“Luchamos contra la historia”

El argentino Edgardo Bauza, técnico de Liga Deportiva Universitaria de Quito, cuenta cómo su equipo llegó a la final de la Libertadores.

Horas antes de que  afronte el partido más importante de su carrera profesional, Edgardo Bauza, el entrenador de Liga Deportiva Universitaria de Quito, se muestra sereno y relajado cuando atiende la llamada telefónica de El Espectador: “Estoy sorprendido por la tranquilidad con la que estoy tomando esta final de la Copa Libertadores.

Algunos dicen que soy un inconsciente y debe ser cierto (risas), pero esta tranquilidad es la misma que me transmite mi equipo. Estoy convencido de que, pese al rival que nos va a atacar mucho y que el Maracaná es una cancha complicada, los jugadores van a dejar la vida por conseguir el gran objetivo”.

Es que, luego de la contundente victoria lograda en la primera final ante Fluminense (4 a 2), Liga de Quito está a un paso de ingresar en la historia grande del fútbol suramericano. Nunca antes, un conjunto ecuatoriano estuvo tan cerca de levantar la Copa Libertadores de América. Por eso, la euforia en ese país es total y este hombre de 50 años, al que todos conocen como El Patón es, por estas horas, el personaje más reconocido de todo Ecuador.

“Hoy por hoy, si vamos a una elección nacional con Rafael Correa, se la gano”, dice entre risas.

¿Es para tanto, Edgardo?

Esto es una joda total, entro a los restaurantes y todos se paran para aplaudirme. ¡Ahora, cuidado!, que éstos que me aplauden son los mismos que hace un año me insultaban cuando el equipo no funcionaba. Ponían pancartas que decían: “Andate Bauza ladrón”. La gente me quería matar. Un domingo me tuve que ir en patrulla del estadio y el único que me respaldó fue el presidente del club, Rodrigo Paz. Por suerte, en agosto de 2007 agarramos la punta y no la dejamos nunca más.

¿Cuáles son las principales virtudes de La Liga que propiciaron esta campaña sensacional?

Primero, buenos jugadores. Sin ellos, es imposible armar un buen equipo. Guerrón, Manso, Bolaños, Araújo, el paraguayo Vera, nombres que quizá sean desconocidos para el público pero que alcanzaron un nivel superlativo. Segundo, el haber elegido una táctica adecuada para que ellos rindan de la mejor manera, y tercero, el hambre de gloria, las ganas de trascender que tiene el grupo.

Los jugadores y el entrenador de Fluminense han declarado  que los dos goles de ventaja que consiguió  Liga en la primera final, son fácilmente remontables…

Eso me gusta, porque yo lo uso para motivar a mis jugadores. Ya cargué a Guerrón, diciéndole: “Junior dice que cuando entrés al Maracaná, vos te cagás todo y tiene razón”. Durante la semana les gritaba en los entrenamientos: “Mejor quedémonos en Quito, para qué vamos a Brasil si ya nos ganaron, ustedes son puros cagones (risas). Así trato de tocarles la moral, pero la verdad es que la ventaja es importante, no definitiva.

¿Cómo va a plantear tácticamente la finalísima de mañana?

No vamos a cambiar, vamos a jugar como lo hacemos siempre de visitantes. Armamos dos líneas de cuatro, con Bolaños algo más retrasado por izquierda y arriba Manso y Bieler. Nos vamos a parar en tres cuartos de cancha y ahí empezaremos a pelear. Lo que pasa es que después te agarra Fluminense y te mete debajo de un arco.


Nosotros sabemos que los laterales Gabriel y Junior César se van a venir permanentemente, que Thiago Neves, Conca y Washington son bravísimos cerca del área. Ahora bien, nosotros también somos jodidos para los rivales.

Igualmente el rendimiento de su equipo en condición de visitante ha sido muy efectivo…

Es porque se desprotege menos que en Quito y no le llegan tanto. Cuando jugamos en casa somos muy ofensivos, entonces le damos espacios al rival para que nos contraataquen. De visita achicamos mejor, intentamos hacernos fuertes con la pelota y así logramos mayor solidez.

¿Qué receta utiliza para inculcarles a sus jugadores la mentalidad ganadora que se les ve?

Es un diálogo permanente. Es sembrar en ellos la semilla de la vorágine por ganar, es invitarlos a convertir a Liga en una institución de prestigio internacional.

Nosotros tenemos que luchar no solamente contra los rivales sino también contra la historia que dice que Ecuador jamás ganó la Libertadores y que cuando se sortean los grupos, muchos dicen: “Jugamos contra los ecuatorianos, tres puntos para nosotros”. Contra esa historia teníamos que luchar y lo estamos haciendo.

¿Se puede decir que Liga enfrentó el calendario más complicado de todos?

Por supuesto. Cuando salió el sorteo de la primera fase yo me quería morir. Imagínese que nos tocó Fluminense que es apadrinado por Joao Havelange, ex presidente de la Fifa; Libertad de Paraguay, el equipo predilecto de Nicolás Leoz, presidente de la Confederación Suramericana, y como si eso fuera poco,  Arsenal de Sarandì, cuyo fundador es nada menos que Julio Grondona, vicepresidente de Fifa. ¡Le juro que no lo podía creer! Les decía a los muchachos: “No podemos tener tanta mala suerte”.  Fue tan difícil que cuando clasificamos a octavos de final ya no me importaba el rival.

¿Cuál fue el equipo más difícil en el camino a la final?

Estudiantes de la Plata, porque en el momento en que lo enfrentamos era el mejor equipo argentino. Después vino San Lorenzo y América, a los cuales les ganamos en los penaltis, pero por culpa de nuestra ineficacia a la hora de convertir en la red la gran cantidad de oportunidades que generamos en esos dos enfrentamientos.

Faltan algunas horas para definir la Copa Libertadores, ¿firma el empate?

Yo firmo hasta perder uno a cero. Lo que quiero es salir campeón. A mí lo único que me conforma es levantar la copa como sea, incluso por penaltis, pero levantarla.