Camino al campo base

Ha llegado abril y ya nos encontramos camino a campo base. Hemos tenido que hacer un cambio de planes en nuestra estrategia de aproximamiento a la montaña y mientras esperamos un helicóptero, escribo este informe.

Viajamos en charter de Katmandú a Pokara, una ciudad pequeña y muy bonita adornada por un inmenso lago. El cambio es evidente, la tranquilidad de ésta es contrastante, pues los encantos de Katmandú, año tras año, se han ido ahogando entre los efectos de la influencia de Occidente. La polución y el ruido crecen sin parar.

En Pokara pasamos una noche y, una vez reunimos todo el equipo, partimos rumbo a un pequeño caserío llamado Beni, desde donde empezamos a caminar entre las montañas, bordeando el río Kaligandaqui. Salimos acompañados por 115 porteadores, cargando 3.500 kilos de equipos y alimentos.

Somos un equipo fuerte y con bastante experiencia. Estamos: Edurne Pasaban, compañera de otras expediciones, con nueve ochomiles escalados y una de las protagonistas del programa Al filo de lo imposible, que viene a filmar la Televisión Española.

Ferrán La Torre, camarógrafo del programa, con cuatro ochomiles. Álex Txicón, con tres ochomiles, hoy trabajando como equipo de apoyo en la filmación. Asier Isagirre, compañero de escalada en el Annapurna con un ochomil, haciendo igualmente parte del equipo de apoyo de filmación.

También están Manolo Benito, camarógrafo de montaña y con un ochomil; Iñaki Ituarte, médico encargado de la salud de los expedicionarios, además de escalador de alto nivel. Nacho Orvíz, gran amigo y compañero en el Nanga Parbat, con 4 ochomiles escalados y una hoja de vida importante por sus ascensos en roca y grandes paredes.


Iván Vallejo, mi compañero de montaña y amigo, el otro protagonista del programa, quien con la cima de esta montaña terminaría con su proyecto de escalar los 14 ochomiles. Y yo, que voy en busca de mi séptimo ochomil en mi proyecto de “Colombia en las Cimas del Mundo”.

El equipo escalador

Nuestro cocinero es Santa, el mismo que estuvo trabajando con mi equipo en la escalada del Annapurna y Televisión Española. Contrató dos sherpas para apoyar la filmación.

El equipo de Televisión Española busca que Edurne logre su 10 ochomil e Iván concluya con su proyecto. Hoy me enorgullece poder estar con estos escaladores y amigos de montaña y hacer parte de este equipo que ha surgido por la afinidad que tenemos en los sueños.

Personalmente busco aprovechar al máximo la temporada de este año, ya que con el apoyo de mis patrocinadores, hoy puedo asumir este proyecto como lo hacen los mejores escaladores del mundo.

Rumbo al objetivo

Nuestro camino inició a 1.000 metros de altitud entre un cañón profundo y muy verde, en el que como pequeñas hormigas avanzábamos por un pequeño camino bordeando desfiladeros que nos iban haciendo ganar altura. Al terminar las jornadas llegábamos a dormir en pequeños caseríos, donde se habilitaron espacios para acampar.

A medida que subíamos tenía la sensación de retroceder en el tiempo. La gente que uno va encontrando tiene formas de vida cada vez más primitivas. Sin embargo, el precio de las galletas y las bebidas va subiendo con la altura, ya que todo esto llega a esos lugares a lomo de hombre por medio de un trabajo arduo.

El paisaje de estas gigantescas montañas no deja de impresionarme y le doy gracias a Dios por no haber perdido la capacidad de maravillarme ante la naturaleza.

A medida que los días transcurrían fuimos sintiendo el cambio de temperatura. Algunas afecciones de garganta fueron solucionadas efectivamente por el médico.

Tres días anduvimos recorriendo laderas, cruzando ríos y atravesando bosques coloridos y milenarios, hasta que el cuarto día llegamos al campo italiano, a 3.800 metros, llamado así porque en los años 50 llegó hasta este lugar la primera expedición que exploraba esta montaña.

Siendo la 1 de la tarde, el aire caliente que subía del cañón del Kaligandaqui se encontró con el aire frío que bajaba de la montaña formando nubes que terminarían en lluvia y que por la temperatura se fueron convirtiendo en copos de nieve que tapizaron la montaña de color blanco. De repente las cosas empezaron a tornarse complicadas: a los porteadores, pesados con sus cargas, se les fue dificultando moverse entre la nevada y nuestro equipaje fue quedando regado en el camino. Quedamos a un día del campo base, en medio de la nieve, con 40 porteadores que manifestaban no estar dispuestos a continuar y con la tarea de generar una estrategia rápida y efectiva, ya que el tiempo es un factor importante para lograr esta montaña. Más arriba hay sectores peligrosos en donde la acumulación de nieve puede generar avalanchas.


Queremos escalar antes de que empiece mayo, pues por ahora se supone que las precipitaciones son menores. Fuimos llegando a un arreglo con los porteadores y un grupo de ellos estaba dispuesto a hacer el trabajo, pero siguió nevando y de repente el 1 de abril, de 115 porteadores sólo amanecieron 11. Literalmente quedamos abandonados en medio de la montaña con 3.500 kilos de equipaje.

Nos comunicamos con nuestra agencia en Katmandú y nos informaron que solucionarán a la velocidad que permiten los ritmos nepaleses el que lleguemos a campo base con toda nuestra carga. Hoy, 2 de abril, estoy esperando el helicóptero que está programado para mañana. La incertidumbre nos embarga. ¿Cuál será el tamaño de este vehículo? ¿Podrá cargar todo esto?

Ya llevo días fuera de casa y noto la ausencia de mis seres queridos. Mi familia me extraña, al igual que yo a ellos. Sin embargo, los llevo en mi corazón y siempre he contado con su apoyo. Sé que a mi hijo le hago falta, pero estamos aprendiendo de apoyarnos los uno a los otros y nos hemos ido fortaleciendo como familia y compañeros de vida.

Es hora de tener todo listo esperando que se presente el helicóptero que nos transporte hasta 4.700 metros para instalar nuestro campamento base.

Agradezco a mis patrocinadores Cafam, El Espectador y DHL Express el permitirme esta experiencia, y a todos mis auspiciantes, familia y amigos.

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