“Estoy en deuda con la Copa del Mundo”

<p>Óscar Julián Ruiz es uno de los árbitros más respetados del continente, pero nada le obsesiona tanto como volver a un Mundial. Este miércoles pitará el clásico suramericano Brasil - Argentina.</p>

Su buen humor, casi que una marca registrada en la personalidad de Óscar Julián Ruiz, ha disminuido por estos días en el árbitro llanero. Las circunstancias obligan porque encima tiene dos retos y bastante serios por cierto: el Brasil-Argentina de la sexta jornada eliminatoria de mañana y las nuevas pruebas de la Fifa para los silbatos preseleccionados hacia la próxima Copa del Mundo, previstas para octubre.

El primero es un lujo que pocos se pueden dar, aunque para ‘Cacharrito’ será el tercer gran clásico suramericano, a realizarse en el Mineirao de Belo Horizonte. Pero ni ese encuentro, como tampoco el Mundial de Corea y Japón en 2002, le generan tanta ilusión como estar en Sudáfrica, porque de Alemania 2006 no tiene propiamente el mejor recuerdo.

¿Cuál es el partido que le falta pitar?

El anhelo es dirigir bien si llego a ir a mi tercer Mundial. Si llego a recibir la oportunidad de estar en otra Copa del Mundo, quiero cumplir porque estoy en deuda con ella. Después, siempre será un sueño dirigir Brasil-Argentina y otro partido en el que me gustaría estar sería en un Italia-Alemania.

¿Y lo ve posible?

Todo en la vida es por pasos, primero vamos a luchar por estar de nuevo en el Mundial y, de darse esa opción, empezar a soñar con pitar un partido de semejantes proporciones.

¿Qué le falta para alcanzar esa meta?

Trabajar muy duro. La Fifa ha invertido 30 millones de dólares en la preparación de los árbitros para la próxima Copa del Mundo. En la actualidad estamos 54 preseleccionados, en octubre quedarán 38 y después el número será aún más reducido para estar en Suráfrica.

¿Cómo los coordinan a la distancia?

Estamos controlados por una plataforma vía internet, en la cual tenemos trabajos semanales de psicología, departamento físico y por supuesto la parte técnica.

¿El dirigir el Brasil-Argentina mañana en Belo Horizonte, lo acerca al Mundial?

No, es una responsabilidad inmensa, pero así como a las selecciones, a los árbitros nos falta mucho para estar allá”.

¿Lo asumirá como un partido más para no generar la presión que el gran clásico suramericano siempre convoca?

Brasil-Argentina no es un partido más, porque antes que el clásico suramericano, es el clásico del fútbol mundial, con el respeto a las demás asociaciones que componen la Fifa. Son los países que más jugadores exportan y ese partido


lo van a ver en 140 países, por lo que despierta tanto interés en el planeta como la final de la Copa del Mundo, por eso me tengo que preparar muy bien, tanto de la cabeza como de los pies.

¿En qué nivel se encuentra el arbitraje colombiano?

Ha mejorado. Los errores cometidos, creo que fueron por incapacidad, mas no por otra cosa. Hay gente nueva y pese a las equivocaciones notorias que se han presentado, el arbitraje ha ganado en credibilidad respecto al año pasado. Lo ideal es la perfección, pero ni en Italia, ni en España ni en Inglaterra la hay.

¿Fue mejor para el arbitraje que saliera del control de la Difútbol?

Yo no culpo a la Difútbol, porque le dio mucho, y soy del proceso de la rama aficionada porque estuve en 20 torneos nacionales. Lo que pasa es que ahora al ser manejado por la Federación Colombiana de Fútbol se da neutralidad porque la Dimayor llegó a manejarlo en su momento, después se lo dieron a la Difútbol, pero ahora es la Colfútbol la que lo rige, con una total autonomía en cabeza de Luis Bedoya.

¿Le preocupa o enorgullece que se diga que no hay un sucesor de Óscar Julián Ruiz?

Sí lo hay, se llama Wílmar Roldán, lo que pasa es que lo retardaron mucho por distintas situaciones, pero cada quien llega a su tiempo, mi Dios sabe cómo hace las cosas y él es el presente y el futuro del arbitraje en Colombia; de hecho hay más, pero sabiéndolos llevar paso a paso, sino que, como en cualquier actividad de la vida, se interpone mucha gente y existe la envidia.

¿Al comparar a Roldán con usted no cree que le pueden hacer más daño que bien?

Él debe hacer su propio camino, en el fútbol no hay herencias ni sucesiones porque las últimas son con los muertos y las primeras con patrimonio, y yo no le he dejado ninguno a él. Wílmar tiene su carácter, su personalidad, su forma de arbitrar que es bien diferente a la mía, pero lo que tiene, sobre todo, es mucha capacidad.

¿Cuál es el mejor árbitro del mundo en la actualidad?

El italiano Roberto Rosetti ha subido muchísimo y lo viene mostrando en la Eurocopa, pero para mí siempre ha sido Lubos Michel de Eslovaquia, quien también viene haciéndolo bien en ese mismo torneo.

¿Y en Latinoamérica?

Hay un grupo importante con Jorge Larrionda, el brasileño Simon y Benito Archundia de México, que pitó cinco partidos en la pasada Copa del Mundo”.

¿Por qué no se incluyó?

“No soy quién para hacerlo (risas)”.

¿Siente que en Colombia le exigen más de lo debido?

“No me preocupa eso, como sí por ejemplo que se hagan falsas imputaciones, porque hay una credibilidad ganada en el arbitraje, o también sufrir una ilusión o una enfermedad que me prive de tener la posibilidad de estar otra vez en un Mundial, porque tengo ese anhelo, es una revancha que quiero porque en Alemania no me fue bien”.

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