El colombiano más olímpico

El jinete cartagenero Manuel Guillermo Torres en Beijing completará su quinta olimpiada. La primera fue la de Seúl 1988, luego estuvo en Barcelona 92, Atlanta 96 y Sydney 2000.

Ya han pasado 20 años desde la primera vez en la que el jinete cartagenero Manuel Guillermo Torres participó en una Olimpiada. Tenía 31 años y estaba lleno de sueños y aspiraciones. Hoy, con bastantes canas en su cabeza y algunos kilitos de más, mantiene intactas sus ilusiones de alcanzar la gloria en el evento deportivo más importante del mundo. Y así no conquiste una medalla o un lugar destacado, hará historia, pues se convertirá en el único deportista de nuestro país en haber participado en cinco ediciones de los Juegos Olímpicos.

Él y Chambacunero, su caballo, estarán en las competencias de salto de los Juegos de Beijing, que se realizarán en la sede alterna de Hong-Kong, debido a que la capital china no se comprometió a recibir las cuadrillas de caballos porque las autoridades locales no dieron el permiso sanitario para la entrada y salida de todos los ejemplares.

“Estar en unos Olímpicos es una enorme satisfacción, un tremendo privilegio y honor para cualquier atleta, pero ir a cinco es algo que muy poquitos logran y por fortuna soy uno de esos elegidos”, le dijo Torres orgulloso a El Espectador desde Bélgica, en donde adelanta la última etapa de su preparación para las justas de China al lado del entrenador, ex campeón olímpico brasileño, Nelson Pessoa.

El precursor

Pero ahora cuando la hazaña que realizará en Beijing obliga a Manuel Guillermo a recordar cada una de sus actuaciones pasadas, no se explica cómo hizo para poder viajar a Seúl, la primera vez.

“Hace dos décadas el sólo hecho de pensar que la equitación colombiana sería protagonista de una olimpiada, era una utopía. En aquella época no había recursos económicos, tampoco caballos de alto linaje y nuestras posibilidades de triunfo en cualquier evento internacional eran mínimas”, dice.

Pero la Federación Ecuestre de Colombia, encabezada en ese entonces por Alfonso de la Espriella Ossio, consiguió los recursos y envió a Manuel Guillermo junto a Juan Carlos García y los adiestradores  Héctor Rodríguez Arango y María Paula Bernal.

 El Mono Torres, como es conocido en el mundo de la hípica, conformó binomio con Zalme, un ejemplar de silla francesa, con el que ocupó el puesto 36 entre 72 participantes.

Manuel Guillermo Torres González se había graduado como arquitecto en 1986, pero su vocación por la equitación lo convirtió en profesional de esta disciplina y por eso se radicó en Estados Unidos, donde tenía mayores posibilidades de foguearse en los torneos de Grand Prix.


Casi de inmediato comenzó a representar internacionalmente a Colombia y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en República Dominicana, ganó dos medallas de oro y una de plata.

“Después vinieron triunfos en Juegos Bolivarianos, Suramericanos y Panamericanos, entonces comencé a soñar con los Olímpicos y Seúl fue mi estreno”, explica el colombiano.

A las justas de Barcelona 1992 llevó a su caballo Kross y para 1996, en Atlanta, a su yegua Cartagena. En Sydney 2000 tuvo la rienda de Marco, un pura sangre brasileño, con el que ocupó un destacado puesto 13 en la modalidad individual.

“De todos los Juegos tengo recuerdos muy bonitos, por la convivencia en las Villas Olímpicas y el ambiente, pero creo que los más bonitos, aparte de los de mis propias actuaciones, son las medallas que conquistaron Ximena Restrepo y María Isabel Urrutia. Uno, de alguna manera, se siente protagonista, partícipe de esos logros. Con un consejo, con una voz de apoyo, uno aportó un granito de arena”, dice antes de explicar cómo se clasificó para Beijing.

Colombia obtuvo el cupo para los Juegos de 2008, que comienzan el próximo 8 de agosto, en los Panamericanos de Río de Janeiro que se celebraron en julio del año pasado. Torres no participó, pero el deporte ecuestre estuvo representado por Carlos Ramírez, un diestro saltador que ocupó el  puesto once entre 50 jinetes.

Luego el Comité Ejecutivo de la Federación Ecuestre, cuyo presidente es César Camargo, y el entrenador brasileño Nelson Pessoa, analizaron los antecedentes de los jinetes aspirantes al cupo y se decidieron por Manuel Guillermo, quien cumplía con las marcas mínimas requeridas y tenía mucha más experiencia y logros que los otros.

Además, El Mono logró certificar su asistencia en el Gran Premio de Saugerties, en Nueva York, en junio pasado.

A Beijing asistirá con Chambacunero, una montura de origen holandés que acaba de cumplir 10 años. El caballo es descendiente  de uno de los padrillos más importantes de Europa llamado Quidam der Revel. Torres describe a su compañero como “un ejemplar con espíritu joven. A veces es muy juguetón y eso hace que pierda la concentración, pero ha mejorado. Simplemente ese es su carácter”.

En su brillante hoja de vida,  que incluye además de eventos del ciclo olímpico dos Copas del Mundo, un par de campeonatos mundiales y múltiples Grandes Premios Internacionales, Manuel Guillermo   siempre ha contado con el apoyo de la Fedecuestres, Coldeportes y del Comité Olímpico Colombiano.

“Claro, lo de hace 20 años ni siquiera se puede comparar con lo de ahora. Éste es un deporte muy costoso y requiere de un inmenso sacrificio por parte del deportista, pero sin duda cada día hay mayor colaboración del Gobierno Nacional”, dice el caballista de 51 años, cuya preparación final costó cerca de 60 mil dólares, suma que incluye transporte del caballo a Europa, cuarentena y asistencia veterinaria, además de los tiquetes aéreos para el jinete, el palafrenero, el médico veterinario y los uniformes para la competencia.

Manuel Guillermo Torres dará de qué hablar en Beijing, así no logre una medalla, pasará a la historia como el más olímpico de los deportistas colombianos.