No es un juego de niñas

La preselección femenina de Colombia adelanta en Bogotá su preparación para el Mundial Sub 17 de Nueva Zelanda.

Dicen que no hay nada más desesperante para los hombres, que verlas alistarse a la hora de salir, pero toda regla tiene su excepción, o sino que lo diga Pedro Rodríguez, seleccionador nacional femenino de fútbol que ayer tuvo toda la calma del mundo mientras las 27 preseleccionadas buscaban su mejor ángulo para la producción que organizó el patrocinador oficial.

“Una sonrisa por favor Tatiana; Vanessa, más a la izquierda o quedas fuera de la foto, Laura, mirando la cámara”, fueron algunas de las indicaciones del técnico antes de la sesión, las cuales son pocas, comparadas con las que da en la cancha, donde continúa preparando el grupo que afrontará el Campeonato Mundial FIFA Sub 17 en Nueva Zelanda, a realizarse del 28 de octubre al 16 de noviembre próximo.

La preselección completa mañana dos semanas del cuarto microciclo en la capital del país, el cual se extenderá hasta el viernes de la próxima semana y en donde el entrenador espera “darle continuidad, reforzar conceptos e implementar variantes”, pero fundamentalmente “recalcarles a las niñas la responsabilidad que afrontarán como campeonas suramericanas”, gracias al título obtenido a finales de enero pasado.

De todas formas, al plantel actual, respecto a aquel con el que dio la vuelta olímpica en Chile, lo nota “mucho más maduro, profesional y consciente de lo que se viene”, aunque lo que más le tranquiliza es que “ahora la mayoría de las niñas ya leen el juego, saben aplicar el cambio de módulo que en determinado momento podemos utilizar”.

Restan todavía tres microciclos y el próximo está programado para el 10 de agosto en Cali, “preferiblemente, por aquello de la aclimatación, pero debido a las obras del MIO que dificultan el tráfico en la ciudad, podríamos cambiar la sede para Medellín o Armenia”.

Igual la sede no le afana tanto a Rodríguez, como sí la definición de rivales en el exterior, ya que “por diferentes circunstancias, como por ejemplo que los equipos no tienen el nivel competitivo de selección, no hemos podido atender las invitaciones que nos hicieron en Venezuela, Perú, Paraguay y Estados Unidos”.

Para su tranquilidad, Luis Bedoya, presidente de la Federación, mantiene conversaciones adelantadas en Europa, para que, según él: “A finales de agosto y comienzos de septiembre podamos disputar varios partidos en Inglaterra, Francia y Alemania, lo cual nos daría un muy buen fogueo en el plano competitivo”.

Además, la intención del cuerpo técnico es “estar al menos 20 días antes de la competencia en Nueva Zelanda, porque como la diferencia horaria será de 14 horas, los expertos recomiendan que por cada día previo, el cuerpo se va acomodando dos horas, entonces la sugerencia es llevar con el suficiente tiempo de antelación”.

Y mientras llega la hora del viaje, reúne la mayor información posible de los tres rivales que tendrán en primera fase, aunque, en realidad, por ahora sólo puede seguir a dos por una sencilla razón: actualmente la Concacaf está definiendo sus tres representantes en el torneo final que se disputa en Trinidad y Tobago.

El segundo de los clasificados por la zona centroamericana se enfrentará con las nuestras en la jornada dos del Grupo A, en el North Harcour de Auckland el 31 de octubre (30 de octubre en la noche, en Colombia), mientras que el debut será frente a las danesas en ese mismo escenario el 29 de octubre (28 en nuestro país), y el cierre será contra las anfitrionas en el estadio de Wellington (noviembre 3).

Sin duda está preparado e incluso ya piensa después del Mundial, porque según afirma: “Ya iniciamos la preselección de las niñas de la Sub 15 que tendrán el difícil reto de defender el título suramericano. Por eso en los intervalos de estos microciclos trabajaremos de a cuatro días en Medellín, Cali, Ibagué, Bogotá y tal vez otras ciudades más”.

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