El más protegido de todos

Si hay un equipo que ha gustado a lo largo del Apertura, es el Chicó de Gamero, un técnico que luego de cuatro clasificaciones consecutivas a cuadrangulares, siente que puede llegar a la final.

Proceso es una palabra tan utilizada como poco aplicada en el fútbol colombiano. Habitualmente se usa en la presentación de un nuevo entrenador y se omite por completo cuando se le despide meses después. Tal vez el único técnico que va en contravía de esa tendencia es Alberto Gamero, quien el día que le aceptó a Eduardo Pimentel la dirección técnica del Boyacá Chicó, no se fijó plazos, sólo objetivos.

Y vaya si los ha venido cumpliendo en dos años y tres meses de labores, tiempo en el cual acumula cuatro clasificaciones consecutivas a cuadrangulares, el estreno internacional en la primera fase de la Copa Santander Libertadores de este año, además de la consolidación de jugadores hechos en la cantera, como Juan Galicia, Juan Alejandro Mahecha y Leonardo López.

Tantos resultados explican por qué es el entrenador de mayor continuidad en la máxima división del rentado nacional (asumió el 8 de marzo de 2006), pero el samario quiere más y ahora sueña con ser finalista por primera vez. Está cerca, pero si algo le enseñó su padre, que hace apenas semanas partió de este mundo, fue “tener siempre los pies en la tierra y no ir más allá de donde no se puede. Ojalá yendo paso a paso se llegue hasta el título para dedicárselo a él”.

Este equipo se diseñó para la segunda fase de la Santander Libertadores. Al no cumplirse ese objetivo, ¿el siguiente es el título del Apertura?

Fue una buena labor directiva que me sostuvo el plantel, a pesar de que se había armado para estar en la fase de grupos de la Copa, pero al no poder avanzar, lo único que me propuse fue buscar la revancha en un torneo internacional, el cual se logra saliendo campeón o estando bien en la reclasificación.

Obviamente preferirá la primera vía…

Sí, Dios quiera, nunca hemos estado tan cerquita como ahora y por eso me motiva el rendimiento que viene mostrando el equipo, pero esto es partido tras partido, no hay ninguno clasificado, aunque tengo grupo para llegar a la final.

¿Cuántos puntos le faltan para ser finalista?

Creo que con seis más nos alcanzaría, ya que con 11 podemos ser primeros del cuadrangular.

¿Se cree el ‘Ferguson’ colombiano por ser el técnico de más permanencia en nuestro fútbol?

A mí me gusta que me llamen Gamero. Aquí he durado porque he dado buenos resultados, esa es la única y mejor garantía de permanencia.


¿Qué es lo que más le gusta del equipo?

El manejo del balón, el orden y las ganas de todo el grupo, porque de los 36 jugadores del plantel, nadie quiere salir, nadie regala nada y esa es una competencia sana, muy buena, que permite el crecimiento colectivo.

¿Este es el mejor plantel que ha dirigido?

Este es el más grande que tengo. En los anteriores torneos las improvisaciones aparecieron porque no había recambio. Ahora hay material para escoger.

¿Siente que aparte de identidad, Chicó cuenta con una columna vertebral definida?

Soy de los técnicos que no gustan de cambiar mucho, prefiero darle solidez y continuidad al equipo y mientras gane bien, no hay razones para modificar.

¿El técnico exitoso es aquel que aparte de conocimiento tiene manejo de grupo?

Con un trabajo planificado, organizado, serio y respetuoso se gana uno el respeto de los jugadores.

A propósito, ¿les da prioridad a los de experiencia?

Para mí es igual el jugador de experiencia que uno joven, porque los futbolistas no se miden por la edad, son malos o buenos, no jóvenes ni viejos. Acá los de recorrido se han puesto el overol, han trabajado y no tengo preferencia. Si el joven anda bien, juega, y si el experimentado no está aportando el nivel suficiente, sale y debe aceptar la decisión.

¿Chicó es el mejor equipo del torneo?

El favoritismo se gana en cada juego, así que esto no es de creerse el mejor, sino demostrarlo en la cancha.

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