‘El Show’ debe continuar

En entrevista con El Espectador en Estados Unidos, Miguel Calero dio los motivos por los cuales cambió la decisión de retirarse en diciembre.

Con todo y que ya había dado la vuelta olímpica con Deportivo Cali y Atlético Nacional, Miguel Ángel Calero vino a disfrutar plenamente del sabor del triunfo en México, donde lo ha ganado todo con el Pachuca. Pero así como le ha visto la cara al éxito, también pudo conocer la de la muerte.

El pasado 7 de septiembre, el arquero estaba concentrado en Monterrey porque ese día enfrentaría a Tigres, pero durante la tarde, un dolor en el pecho que se extendía hasta su brazo, se fue haciendo insoportable, lo que obligó a que fuera internado en la sala de urgencias de un hospital.

Tras los chequeos obligatorios, el dictamen fue contundente: trombosis venosa en el hombro izquierdo, la cual, de no haber sido detectada a tiempo, habría puesto en riesgo la vida del colombiano que una vez se enteró de la situación, sintió que “el corazón se me fue a mil por hora, pero el cardiólogo me dio tranquilidad en su momento y al cumplir al pie de la letra sus recomendaciones, le pude ganar el partido a esa lesión”.

De todas formas, mientras adelantaba su recuperación en Estados Unidos y luchaba contra el reloj para alcanzar a estar con los ‘Tuzos’ en el Mundial de Clubes de Japón a finales del año pasado, el Uno tuvo tiempo de sobra para reflexionar y una de las diatribas que más le sacudió su cabeza rapada fue la de retirarse del fútbol.

Pero finalmente su presencia en el Lejano Oriente aplazó la decisión definitiva y entre las festividades decembrinas y el comienzo de la pretemporada en enero, ‘El Show’ no tuvo opción distinta a seguir debajo de los tres palos para tranquilidad de los dirigentes y cuerpo técnico, el júbilo de sus compañeros que retuvieron así al líder y capitán, y la dicha de los aficionados que ya lo inscribieron entre los ídolos históricos de la institución hidalguense.

Pero una vez pudo hacer un alto en el camino, con el aval familiar de por medio, en mayo anunció que el adiós ya tenía fecha definida o al menos mes: diciembre, luego de completar su segundo Mundial de Clubes. Los ruegos de nuevo aparecieron


para que replanteara tal determinación y el que los encabezó fue el propio presidente del Pachuca, Jesús Martínez, el mismo que se la jugó por él en 2000.

De nada valieron los intentos de persuasión y con la misma firmeza que va a cada pelota, el Uno incluso empezó a proyectar su vida después del arco, la cual no se alejará de las canchas porque desde hace algunos años estudia administración deportiva en la Universidad del Fútbol, única en el mundo y que casualmente le pertenece al club que defiende desde hace ocho temporadas.

Ya entonces la directiva empezaba a consultarle al propio Calero nombres de su sucesor y de un momento a otro, él les entregó uno de apenas dos letras: “Yo”. No se sabe si fue mayor el asombro o la duda, pero al final ambos se transformaron en felicidad, porque el arquero aparte de cambiar de opinión, firmó por cuatro años más.

Razón de peso, no de pesos

Antes que primar el factor económico, a Miguel le bastó encontrar un motivo fundamental para seguir con los guantes puestos: “Estaba pendiente de una revisión médica que fue exhaustiva y por fortuna los resultados salieron exitosos, o sea, que no había problema alguno para continuar con mi carrera”.

Después ya vino el arreglo contractual, que en sus propias palabras resultó “fácil y rápido porque ambas partes queríamos; entonces ahora lo que sigue es seguir trabajando, peleando grandes cosas en estos seis meses que restan del año y que sea lo que Dios quiera”.

Y dentro de esos objetivos importantes está la Superliga, que enfrenta a los mejores equipos de Estados Unidos y México, la cual el arquero ya se dio el lujo de levantar el año pasado, para llevarse de paso el premio de un millón de dólares que otorga el torneo.


Ahora en su segunda versión, que se disputa en estadios de la Major League Soccer, Calero aparte de confesarle a El Espectador su deseo de bicampeonato, aceptó un mano a mano de temas, sin dejar de atajar ni uno solo.

El primero no podía ser otro distinto a la selección, de la que nunca ha dejado de sentirse parte porque “la intención es ponerme bien físicamente, estar en buen nivel con Pachuca y más adelante si tengo la oportunidad de vestir nuevamente el buzo de la selección, lo haré con el orgullo de siempre, igual seguiré trabajando, apoyando y deseando que a Colombia siempre le vaya bien”.

Aclaró igualmente que la palabra renuncia jamás la utilizaría en la tricolor, sólo que ahora “hay otros porteros, con ideas nuevas y frescas como Agustín Julio y Róbinson Zapata, a quienes además les está yendo muy bien. Creo que se lo merecen, me alegro por ellos, por sus familias y son muchachos que también esperaron su oportunidad. Además, si les va bien a ellos, le va bien a la selección y nos va bien a los que queremos que Colombia vuelva a un mundial”.

Su voz es autorizada no sólo por los años que ha estado de amarillo, azul y rojo, también porque estuvo en el proceso que lidera Jorge Luis Pinto, el cual califica como “bueno, de hecho la semana pasada tuve la oportunidad de hablar con el presidente de la Federación, Luis Bedoya, a quien felicité para que de igual forma le hiciera llegar el saludo al profesor y los muchachos que están haciendo bien las cosas, van por buen camino, están fuertes de local y ojalá que encontremos la ruta para Suráfrica 2010”.

No descarta estar en el continente negro, como tampoco despedirse de la actividad en Colombia, aunque admite que “va a ser complicado, ese es el objetivo y el sueño de uno, de retirarse en su país natal, pero ahora realmente no tengo tiempo para


pensar en eso, sólo para intentar ser feliz, trabajar y servirle al Pachuca; más adelante, si Dios nos da la oportunidad de estar en Colombia, bienvenida sea”.

Y al hablar de despedida, lo emocionó y mucho la de Víctor Aristizábal, a la que estuvo invitado, pero “infortunadamente no pude ir, pues estaba en pretemporada en México y con la Superliga encima, igual le deseé lo mejor, vi que el partido fue muy emotivo, todo salió espectacular, hasta René hizo el escorpión y creo que nuestros ídolos se tienen que despedir de esa forma”.

A ‘Aristi’ le augura además “un buen papel como asistente de ‘Barrabás’ en Nacional porque tiene camerino de sobra”, aunque aprovechó para sugerirle a la distancia que “se capacite, porque esto del fútbol es como una carrera cualquiera que evoluciona a diario y eso obliga a actualizarse”.

Tan preparado está Miguel, que al analizar la final del Apertura, quedó más convencido que nunca de que “en el fútbol, las distancias cada día se acortan más. Chicó, por ejemplo, es un equipo humilde, bien conducido a nivel directivo y deportivo que formó un plantel bien planificado, ordenado y con buenos jugadores que lo llevaron a ser campeón”.

Pero la evaluación tuvo una posdata más que válida: “El dinero no da títulos”. Y él sí que los ha conseguido y tal vez conseguirá porque para fortuna del arco, hay Calero para rato.

Con vida en la Superliga

El domingo en el Pizza Hut Park de Frisco, Texas, el Pachuca, con Calero en el campo todo el partido, igualó a un tanto con Santos Laguna y avanzó a la semifinal de la Superliga, tras ubicarse segundo de su grupo. Ahora los ‘Tuzos’ viajarán a México para afrontar la primera jornada del Apertura mexicano frente a Tigres el próximo sábado, y la semana entrante volverán a Estados Unidos, donde el 29 de julio se medirán al Dynamo de Houston en el estadio de este último. La otra semifinal la disputarán el  Revolution y el Atlante, un día después en Boston.

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