Mejoró, cumplió y es única invicta

<p>Colombia se mantiene en el grupo de clasificados gracias al punto que sumó en Quito.</p>

Los reproches que se le hicieron a la selección de Colombia, después del empate frente a Perú,  se transformaron en aplausos, al sumar otro punto en el Atahualpa de Quito, tras el 0-0 con Ecuador.

Y es que así como se pudo ganar en la capital peruana,  en la ecuatoriana también los tres puntos alcanzaron a acariciarse, pero con una diferencia marcada: el sábado no se quiso ni se pudo,  se buscó, se tuvo, pero la puntada final en algunas y el desacierto arbitral de Héctor Baldassi impidieron que los tres puntos llegaran con los de Pinto a Bogotá.

Después de un primer tiempo muy parecido al complemento frente a los peruanos, el seleccionador nacional replanteó para los últimos 45 minutos y con más agresividad, los nuestros no sólo le quitaron la pelota a Ecuador, sino que miraron a Cevallos y en por lo menos cuatro ocasiones estuvieron cerca de vencerlo.

Finalmente, el técnico se decidió por Elkin Soto para que integrara la línea de cuatro en el medio y al ubicar a Juan Carlos Escobar por derecha, dejaba en claro que el rival tendría problemas para llegar por los costados de la cancha y a la hora de quitarle la pelota, aparte de poder manejarla, los volantes abiertos debían acompañar a Macnelly y a su vez conectar con Rodallega.

Esa intención se cumplió a medias, porque si bien a los ecuatorianos les costó, no se pudo retener el esférico más de tres


pases, Torres deambuló como en Lima y el único atacante se estrelló siempre con las dos torres gemelas (Hurtado y Espinoza). Pero si ofensivamente los nuestros dejaron dudas, atrás despejaron algunas porque Zúñiga y González lucieron aplicados, mientras Aquivaldo y Moreno se las ingeniaron para controlar a Tenorio y Benítez.

De todas formas, lo aguantó demasiado atrás, porque no alcanzó con la entrega de Amaya en la mitad, ya que El Ringo careció de apoyo en la contención porque Guarín no estuvo preciso ni en marca ni en entrega del balón, ya que constantemente se lo regaló al contrario e impidió así tenencia del mismo.

Igual el vértigo de los ecuatorianos fue tan esporádico como desordenado, lo cual los fue llenando de ansiedad con el paso de los minutos y esa desesperación, vestida de amarillo, terminó siendo aliada tricolor para asentarse en el campo y mantener al rival lo más lejos posible del arco de Julio.

En la primera mitad costó y mucho hacerlo, pero el cambio de mentalidad para el complemento ayudó a que Colombia ganara en seguridad desde el fondo, en la mitad del campo se multiplicara el criterio para manejar la pelota y así ir ganando metros para acercarse al área rival.

Pero si hubo algo determinante para llegar a la portería contraria con decisión y un número considerable de hombres, fueron las modificaciones de Jorge Luis Pinto, a quien no le resultaron en el partido anterior, pero anoche estuvo claro y los de recambio le cumplieron a carta cabal.

Además, así como le faltó ambición en Lima, , contra un rival mucho más exigente y que se jugaba demasiado, Pinto no lo pensó dos veces y envió al campo a Dayro Moreno en lugar de Juan Carlos Escobar, quien le cumplía por derecha en el sector medular.

El ingreso del atacante del Steaua de Bucarest fue determinante para desnudar las serias falencias defensivas de los ecuatorianos, tanto que a 14 del final el central ni su asistente quisieron sancionar una clara sujeción de Espinoza sobre el ex Caldas que era penalty y expulsión del defensor local.

A Moreno se sumó la personalidad de Giovanni Hernández, quien en los minutos que estuvo entró más en juego que Macnelly Torres, al que pareciera pesarle demasiado la responsabilidad de ser inicialista. Con el 10 del Júnior se tuvo más el balón e incluso se gestaron más opciones de gol.

También con el cambio de Sánchez por Soto, que tuvo sacrificio y buen trato del balón como en sus mejores tiempos con Once Caldas, se pudieron aguantar las últimas arremetidas locales que fueron más por amor propio que con cabeza fría propiamente.

En resumidas cuentas, entonces, Colombia sacó un resultado valioso del Atahualpa porque llegó a 10 unidades, cifra importante ya que se quedó a tres del liderato y, con esa igualdad, frenó de paso a un rival directo que en las dos pasadas eliminatorias contaba por triunfos sus partidos como local.

Cumplido el primer tercio de la eliminatoria, la tricolor no sólo se mantiene en el grupo de clasificados, sino que es la única


invicta después de seis jornadas, condición que deberá defender a comienzos de septiembre (6 ó 7), cuando reciba a Uruguay en El Campín y tres días después enfrente a Chile en el Nacional de Santiago.

En cifras

2 goles apenas ha recibido Colombia en la eliminatoria, lo que la convierte en la valla menos vencida del torneo premundialista.

805.000 dólares fue la recaudación oficial en el estadio Atahualpa de Quito, el cual registró   el segundo aforo total de la presente eliminatoria.

El colero ya es otro

El invicto de Paraguay, líder de la eliminatoria, murió en La Paz, donde cayó 4-2.

Antes de que el balón rodara en el Hernando Siles, las diferencias entre Bolivia y Paraguay no sólo eran numéricas, también futbolísticas. Los visitantes llegaban con 13 puntos, el liderato de la eliminatoria y una demostración de superioridad sobre Brasil, mientras los anfitriones ostentaban una unidad, venían de caer en casa con Chile y estaban en el lugar opuesto de la tabla.

Pero 90 minutos después la situación cambió, porque los guaraníes perdieron el invicto al caer 4-2 con los dirigidos por Erwin Sánchez, quienes sumaron su primer victoria.

Joaquín Botero abrió el marcador a los 22 minutos, en gran definición sobre el arquero Aldo Bobadilla y cuando el uno del Medellín apenas se reponía, tres minutos después fue sorprendido por Ronald García, quien anotó el segundo. Los paraguayos apenas reaccionaron al 21 del complemento, gracias al descuento de Roque Santa Cruz, pero cuando los de Martino parecían tomar un segundo aire, Bolivia aumentó y de qué manera.

Primero Botero, ante falla de Bobadilla, repitió a 15 del final, y luego Marcelo Moreno al 71, se encargaría de completar la goleada boliviana que no revive del todo a los del altiplano, pero al menos rompió el maleficio de no triunfar en La Paz.

Ni siquiera el gol de Nelson Haedo Valdés, al 37 para el 4-2, opacó la felicidad del técnico Sánchez, quien felicitó a sus dirigidos y compartió el triunfo con la afición: “Esta alegría se la debíamos al pueblo y en especial se la dedicamos a los que vinieron a acompañarnos”.

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