La femenina va ‘Very good’

En busca de una selección competitiva en el Mundial de Nueva Zelanda, llegaron jugadoras de Estados Unidos.

Cual excursión de colegio femenino en una playa de Cartagena o San Andrés, cuesta y mucho reunirlas rápido a todas. Obviamente al primer llamado acuden pocas, sólo las que siguen al pie de la letra todas las indicaciones y entonces resultan obligatorios un par de gritos más para que el grupo luzca como tal. Parece completo, pero no lo está. Como siempre, faltan unas pocas…

¿Dónde están las ‘What’? Pregunta el adulto responsable y de inmediato todas las miradas ayudan a localizar el objetivo que una vez se siente rodeado, cambia una conversación en inglés por tres sonrisas que aparte de inocentes, contagian por completo a los demás y propician el ambiente necesario para otro ejercicio grupal. 

Un abrazo para cada una de las últimas en sumarse, es el ‘castigo’ que les impone Pedro Rodríguez, seleccionador nacional de fútbol femenino, que en su intención de llevar el mejor equipo posible a Nueva Zelanda, donde a finales de octubre y comienzos de noviembre asistirá como campeón suramericano a la Copa del Mundo Sub 17, convocó a futbolistas que se formaron y juegan en Estados Unidos.

Al saber que el país norteamericano “es potencia, tiene muy desarrollado el fútbol femenino y allí hay muchas familias latinas”, se puso en la tarea de búsqueda que en realidad no fue tal porque “si bien se pidieron referencias y alcancé a hablar con técnicos, el tema fue al contrario porque familiares de ellas se comunicaron con la Federación o me ubicaron directamente a mí, enviaron videos y luego de observarlos, decidí convocar a estas tres niñas”.

Laura Andrea Hernández, Ana María Montoya y Vanessa Aponte hicieron entonces maletas, aterrizaron en ElDorado y se pusieron a las órdenes de Rodríguez que desde la primera práctica las bautizó como las ‘What’ por una sencilla razón: “al principio preguntaban todo, ya que no entendían algunas cosas”.

La barrera idiomática fue más numerosa para las dos últimas porque ambas nacieron en suelo estadounidense, pero si algo resalta el entrenador es “la buena disposición hacia el trabajo que en este momento les permite pelear un cupo para el Mundial; tienen condiciones, pero deberán dar más para quedarse”.

Ana María, defensa o volante por derecha, agradece la oportunidad que aparte de deportiva, la enriquece en lo personal porque “al principio fue un poquito difícil comunicarme, pero ahora mi español está mejorando un poquito”. Lo mismo ocurre con Vanessa, nacida en Orlando, pero de padre bogotano y madre boliviana, a los que les entiende “perfecto el español, pero siempre respondo en inglés, entonces acá me ha tocado hablarlo”.

Y el ejercicio intensificado le ha permitido a la mediocampista de contención que también puede jugar como creativa, aprender nuevas palabras, sólo que “hay algunas que no puedo repetir”. Laura en cambio las conoce todas porque nació en Bogotá y a los 10 años se fue del país porque su progenitora se casó con un ciudadano americano.

A pocos meses de instalada en Seattle, la ciudad más grande del Estado de Washington, empezó a practicar el fútbol porque “había una compañera mexicana en mi clase y el papá tenía un equipo de fútbol femenino, me invitó y desde entonces me


encantó”. Para esta zurda que puede ser central o lateral, no fue un viaje más para el cuarto microciclo de la preselección. Volvía a la ciudad que la vio nacer, después de siete años, la cual notó diferente “tanto que no me acordaba casi de nada”.

Un recuerdo más fresco tenía Ana María que al ser de padre caleño, “ya había venido varias veces, además  mi mamá aunque es estadounidense, vivió mucho tiempo en Barranquilla, así que ambos me apoyaron para que viniera y espero darles la noticia de que voy al Mundial”.

Vanessa recién vino a sellar por primera vez su pasaporte en Colombia en abril, gracias a la invitación de una amiga que hacía parte de la prejuvenil tricolor en ese momento. Dejó por unos días las aulas para conocer “al técnico que me dejó entrenar y ahora me volvió a convocar”. Irónicamente, ella se quedó y no quien la recomendó.

Agradecida le estará siempre, pero también con sus demás compañeras, a las que define como “muy amigables y simpáticas”. No obstante, “a veces lloro porque extraño a mi familia”, pero las lágrimas se secaron por completo el viernes anterior, cuando volvió a Orlando para legalizar lo de la doble nacionalidad.

Laura en cambio, permanecerá en la capital, donde espera junto a los suyos, perder un poco la timidez que le “ha dificultado un poco integrarme al grupo”. No es lo único que le ha costado porque el antojo de bandeja paisa, tal vez quede en eso “por la dieta que debemos tener para mantener la forma”. Todo sea por estar en Nueva Zelanda, pero antes aparece el próximo microciclo de agosto y las tres esperan volverse a encontrar  no sólo con un español mejorado, también con el suficiente nivel para quedar en la nómina mundialista.

Las canadienses completarán el Grupo A

A la par del cuarto microciclo de la preselección que finalizó el viernes en Bogotá, se disputó en Trinidad y Tobago el Campeonato Sub-17 Femenino Concacaf, el cual albergó a ocho selecciones del área centro y norteamericana que luchaban por tres cupos mundialistas.

Dicho torneo tenía marcado interés para el cuerpo técnico colombiano, ya que uno de los clasificados se convertiría en el tercer rival tricolor en Nueva Zelanda. Estados Unidos al llevarse el título, fue instalada directamente en el Grupo C, mientras Costa Rica y Canadá, fueron ayer a un sorteo en la Casa de la Fifa para conocer su ubicación y esta última terminó en la primera llave, donde chocarán con las nuestras, las anfitrionas y Dinamarca.

Para el seleccionador colombiano, Pedro Rodríguez, no resulta sorpresiva la presencia canadiense en Oceanía, porque “en nuestras cuentas siempre estaba que iba a luchar esa posición porque las estadounidenses difícilmente iban a ceder el primer lugar. Por ahí la decepción estuvo por el lado de México, que tuvo una buena preparación, pero en el torneo no obtuvo los resultados deseados”.

De igual forma, el técnico considera que “ha evolucionado muchísimo porque la Federación de ese país viene destinando recursos importantes para el fútbol no sólo masculino sino femenino, teniendo siempre como ejemplo cercano el de los Estados Unidos”.

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