Con la camiseta sí se ganan partidos

Los teutones hicieron valer su tradición y dejaron por fuera a uno de los equipos que había sido la sensación en la primera ronda del torneo. Jugarán el miércoles la semifinal ante el ganador de Croacia-Turquía.

Cuando Portugal se dio cuenta de que se estaba jugando una final, ya iba perdiendo 2-0. Y a Alemania no se le pueden dar esas ventajas. Por eso la selección teutona avanzó a las semifinales de la Eurocopa y dejó por fuera a uno de los equipos que mejor había jugado en la primera ronda.

Porque mientras los alemanes, que finalizaron segundos en su grupo, entraron a la cancha del estadio San Jacob Park convencidos de que se tenían que jugar la vida, los lusitanos creyeron que con algunos chispazos de sus estrellas bastaría, como ocurrió contra la República Checa, pero por algo los teutones han ganado tres mundiales y el mismo número de Eurocopas.

Todavía algunas camisetas ganan partidos. Y este lo ganó la de color blanca porque quienes se la pusieron entendieron que de nada sirve jugar bonito si no se gana. Además, eso lo presentían sus seguidores, que fueron absoluta mayoría en el estadio. Si en la cancha el juego terminó 3-2, en las tribunas los portugueses perdieron por goleada.

El partido comenzó con dos equipos muy cautelosos que trataron de no arriesgar más de la cuenta, en una cancha en regular estado, pues su grama fue cambiada en apenas dos días y eso se notó.

La primera acción de peligro la generó Portugal, cuando Deco y Simao se juntaron, pero el delantero del Atlético de Madrid remató muy suave a las manos de Jens Lehmann. Luego, Joao Moutinho desperdició un gran pase del lateral Bosingwa.

Casi de inmediato llegó el primer gol alemán. Michael Ballack armó la jugada por el costado derecho, se la tiró larga a Lukas Podolsky y éste tiró el centro para que Bastian Schweinsteiger venciera a Ricardo. Cuatro minutos después, Miroslav Klose anotó el segundo para dar comienzo a la fiesta teutona, cuya frontera está apenas a 20 kilómetros de esta ciudad, invadida desde el miércoles por sus fanáticos.

El adiós lusitano

¿Y Cristiano Ronaldo dónde está?, se preguntaban los espectadores que vinieron a verlo. Pues apenas apareció a los 39


minutos, cuando desbordó por el costado izquierdo y su remate fue aprovechado por Nuno Gomes para descontar. Todo parecía indicar que aún había duelo y que la selección de Portugal iba a pelear en la segunda parte.

Y así fue, los lusitanos regresaron al campo con otra actitud y se montaron en el partido, mientras desde un palco, pues estaba expulsado, el técnico alemán, Joachin Low, daba indicaciones y gritaba desesperado después de que Pepe, de golpe de cabeza, casi empatara.

Pero llegó entonces Ballack para sentenciar el juego. Aprovechó un nuevo cobro de Schweinsteiger y marcó de cabeza, aunque después de cometerle falta a Paulo Ferreira. Para los de Scolari, el golpe emocional fue tan duro que ni siquiera protestaron con vehemencia, seguramente convencidos de que como cada pelota de costado que les levantan es peligrosa, pues no había nada que reclamar.

Entonces Portugal y su hinchada se apagaron, mientras que Alemania cogió el balón y comenzó nuevamente a manejar las acciones. Finalmente impuso su jerarquía, su tradición y su historia para dar el golpe de gracia en el momento justo.

Luego a los lusitanos se les acabó el fútbol, pero les quedó un poco de amor propio. Y trataron Ronaldo, Nani, Deco, Helder Postiga, aunque por el camino equivocado, pues tiraron demasiados centros inofensivos para que los dos centrales grandotes de Alemania, Per Metzeklder y Christoph Merterzaker, los rechazaran. Portugal también abusó de los remates de media y larga distancia, que poco peligro generaron.

Claro que a cuatro minutos del final, Helder Postiga marcó el 3-2 final, que presagiaba unos minutos de descuento emocionantes, como en realidad lo fueron, pues en las tribunas los hinchas teutones terminaron comiéndose las uñas y sufriendo, cuando su equipo se metió definitivamente atrás.

Pero la igualdad no llegó y Alemania se llevó una merecida victoria porque puso ganas, temperamento, peleó cada pelota como si fuera la última y entendió que se estaba jugando la permanencia en el torneo. Portugal se va como se van de estos torneos esos equipos que prometen mucho, son la sensación, pero después desilusionan. Esos equipos que no saben ganar, así tengan con qué.