“En el aire me siento como un ángel”

La atleta rusa Yelena Isinbayeva acaba de superar su propio récord con una marca de 5,03 metros. Ahora disfruta de su nueva vida glamourosa en Italia.

Yelena Isinbayeva es la mujer que domina con puño de hierro el mundo de la pértiga, la atleta que construye récords centímetro a centímetro, un medio “ángel” volador, como ella misma se define. La rusa colecciona marcas imposibles. Medallas olímpicas y mundiales. Desprecia el mito de Serguéi Bubka aunque siga a pies juntillas la senda del ucraniano y eligiera a su entrenador de toda la vida, Vitali Petrov, como técnico para seguir creciendo.

No pudo comenzar mejor. En su debut en esta temporada, en Roma, la pertiguista rusa logró esta semana rebasar el listón por encima de los 5,03 metros, y añadir de este modo dos centímetros a la marca mundial que ella misma poseía desde los Mundiales de Helsinki, en 2005. “Claro que me ha motivado para el récord que dijeran que yo estaba acabada”, declaró tras la hazaña.

Y es que, tras aquel agosto fin- landés, vino la sequía. Y también una derrota dolorosa, en pista cubierta, ante su compatriota Svetlana Feofanova. Temiendo estancarse, la saltadora de Volvogrado, de 26 años, decidió dar un giro a su carrera. Se trasladó a Italia, al Federal Technical Center de Formia, confiada en que no había alcanzado su techo. Allí comenzó a trabajar con un nuevo técnico. Los oídos de Isinbayeba retumbaban. Que se había estancado, decían algunos. Que ya no  saltaba más, decían otros. Pero el viernes, la campeona olímpica demostró que el cambio de entrenador comenzó a dar frutos.

Gana siempre. ¿Compite sola?

Para empezar, compito conmigo misma. Luego, contra la barra. Y, después, contra el resto.

¿Qué ha encontrado en Petrov que no tuviera Trofimov, su anterior entrenador?

Petrov es más como un profesor. Es metódico. En todo lo que me pide, acabo entendiendo qué es exactamente lo que hago. Y lo que me pide es diferente a lo que hacía antes. Ha cambiado mi carrera. También ha cambiado la forma en que tomo impulso, lo que me permite saltar más fuerte y por más tiempo.

Eso me lleva a saltar más alto. Hacemos muchos ejercicios para los pies y las piernas. Siento que ahora mis pies son más fuertes. Me siento más fuerte que antes. Y siento que mi cuerpo está más preparado para los saltos que antes.

Así que la diferencia con las demás es que usted es más rápida y fuerte.


No. Creo que la diferencia es técnica. Ser rápido y fuerte no es tan importante en pértiga. Lo que importa, lo principal, es la técnica. Incluso sin ser veloz en la carrera, al aproximarte, incluso sin ser muy fuerte, puedes saltar alto. Por supuesto, yo siento que soy más fuerte y rápida, pero la principal diferencia es técnica.

Usted se beneficia en el aire de su formación como gimnasta. ¿Qué se siente ahí arriba?

Es algo cercano a ser un ángel. Realmente, no pienso en la altura cuando salto.

¿Cuál es el mejor consejo que le han dado?

Alguien, no me acuerdo quién, me dijo una vez: “Yelena, es fácil llegar a lo más alto, ganar medallas, pero es difícil mantenerse. Continúa siendo como eres. Sé fuerte, entrénate aunque estés herida, porque debes luchar por cada centímetro de tu territorio, en cualquier lugar, en el deporte y en la vida, ahora y en el futuro”.

Ese consejo le servirá de motivación.

Mi última motivación fue comprarme un carísimo vestido de Armani. Fui a la tienda, vi el vestido y me dije: “ok, puedes comprarte este vestido si ganas”. Es una broma. En serio, mi motivación es repetir todos los éxitos que he conseguido hasta ahora. Todo eso es pasado. Lo que me importa es el futuro.

Cambió de residencia. Tiene nuevos intereses. ¿Temía que el glamour le afectara sus marcas?

No tengo miedo. Todo mi programa está bajo control. Primero me concentro en los entrenamientos. Voy a pocas fiestas a lo largo del año. El deporte es lo más importante ahora mismo.


Pero las fiestas son totalmente ajenas a la vida de un deportista.

Antes no podía imaginar que mi vida sería así. Tampoco que sería campeona olímpica o una mujer récord. Era algo con lo que no podía soñar. Cuando llegaron todas esas cosas, traté de hacerlas comprensibles para mí. Mi temporada deportiva no choca, no se molesta con mi temporada glamurosa, porque quizá me ayude a ser más famosa y reconocible. A veces salgo a comer en restaurantes, al cine con mis amigos, a los bares.

De Volgogrado echo de menos a mi hermana y a mi gato. Pero en Montecarlo, en Italia, no tengo tiempo para nada. Me centro en entrenarme. En Volgogrado era raro verme de compras. Aquí, lo normal para mí sigue siendo concentrarme en entrenarme, comer y dormir. Es lo mismo, la misma rutina, el mismo esquema. Sólo puedo ir de compras los domingos. Tengo que ser inteligente y no hacer esa parte de mi vida más importante que la deportiva.

Viene usted de una familia humilde y ahora tiene mucho dinero...

Ganar dinero me hizo más libre y segura de mí misma. Siento que puedo hacer lo que quiero y que soy independiente, que puedo ayudar a mi familia. He hecho mucho por ellos.


Gracias a sus éxitos deportivos, es usted famosa. Le reconocen por la calle. Es la estrella donde va. ¿Es mucha presión?

Me siento bien con eso. Me gusta. No era una de mis metas, de mis sueños, pero me gusta que la gente me respete, que vean mis competiciones y me animen o me pidan autógrafos. Significa mucho para mí.

Todavía me acuerdo de cuando era una niña y de cómo miraba a los grandes atletas y deseaba que me dieran un autógrafo. Ahora, otros niños los quieren de mí. Por eso me gusta mucho, porque puedo ser un ejemplo. No me molestan. Quizás eso quiere decir que no soy lo suficientemente famosa.

Así que usted también tenía ídolos cuando era una niña.

No tuve ídolos. Incluso cuando era una niña, siempre quise ser famosa, campeona olímpica. Cuando hacía gimnasia, soñaba con un podio en gimnasia. Cuando me pasé al atletismo, con un podio en pértiga. Siempre quise ser el ídolo de alguien.

¿Ni siquiera se fijó nunca en Serguéi Bubka?

No. Nunca fue mi ídolo ni alguien especial para mí. En 1997, cuando empecé a saltar con pértiga, no sabía quién era el tal Bubka. Es divertido. Nadie dice que yo ya he conseguido cosas que él nunca consiguió en su carrera, en su historia. Yo he ganado unos Juegos Olímpicos.