Las maravillas de Camilo Villegas

<p>El antioqueño es un jugador que sabe muy bien lo que se debe hacer en la cancha, que conoce y entiende la paciencia.</p>

El noveno lugar de Camilo Villegas en el Abierto de golf de Estados Unidos confirma el buen momento del colombiano en el Tour de la PGA y la madurez que ha venido obteniendo después de dos años y medio en las grandes ligas de este deporte.

Para que ustedes dimensionen la importancia de su actuación, en el golf como en el tenis y otros deportes, hay cuatro torneos de élite superior que confirman el Grand Slam del deporte. Aquí se llaman Majors, y el que más ha ganado es Jack Niclaus, con 18. El estadounidense Tiger Woods lleva 13, sin contar el desempate del US Open. Los otros tres son el Masters de Augusta, el abierto británico y el de la PGA.

La cancha de Torry Pines en San Diego este año tuvo condiciones terroríficas para los jugadores. Un rough (pasto de los costados) altísimo y pesado de donde era casi imposible sacar la bola con acierto, greenes complicados, irregulares y traicioneros, y el recorrido más largo de la temporada. Sólo dos jugadores bajaron el par del campo, lo cual habla de la dificultad: Tiger Woods y Rocco Mediate, quienes empataron la primera posición con un golpe menos. Tiger, por ejemplo, hizo tres doble bogey en el hoyo uno en los cuatro días, seis golpes tres veces en un par cuatro, lo que nunca había hecho en su carrera.

El colombiano tuvo una gran solidez mental y técnica en una cancha intimidante, que le pasó factura al campeón del año pasado Ángel Cabrera, pues el primer día hizo un recorrido de 79 golpes, ocho por encima del par y no pasó el corte. Camilo sólo hizo un doble bogey el jueves en el hoyo seis, logró 11 birdies (un golpe menos del par del hoyo), mientras Tiger hizo 13 y conservó un juego estable y seguro durante los cuatro días. Además, rematar con birdie en el hoyo 18 del domingo metiendo un putter desde fuera del green, fue notable.

Estamos ante un jugador que sabe muy bien lo que se debe hacer en la cancha, que tiene un plan claro para sus objetivos, que conoce y entiende la paciencia, muy disciplinado, entregado al sacrificio del entrenamiento y con una cabeza presta para aguantar la presión y resolver bien en los momentos más difíciles.

En el Tour es respetado y querido porque siempre está dispuesto para la foto y el autógrafo. Sus compañeros lo aprecian y valoran su talento; es ‘parcero’ de Sergio García, amigo de Vijay Singh y Tiger Woods tiene una simpatía por él, la cual no entrega al resto de jugadores.

Pero lo más importante hoy es su nivel de juego, ha tranquilizado su swing, prefiere precisión que distancia en sus salidas y con el putter cada vez acierta más.

A Camilo le falta ganar para entrar al grupo de los elegidos, ha estado muy cerca, pero no es fácil. El triunfo a este nivel es muy complicado y se vuelve un imposible para el 80 % de los golfistas. En cualquier otro deporte la opción al título se reduce a una docena de nombres, en el golf el abanico es mucho más grande. Estoy convencido de que ese día llegará en cualquier momento, porque Villegas siempre fue un ganador, a todo nivel y eso se lleva en el alma cuando hay trabajo y dedicación.

Camilo, que en Colombia y Suramérica ganó todo, comenzó a jugar en la PGA en 2004 por invitación. Desde ese tiempo hasta el 2006 cuando debutó como profesional, jugó 44 torneos, en 17 no pasó el corte y logró 6 Top-Ten. El año pasado fueron 27 torneos, en tres se metió entre los 10 primeros y en siete no jugó el fin de semana. Este año lleva 14, sólo en dos se quedó fuera del corte y ya suma 3 Top-Ten en los últimos seis disputados, lo cual habla de una buena regularidad en un deporte donde esa característica es poco común y casi reservada a genios como Tiger Woods.

Y es genio porque sólo él y nadie más que él es capaz de hacer con frecuencia lo que hizo el domingo en su último tiro. Meter un putter de cinco yardas en el hoyo 18 para hacer birdie y empatar el primer lugar del Abierto de Estados Unidos con Rocco Mediate, después de dos primeros golpes malos y fallados, uno al cross-bunker y otro al pasto alto de la derecha. Fue uno de los finales más emocionantes y dramáticos de la historia celebrado por 51.245 espectadores en la cancha de Torry Pines.

Villegas terminó cuatro golpes sobre el par del campo en una actuación maravillosa.