Con el respaldo de la historia

<p>Campeón es una palabra que los futbolistas alemanes están acostumbrados a pronunciar. De hecho, son ellos los europeos más ganadores de la historia en torneos internacionales y en el mundo apenas son superados por Brasil, Argentina y Uruguay.</p>

Ellos saben cómo arreglárselas para salir victoriosos en las instancias definitivas, independientemente de tener o no mejores argumentos futbolísticos que sus rivales.

La primera gran prueba de ello la dieron hace 54 años, en el Campeonato Mundial de Suiza, cuando vencieron en la final a la poderosa selección de Hungría, considerada favorita antes del juego y con una ventaja de dos goles a pocos minutos de iniciado el compromiso. Pero con jerarquía, despliegue físico y una alta dosis de amor propio, los teutones le dieron vuelta al marcador y se impusieron 3-2, en lo que se conoce como ‘El Milagro de Berna’.

Y en 1974 volvieron a demostrar que para salir campeón en el fútbol se necesita más que buen juego. En la final del mundial que organizaron, los alemanes enfrentaron a Holanda, que era la sensación del momento y que arrancó el partido con una excepcional jugada de 22 toques consecutivos que concluyó con una falta en el área sobre Johan Cruyff. Cobró Johan Neeskens y le dio la ventaja a los tulipanes al primer minuto de juego.

Entonces todo parecía liquidado, porque además de contar con el favoritismo de todos, los naranjas ya estaban arriba en el marcador. Pero nuevamente Alemania resurgió de la cenizas y con goles de Paul Breitner y Gerd Müller logró la histórica remontada.

Y este domingo afrontará la final de la Eurocopa ante España en una situación similar a las dos anteriores, pero poco común en su historia. Jugará el partido decisivo sin el acostumbrado favoritismo de los especialistas, pues en realidad, su rival, España, ha presentado mejores argumentos futbolísticos en el torneo que se realiza en Suiza y Austria.

Pero eso ya no cuenta y nadie se atreve a descartar una victoria teutona, pues a pesar de su irregularidad, lleva tres victorias en línea y tiene una plantilla amplia, talentosa y experimentada como para vencer a cualquiera.

“La clave está en la actitud, tenemos que salir a poner las condiciones y a mantener nuestro arco en cero”, señaló el técnico Joachim Low, poco carismático con la prensa y la afición, pero respaldado por sus jugadores.

Como ocurre desde hace casi una década, el gran timonel teutón dentro de la cancha será Michael Ballack, quien lideró a su equipo a un segundo y un tercer lugar en los dos más recientes mundiales. Con él, Alemania intentará conseguir su cuarta corona continental (se impuso en las ediciones de 1972, 1980 y 1996) para volver a gritar esa palabra que tanto conoce: campeón.