y chocar los cristales junto al árbol de Navidad. Volver a la selección y clasificarla para el Mundial. Además de la gloria con Boca en Japón, claro.

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