Escándalo en el Tour

La figura de la carrera consumió Cera, una nueva sustancia más eficaz y difícil de detectar que el EPO.  Es una droga de tercera generación.

Los tramposos se niegan a alejarse del ciclismo y cada vez utilizan sustancias más difíciles de detectar en los controles antidopaje. No obstante, las autoridades se las han ingeniado para acabar con ese flagelo y ya han identificado tres casos positivos en la presente edición del Tour de Francia.

El del jueves, sin embargo, ha sido el más escandaloso, pues fue protagonizado por el italiano Riccardo Riccó, quien era la gran figura de la competencia. El corredor del equipo español Saunier Duval, consumió Cera, una nueva droga, más eficaz y difícil de detectar, un nuevo tipo de EPO que confirma que el dopaje corre cada vez más rápido que el ciclismo mismo.

Riccó fue expulsado de la prueba y arrestado por la policía francesa a la salida de la duodécima etapa, ganada en el embalaje por el británico Mark Cavendish y en la que el único colombiano, Leonardo Duque, finalizó octavo.

Este episodio bochornoso manchó nuevamente una competencia que lleva ya 10 años luchando con todo tipo de armas contra los escándalos por la utilización de sustancias prohibidas.

La semana pasada, Riccó y sus compañeros dominaron a su antojo las primeras fracciones de montaña. Pero el jueves su director deportivo, Matxin Fernández, anunció que “él es nuestro líder y no podemos actuar como si no hubiera pasado nada, por eso retiramos a todos nuestros corredores. Suspendimos las actividades hasta que sepamos exactamente qué pasó”.

Hace unos días los españoles Manuel Beltrán y Moisés Dueñas Nevado también arrojaron positivo por EPO, una hormona que aumenta la producción de células rojas en la sangre.

“Que atrapen a los tramposos y que se vayan”, dijo el presidente del Tour, Christian Prudhomme. “Antes de la carrera les dije a los ciclistas, a puerta cerrada, que ellos tenían la llave para sacar esto adelante, pero algunos no captaron el mensaje”, agregó el dirigente.


El año pasado, el kazajo Alexandre Vinokourov fue expulsado del Tour por una transfusión ilegal de sangre, Cristian Moreni fue atrapado usando testosterona e Iban Mayo, también del equipo Saunier Duval, arrojó positivo por EPO.

Y en 2006, el estadounidense Floyd Landis perdió el título del campeón por usar testosterona sintética. “Me alegra que los hayan atrapado. El Tour necesita continuar y llegar a la meta en París”, dijo, por su parte, el presidente de la Unión Ciclística Internacional, Pat McQuaid. “Es otro golpe al deporte, sin duda, pero tengo que verlo del lado positivo porque fueron atrapados y serán expulsados”.

Riccó era uno de los hombres importantes del Tour 2008. Iba noveno en la general, portaba la camiseta de rey de la montaña, había ganado dos etapas y era considerado por muchos como firme candidato al podio.

Pero el italiano resultó especial hasta para doparse, pues si los dos españoles dieron positivo por el EPO de toda la vida, el italiano se buscó una nueva variante que ayuda a la recuperación, un producto de tercera generación que sorprendió a los encargados de la Agencia Francesa de Lucha Antidopaje (AFLD), que había anunciado hace poco que todavía no tenía a punto el método para detectar esas drogas, pero que muchos pedalistas ya las usaban.

Y Riccó fue la primera víctima. Él figuraba entre los sospechosos, porque sus niveles sanguíneos habían revelado anomalías inquietantes en los controles efectuados en los días previos al inicio de la competición, a pesar de que tenía el pasaporte biológico emitido por la Unión Ciclística Internacional (UCI), que reconoce que su tasa de hematocritos es elevada de forma natural, sin necesidad de consumir ningún dopante.

Eso, sin embargo, no detuvo a la AFLD, que le sometió a controles un día sí, uno no. Hasta cinco pasó el ciclista del Saunier. “¡Que me controlen cuanto quieran!”, exclamaba La Cobra, como le dicen,  cada vez que le preguntaban sobre el caso, algo que sucedía casi a diario, pero sobre todo después de que ganó dos etapas. El italiano subía muchísimo más rápido que los demás y eso lo delataba.

Los tramposos se niegan a alejarse del ciclismo y eso le está haciendo mucho daño a ese deporte que, sin embargo, les sigue dando la pelea.

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