El amor no tuvo ‘Independencia’

No cesan las celebraciones por el título de Chicó, y la de Miguel Caneo con su esposa Guadalupe no fue completa por la ausencia de su hija, Catalina.

“No, no, entrevístalo a él que es el que salió campeón, él es el que juega y yo simplemente soy su hincha número uno, pero nada más”. Así fue la barrera que Guadalupe de Caneo armó. Tan nutrida de evasivas como compacta por la determinación de sus palabras, pero no lo suficientemente impenetrable.

Un beso a las carreras, el trofeo que lo acreditaba como uno de los máximos artilleros y una placa, era lo único que Miguel le había alcanzado a dejar antes de iniciar la vuelta olímpica en La Independencia. Y fue justo en ese momento, cuando, invadida por la emoción, el festejo perdió casualmente el nombre del estadio tunjano y ella aceptó compartir parte de tanto sentimiento retenido.

Refugiada en el banquillo de las autoridades, tal vez el único ajeno al festejo, sus ojos brillaron al verlo correr por momentos y hasta montado a hombros en otros. “Estoy tan feliz como él porque se lo merecía, venía de una lesión complicada que le hizo vivir días difíciles, le costó mucho; pero mirá cómo es la vida, surgió esta posibilidad en Colombia y ahora lo veo celebrando y eso sin duda emociona a cualquiera”.

Más sensible estuvo Caneo cuando entró al camerino y la vio sentada en un rincón cualquiera. Entonces de rodillas, el abrazo no se hizo esperar, y en medio de caricias y besos, el argentino le dedicó la consagración, porque para él, “ella siempre ha sido mi cómplice, el apoyo incondicional, y como la madre de mi hija, merece toda mi admiración y respeto”.

Igual no es lo único que le debe a la mujer que conquistó hace seis años e hizo su esposa desde 2004. Cuando le mencionaron Colombia, más de una duda le invadió al jugador, pero Lupe se las despejó por completo gracias a que “cuando estaba chica, viajé mucho y conocí grandes amigos colombianos, entonces sabía de su calidad humana y acá simplemente terminamos de confirmarlo en familia”.

Una vez convencido, aterrizó en Bogotá para realizar algunos entrenamientos en la capital del país y luego encaminarse hacia Tunja, un lugar que Caneo describe en dos palabras: “Plena tranquilidad”. Nunca imaginó amanecer “en medio de paisajes que mezclaran tantos verdes” y que su bebé Catalina “respirara un aire tan puro y saludable”.

Pero si hay algo que tiene cómoda a Guadalupe y a la familia en general es “la seguridad, porque nada malo nos ha pasado.


Este país es maravilloso y nada tiene que ver con el que algunas veces muestran afuera. Igual pasa en Argentina o en distintas partes del mundo, pero la verdad, en Colombia nos hemos sentido como en casa y eso es algo que nosotros como extranjeros valoramos mucho”.

Tomados de la mano, recordaron momentos inolvidables, como “los que vivimos en Boca o en Colo Colo”, pero como el vivido el domingo en Tunja será insuperable, a lo que el 10 ajedrezado dio un argumento tan contundente, como la potencia de su pierna derecha: “Cuando jugás en un grande, las obligaciones son las mismas, pero encontrar tanta ambición en un equipo sin tanta historia hace que todo lo disfrutes de una manera más linda”.

De todas formas, la celebración no fue del todo completa por una razón de un año y 11 meses: “Catalina, nuestra beba, se tuvo que quedar en casa porque era muy peligroso traerla al estadio, pero ya llegará el momento en que festejemos los tres”.

A descansar y esperar...

Y aunque no había fecha ni destino establecidos, Guadalupe anticipó algunos deseos... “Sería lindo pasar unos días en Bogotá, que es una ciudad muy bonita, de pronto ir a algún otro lugar turístico, que en este país hay por montones; pero en realidad, lo más importante es que podamos celebrar tranquilos y descansar porque nos lo merecemos mucho”.

Las vacaciones están confirmadas, mas no su duración, porque ni ella ni él lo pudieron corroborar. Simplemente, Guadalupe admite que “todo está en función de lo que pase con Miguel y lo que decida el club, así que ya llegará el momento de hablar y decidir lo mejor para todos”.

Eso sí, dejó un mensaje adjunto que puede ser determinante, como lo fue el argentino en la primera estrella del Chicó: “En este país estamos felices porque la gente, toda, absolutamente toda, nos ha tratado de maravilla y qué bueno que mi marido en algo haya correspondido a todo ese aprecio y cariño”.

Caneo jamás pensó en recibir tanto, como tampoco salir campeón en su primer torneo, pero atribuye este logro a “la ilusión de hacer las cosas bien que uno siempre tiene. Por fortuna llegué a un grupo bárbaro que me acogió de la mejor manera desde el primer día que llegué y por eso es tan lindo vivir este momento que, sin duda marca y marcará mi carrera”.

Además, la estrella no vino sola. Llegó con un moño exclusivo para el argentino, quien se convirtió junto a Iván Champeta Velásquez en uno de los dos mejores artilleros del Apertura, algo que para él es “un regalo muy lindo por todo el esfuerzo, pero creo que lo más rescatable e importante de todo esto es el trabajo de equipo, porque nada fue fácil para este grupo que siempre tuvo muchas adversidades, y entre todos pudimos superarlas”.

De los 13 gritos que pegó en la Mustang I, todos desgastaron la garganta de su esposa, pero el del domingo que abrió el marcador y empezó a darle visos de realidad al sueño fue “uno de los que más he celebrado en toda mi vida, porque más allá de que era de penal, tenía muchísimo valor y por fortuna Miguel lo pudo resolver”.


La angustia no terminó ahí para ella, se multiplicó minutos después y desde los mismos 11 metros, distancia que le pareció “eterna porque era de nuevo vital, casi que ni veo el cobro, pero confiaba en él, como en el resto de sus compañeros. Todos estuvieron perfectos“.

De penal o con pelota en movimiento, para Caneo todos los goles fueron “importantes pues cada uno aportó, como lo hicieron los de Pacheco, Salazar, Pérez y los demás muchachos, porque, insisto, este grupo es tan unido que lo que menos importa es quién celebre. Al final lo hacemos todos y creo que lo pudimos demostrar con un título histórico”.

Y ahora que él hace parte de esa historia, es cuando más recuerda la llamada que Eduardo Pimentel le hizo en enero, cuando el teléfono no registraba muchas llamadas perdidas. “Él creyó en mi fútbol, se la jugó y por fortuna ahora podemos celebrar juntos y dejarle algo al Boyacá Chicó, que recién empieza a escribir su nombre en el fútbol colombiano”. La apuesta resultó, pero su fecha de vencimiento es todo un interrogante... “Vamos a disfrutar de lo que pasó acá y después ya veremos”.

Datómetro

Estreno con gol

Caneo debutó en el torneo profesional colombiano el 18 de febrero pasado, cuando Boyacá Chicó recibió al Huila en La Independencia, por la tercera jornada del Apertura. En el estreno, el mediocampista argentino marcó uno de los goles, en la victoria dos a cero sobre los opitas. Luis Estacio fue su primera víctima.

Ausente en tres juegos

El 10 sólo se perdió tres encuentros de la Mustang I. Como se sumó en la parte final de la pretemporada, no alcanzó a estar en los dos primeros juegos y posteriormente estuvo ausente en un choque por suspensión. En la sexta fecha vio la roja en Bucaramanga, por lo que no estuvo en el empate a un gol con Envigado, de la séptima.

En casa fue más efectivo

De las 13 anotaciones que marcó con los ajedrezados en este semestre, nueve las consiguió en La Independencia de Tunja, tres en El Campín y uno en el Pascual Guerrero de Cali. De igual forma, nueve de ellas las marcó en la fase del ‘Todos contra Todos’, tres en los cuadrangulares semifinales y la última el domingo anterior en la final frente al América.