María Luisa, una ‘Calle’ de honor

La ciclista paisa recibió este martes, de manos del presidente Uribe, el tricolor nacional que portará en los Olímpicos.

El 23 de noviembre de 2005, en una emotiva ceremonia, el presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, le impuso a María Luisa Calle la medalla olímpica de bronce que injustamente le habían quitado 14 meses antes por una acusación de dopaje.

El martes, el Primer Mandatario y la ciclista antioqueña volvieron a encontrarse en la Casa de Nariño, en donde la deportista recibió del Jefe de Estado, y en nombre de los 68 atletas que representarán a Colombia en los Juegos Olímpicos de Beijing, el tricolor nacional.

Ella será la abanderada en la ceremonia de inauguración de las justas, el próximo 8 de agosto, y una de las principales esperanzas de medalla para nuestro país.

¿Cómo llega física y mentalmente a los Olímpicos?

Muy bien. Hicimos una buena preparación, de acuerdo con lo planeado desde los juegos pasados. Por fortuna no sufrí enfermedades ni nada que me impidiera llegar a Beijing en muy buena forma. Queda un mes para mi competencia y espero intensificar el trabajo para llegar al ciento por ciento a las pruebas.

¿Qué tanto significa para usted volver a participar en unos Olímpicos después de lo que pasó en Atenas, cuando le quitaron la medalla de bronce de la prueba por puntos tres días después de haberla conquistado?

Pues estoy muy motivada, como siempre. No quiero asumir esa competencia como una revancha, porque realmente no lo es. Finalmente se demostró mi inocencia y aunque sufrí y peleé mucho, mi nombre quedó limpio. Eso sí, voy con mucha ilusión y entusiasmo, como a todas las carreras, grandes o pequeñas, pues siempre dejo todo sobre la bicicleta.

¿Qué tanto le favorece el hecho de estar en su tercera olimpiada?

Pues sirve a la hora de manejar mejor la presión. Los muchachos que se estrenan en unos Juegos Olímpicos pueden ponerse nerviosos, pero yo ya no. Estoy tranquila, consciente de la responsabilidad que tengo, pero no presionada. Eso ayuda a la hora de tomar decisiones en los momentos clave.

¿Es verdad que no le gustan las villas olímpicas?

Lo que pasa es que yo voy a lo mío, a competir, y no me gusta desconcentrarme con nada. Y en una villa hay mucha gente, hay que hacer filas en los restaurantes, filas para esperar los buses, hay muchas cosas que para un joven que está comenzando pueden ser emocionantes, pero para uno ya no. Yo preferiría un hotel.

¿Cuál es su objetivo en la parte deportiva?

En la persecución vamos a estar apenas 12 corredoras. El hecho de haber clasificado ya es un gran logro. Lo que quiero es mejorar mis tiempos, hacerlo mejor de lo que lo he hecho antes. Quedar entre el sexto y el octavo lugar estaría muy bien.

¿Es utópico pensar en una medalla?

La verdad es complicado, porque las corredoras de Inglaterra, Estados Unidos y Australia son supremamente fuertes, pero nunca se sabe, por ahí si las eliminatorias ayudan nos metemos a pelear una medalla, para eso hemos trabajado duro en las diferentes paradas de la Copa Mundo y en los Mundiales.

¿Y en la prueba por puntos, en la que usted defenderá el bronce?

Pues esa competencia es un tiro al aire, porque cualquiera puede ganar. Eso dependerá de cómo se plantee la carrera.


¿Qué significa el hecho de ser la abanderada?

Pues un reconocimiento por haber sido medallista olímpica hace cuatro años. La pesista Mábel Mosquera también logró el bronce, pero dejó de competir, así que el Comité Olímpico me dio ese privilegio.

¿Y portará el tricolor en la ceremonia inaugural?

Sí, eso me emociona mucho. Se siente rico, es agradable que el Presidente le entregue a uno la bandera y representar a los mejores atletas del país en un desfile que ve todo el mundo. Para mí es un gran honor.

¿Cómo ve al resto de la delegación?

Realmente no podría dar un concepto claro. Hemos mejorado mucho y en los pasados Juegos Panamericanos estuvimos entre los mejores. Cada vez nos acercamos más a la élite, pero unos Olímpicos son otra cosa, el nivel es muchísimo más exigente, aunque sé que hay algunos deportes en los que podemos pelear por medallas.

¿Pero ha mejorado el nivel de nuestro deporte en general?

Sin duda. En cada ciclo olímpico hay más deportistas y las marcas están mejorando. En América hemos demostrado esos progresos y ojalá algo de eso se refleje en Beijing, aunque es muy difícil.

¿Qué planes tiene para después de los Juegos?

Seguir compitiendo hasta que el cuerpo aguante, creo que tengo cuerda para un par de años más, sigo motivada y amo la bicicleta, entrenar, madrugar, sufrir; cuando ya no sienta eso, me bajo y me retiro.

¿Cuál es el secreto para mantener la misma motivación después de 12 años de carrera?

Amar lo que se hace. A mí me encanta todo lo que hago, incluso ponerme a lavar la bicicleta. Ganar es una consecuencia de trabajar duro y cuando uno se acostumbra a estar en los primeros lugares el reto es no dejarlos, mantenerse.

¿Cuándo viajará a Beijing y cómo afrontará la última fase de su preparación?

La próxima semana nos vamos a Beijing con mi entrenador, José Julián Velásquez. Haremos la fase final con un trabajo más específico en la pista.

¿Ya conoce el escenario?

Sí, estuve allá en diciembre, en una parada de la Copa Mundo, en la que a propósito sufrí mucho porque tenía una peste tremenda. Es una pista buena, cubierta, muy bonita y rápida.

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