El Dorado del deporte español

Fútbol, tenis, automovilismo, motociclismo, golf, balonmano, waterpolo y baloncesto son  las disciplinas más exitosas.

Durante los últimos 30 años del siglo pasado España estuvo preparando lo que es hoy la era dorada de su deporte, porque en el futuro fue en lo que pensaron los arriesgados dirigentes que en 1974 se atrevieron a postular a ese país como la sede del Mundial de Fútbol de 1982. Ellos mismos pidieron años después que Barcelona albergara los Juegos Olímpicos e hicieron que lo más granado del deporte internacional pasara por territorio ibérico.

Eso significó una millonaria inversión en infraestructura deportiva y divulgación, propiciada y patrocinada por el enorme desarrollo económico de una nación que a mediados del siglo XX era, tal vez, la más atrasada de la parte occidental del Viejo Continente.

Y si financieramente España entró hace rato al Primer Mundo, su deporte hasta ahora lo está haciendo, pues todos esos niños que crecieron viendo, escuchando y leyendo noticias sobre grandes eventos atléticos, son ahora los héroes que han logrado poner la bandera amarilla y roja en lo más alto del podio.

“Hemos acabado con nuestros temores históricos y nos hemos convertido en ganadores. Nos ganamos el respeto y las alabanzas de esos rivales que considerábamos invencibles. En casi todos los deportes hemos conquistado títulos que definitivamente nos garantizan un lugar en la élite del deporte”, explica el periodista Delfín Merelo, del diario Marca.

Sin embargo, el ex futbolista hispano argentino Jorge Valdano agrega que “la profesionalización del deporte llegó tarde a España. Se consolidó apenas en las décadas de los 80 y los 90, luego quienes crecieron con la certeza de poder dedicarse de lleno a la actividad física y vivir de ella, se formaron más integralmente y hoy están demostrando los resultados del trabajo planificado, a mediano y largo plazo”.


Y las estadísticas, lógicamente, respaldan esas teorías. En los últimos 10 años pocas naciones han celebrado tantas victorias de sus deportistas como España, cuyo prestigio deportivo hasta hace poco dependía de sus legendarias victorias esporádicas y del dominio aplastante del ciclista, Miguel Indurain, en la primera mitad de la década pasada.

Por donde se les mire

Pero ahora los deportistas españoles son figuras en casi todas las disciplinas. Fernando Alonso, por ejemplo, se convirtió en bicampeón de la Fórmula Uno y, además de acabar con el reinado del alemán Michael Schumacher, fue el primer piloto ibérico en ganar el título de la máxima categoría del automovilismo mundial.

Los motociclistas Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa y Álvaro Bautista también se inscribieron entre los mejores del planeta, en una actividad de mucha difusión en Europa.

El ciclista Alberto Contador, ganó el año pasado el Tour, cuya versión de 2006 le fue adjudicada al también español Óscar Pereiro tras la sanción por dopaje al estadounidense Floyd Landis, y hace apenas dos meses se llevó la camiseta rosa del Giro de Italia.

Y los tenistas también hicieron su trabajo. Además de los triunfos individuales de Carlos Moyá, Juan Carlos Ferrer y Rafael Nadal, se unió la conquista de la Copa Davis, el torneo de naciones más prestigioso de esa disciplina.

Otro equipo que ganó fue el de baloncesto masculino, campeón mundial en Japón 2006. Actualmente varios jugadores de ese grupo actúan en la NBA, la liga de los Estados Unidos, considerada la mejor del planeta.

Menos mediáticos, pero igualmente significativos han sido los campeonatos mundiales que han conseguido sus selecciones de fútbol sala y balonmano.

La mayoría de edad

Esos éxitos, sumados a los que han logrado atletas, golfistas, waterpolistas y nadadores, pusieron al deporte español a la altura de las grandes potencias del mundo, pero la graduación y el reconocimiento apenas acaban de llegar luego del triunfo de la selección de fútbol en la Eurocopa y el de Rafael Nadal en el torneo de tenis más tradicional, Wimbledon.


“Estamos viviendo algo más que una edad de oro. Quienes tenemos oportunidad de asistir a las hazañas de esta generación de deportistas deberíamos disfrutarla como algo único. Es posible que no vuelva a suceder nunca más. No hay ningún país en Europa que tenga un abanico tan grande de estrellas en tantos deportes, especialmente en los de gran repercusión internacional. Casi produce vértigo.

 Ésta es una generación que no tiene complejos. Hace 20 años, España casi era un convidado de piedra. Algún deportista genial como el golfista Severiano Ballesteros) y nada más. Todo eso ha cambiado. Creo que hay varias razones: la inyección de dinero, la alta autoestima del país, una mejor alimentación general, una mejor atención hospitalaria (la talla media del español ha crecido nueve centímetros desde la instauración de la democracia). En fin, esto es el paraíso y hay que disfrutarlo”, observa Santiago Segurola, director adjunto del diario Marca.

Él, como todos los españoles, y con toda razón, está disfrutando de El Dorado del deporte español, que en los próximos Juegos Olímpicos tendrá un nuevo reto, pues entre más victorias se consiguen, mayores son la expectativas en las siguientes competiciones. Capital humano e infraestructura tienen de sobra.

La mentalidad ganadora la están consolidando y el hambre de triunfo se alimenta cada día más a medida que deportistas, entrenadores, dirigentes e hinchas se acostumbren a estar en los primeros lugares. Qué envidia, ojalá algún día esa historia se repita en Colombia.

 

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