No hay Uno como él

Así Pinto insista en que en la selección no hay titulares, nadie discute que Agustín Julio sea el dueño del arco tricolor.El arquero cartagenero analizó a Ecuador, rival de Colombia este miércoles, a las 5 de la tarde.

La mañana fresca y soleada que acompaña al oriente antioqueño no puede ser mejor colofón de una práctica más de la selección, pero Agustín Julio, como suele ocurrir, le da un toque extra de color. “¡Eche, Eduardo, tírame al menos una que pueda tocar!”, es el reclamo subordinado al entrenador de arqueros que en un contexto cualquiera ocasionaría choque, pero en la concentración nacional es multiplicador de carcajadas entre sus demás compañeros que estiran los músculos y también las sonrisas.

Con él, Colombia tiene asegurado el arco y de paso la alegría. Por eso su presencia se hace imprescindible y los números, así como los palos, cada vez están más de su lado. Y es que aparte de ser el jugador con el mayor número de minutos jugados en la era Pinto (1.257 completó anoche), alcanzó a tener un invicto de 870 minutos y es, junto al paraguayo Justo Villar, uno de los arqueros menos vulnerados de la eliminatoria.

Irónicamente, en los cuadrangulares, con Santa Fe, su valla ha sido sacudida varias veces, de pronto muchas, pero un tema tan incómodo de explicar fue justificado con humor cartagenero: “Ya la cuenta de goles recibidos del mes de junio se completó en la semifinal y no tengo sobregiro”. Confirmado, como Agustín no hay dos ni tres. Es único.

¿Qué tiene el Julio de hoy respecto al de los cuatro primeros partidos de la eliminatoria?

Más partidos encima, mayor responsabilidad y experiencia sin duda, pero sobre todo, seis meses más de edad (risas).

La selección ecuatoriana tampoco es la misma…

Aunque no ha conseguido los resultados deseados, tiene jugadores importantes, sabe manejar la pelota, estará en su casa y como tal querrá imponer condiciones y dejar atrás ese mal comienzo que supuso la salida del profesor Luis Fernando Suárez. Este partido es definitivo para ellos, porque tienen la imperiosa necesidad de sumar y es ahí donde se complican más las cosas.

¿Se respira más tranquilo al no tener a un ‘Tin’ Delgado al frente?

Eso es relativo, porque todos los días siguen saliendo jugadores y por ejemplo Guerrón es uno de ellos, así que eso no es para confiarse ni echarse a las petacas, sino darle toda la importancia y respeto que exige el partido, como lo merecen todos los de la eliminatoria.

¿El recambio generacional también llegó al fútbol ecuatoriano?

Por supuesto, como les ocurre a todas las selecciones en el mundo, y en el caso de Ecuador, creo que el mejor ejemplo de que están saliendo nuevas figuras se ve en Liga de Quito, que contra todos los pronósticos llegó a la final de la Libertadores y es firme candidato a salir campeón.

¿Al jugar frecuentemente en altura no hay por qué temerle a la de Quito?

Es importante estar adaptado, sin duda, pero creo que la selección en general lo está porque se ha hecho un trabajo


exigente en Rionegro, así se ha venido haciendo a lo largo de la eliminatoria y en ese aspecto creo que tenemos una buena base física.

¿Y en lo futbolístico no genera inestabilidad estar cambiando frecuentemente de centrales, así sea por distintas circunstancias?

No, para nada. Esta es una selección que si bien por ahí se ha visto obligada a manejar algunas variantes, ya sea por lesiones o suspensiones, cuenta con los suficientes jugadores que por experiencia y condiciones han sabido asumir la responsabilidad, pero al margen de eso, lo importante acá es acoplarse lo más rápido a la idea táctica del ‘profe’, porque tiempo es lo que menos hay, aunque defensivamente este es un equipo que recibe muy pocos goles y da las suficientes garantías en el fondo.

¿Fue fácil sacarse el chip del torneo local, donde las cosas no han salido, para instalar el de la selección, donde se ha respondido?

Uno tiene que ser muy maduro en este sentido y dejar al lado lo del torneo local. Por ahora lo importante es que a pesar de eso se sigue estando en la selección y la obligación no es otra que la de aportar, como siempre intento hacerlo en cada convocatoria.

No es fácil ganarse la confianza de Pinto, ¿cómo hizo para lograrlo?

Con lo que él fundamentalmente pide: trabajo y compromiso con la camiseta del país. Sabía que era mi oportunidad y no la podía dejar escapar, gracias a Dios las cosas se han dado, pero ahora es cuando menos me puedo relajar. Sé de la responsabilidad y exigencia del cuerpo técnico y por eso mi objetivo es seguirle retribuyendo con buenas actuaciones, aunque acá no se trata de que le vaya bien a Agustín Julio, sino a todos los jugadores.

Usted tuvo que esperar mucho tiempo, ahora que Róbinson Zapata lo está haciendo, ¿qué le dice a él?

Que en cualquier momento le va a llegar la suya, la oportunidad aclaro (risas). Él es un gran arquero, como lo es también David (Ospina) y muchos otros, así que lo único es seguir trabajando para estar preparado en el momento que les llegue esa inmensa responsabilidad de defender el arco colombiano.

¿Agustín Julio es uno de los mejores arqueros del continente?

No, ya quisiera (risas). Estoy en un buen momento, tal vez el mejor de mi carrera, pero no soy el indicado para calificarme, eso es para ustedes los periodistas. Yo lo único que pienso cada vez que estoy en la cancha es en entregarme al máximo por cumplirle al equipo, a mis compañeros y al cuerpo técnico.

En cifras

17

partidos tiene el arquero cartagenero con la selección. En todos fue titular y en 16 de ellos jugó los 90 minutos.

1

sola vez fue relevado del arco tricolor. En el amistoso frente a Panamá (mayo 9 de 2007, 4-0), cuando Héctor Landázuri  lo remplazó en el minuto 87.