“Los árbitros quieren ‘licencia para matar’”

Pimentel reaccionó ante la sanción millonaria que le impuso la Comisión Disciplinaria y rechazó el comunicado de los jueces que piden no ser designados para pitarle al Boyacá Chicó.

Cuando el capítulo de la polémica parecía cerrarse con el título para el Boyacá Chicó en el Apertura, éste se reabrió, o más bien, aumentó sus líneas desde el sábado anterior, cuando el presidente del equipo ajedrezado, Eduardo Pimentel, nuevamente criticó a la Comisión Arbitral por designar árbitros que, según él, en lugar de ofrecer garantías, seguían perjudicándole con decisiones.

El directivo dijo sentirse perseguido por los silbatos y sus afirmaciones se basaron en el arbitraje del juego frente al Once Caldas en el Palogrande, el cual catalogó como “irregular y malintencionado”, cuando a tres minutos del final, el central Mauricio Sánchez, por indicación del primer asistente, Wilson Berrío, sancionó una supuesta falta del zaguero Mario García sobre el atacante blanco Johan Fano, que derivó en un penalti que transformó en gol el propio peruano y además supuso la victoria local por uno a cero.

En el reclamo visitante, tres jugadores vieron la tarjeta roja y por eso Pimentel Murcia, aparte de rechazar la actuación de la terna, pidió públicamente la renuncia de todos los miembros de la Comisión y además denunció que el árbitro Wílmer Roldán no fue sancionado luego de haber terminado el partido de ida de la final frente al América cuando los boyacenses marcaban una jugada de gol que les hubiese dado el triunfo en el Pascual.

La reacción tardó en llegar, pero fue tan enérgica como la del propio dirigente. Y los primeros en hacerlo fueron los árbitros, al enviarle a la Comisión Arbitral una carta firmada por los 24 jueces de la categoría Primera A y los siete con escarapela FIFA, en la cual manifestaron su “enérgica protesta por la forma como el presidente del equipo Chicó Fútbol Club se viene refiriendo a los arbitrajes y a los árbitros que componen nuestro colectivo profesional”, por lo que solicitaron no fueran tenidos “en cuenta para dirigir partidos donde juegue el Chicó, mientras el espíritu del juego limpio del señor Pimentel lo conduzca a reacciones maduras”.

Ese no sería el único dardo para el directivo. Horas después, la Comisión Disciplinaria del Campeonato le impuso una multa de $60'918.000, además de inhabilitarlo para asistir a las próximas cinco asambleas de la Dimayor, al considerar que ante la situación de reincidencia en que se hallaba incurso, se encontraron razones suficientes para aplicarle el máximo de la sanción prevista en el artículo 67 del reglamento.

La tensionante situación obligó a una reunión ayer entre Ernesto Carrasco, presidente de la Comisión Arbitral, y Luis Bedoya, su homólogo de la Federación Colombiana de Fútbol, cuyas conclusiones se darán a conocer hoy en rueda de prensa, después de las 11 de la mañana. “Decisiones como tal no se tomaron, simplemente no vamos a aceptar vetos de nadie”, adelantó el máximo dirigente del balompié nacional.

Entre tanto, Pimentel se mostró indignado por las últimas determinaciones en su contra y desde Barranquilla le dijo a El Espectador que “esa es una cortina de humo para que los árbitros hagan lo que se les dé la gana, es algo así como tener una licencia para matar. Ahora le quieren vender a la gente la idea de que ellos son las víctimas, cuando todo el mundo se ha dado cuenta de lo que nos han pitado. Eso es vergonzoso”.

De igual forma, aseguró que hasta ayer, nadie de la Dimayor ni de la Comisión Arbitral lo había contactado, pero que igual “ellos verán qué hacen ante esta determinación tan ridícula y absurda, amparada por una Comisión que sigue tomando decisiones sesgadas y cargadas de barbaridades que sólo quieren seguir beneficiando a sus amigos jueces”.

Pimentel entonces no se retracta, más bien contraataca y en medio de sanciones millonarias, señalamientos, amenazas y demás, esta polémica, antes que un pitazo final, parece tener prórroga indefinida.

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