Paula: puro corazón

La caleña quiere convertirse en la primera tenimesista colombiana en llegar a unos Olímpicos. Problemas cardíacos casi la dejan fuera del deporte.

Tal vez el nombre de Paula Medina Bermúdez no diga mucho. Pero si a ello le sumamos que desde hace varios años es de lejos la número uno de Colombia en tenis de mesa en las categorías infantil, juvenil, Sub 21 e inclusive mayores; que es la 32 del escalafón mundial y que pertenece a un equipo de la liga profesional de Suecia, esas sí son palabras mayores.

Mientras que en China —potencia mundial— un partido televisado pueden verlo 700 millones de personas, en Colombia es tan poco publicitado este deporte, que hasta la historia de la ‘dura’ de la raqueta puede pasar inadvertida.

El cuento rosa de Paula comenzó a escribirse en Cali el 12 de abril de 1989, cuando Rubiela y su esposo Miller tuvieron su primera y única hija. Desde pequeña se la llevaron a Tuluá, donde su padre fue nombrado director del Inder de la ciudad.

Y tal parece que esa feliz coincidencia marcó el futuro de la pequeña Paula, pues al estar su padre en permanente contacto con los deportes, a los cinco años ya hacía de todo: practicaba baloncesto, natación, voleibol... en fin, lo que se le cruzara por el camino.

Jugaba de todo, pero nada la hacía realmente feliz, hasta que a su vida llegó el tenis de mesa. Ella acompañaba a su padre al trabajo los fines de semana, y en el primer piso de las oficinas quedaba un club, así que en los ratos libres se bajaba a practicar con Miller. Casi que ni alcanzaba la mesa, pero así Paula dio sus primeros raquetazos a los siete años. A los pocos días de estar jugando, organizaron un torneo en ese club y Paula lo ganó, ante el asombro de todos.

No pasó mucho para que el entrenador de la liga en Tuluá viera sus cualidades y la incluyera en cuanto torneo departamental había. Y, claro, Paula ganaba todo. Luego se la llevaron a entrenar a Cali y rápidamente fue incluida en la selección del Valle, donde, pese a ser tan pequeña, era la sensación. El salto a la selección de Colombia fue como en trampolín y a los 10 años se dio el lujo de jugar su primer Suramericano en Perú.

Le echó el ojo


Justo en ese Suramericano el hoy presidente de la Federación Colombiana de Tenis de Mesa, Jairo Orlando Páez, en ese entonces vocal, le echó el ojo a Paula no sólo por su talento innato, sino por su personalidad arrasadora. “La conocí en Lima, no era todavía una figura, pero yo le vi cualidades, y una que me impactó mucho fue su personalidad fuerte. Se ponía brava porque no la alineaban en el equipo, pero es que apenas tenía 10 años. Y con esa imagen me quedé”, dice Páez.

Dos años después, en 2001, se logró concretar un intercambio con deportistas chinos. De allá vinieron, durante 75 días, prospectos de futbolistas, y de Colombia viajaron 12 tenimesistas, seis hombres y seis mujeres, entre ellas Paula.

Tras los 75 días de permanencia en China, Paula se destacó entre el grupo y de hecho el entrenador siempre le prestó especial atención. “Yo no le entendía, me cogía la mano, me hacía el gesto para cambiar mis golpes”, cuenta Paula.

Rumbo a Suecia


Luego de ganar múltiples títulos nacionales en infantil y juvenil, y con apenas 18 años, también en la categoría Sub 21 y en la de mayores, aparte de campeonatos latinoamericanos, Paula pidió pista. Las canchas en Colombia se hacían pequeñas para el talento de esta pequeña vallecaucana. Así que, tras su buen desempeño de aquel viaje a China, la Federación Internacional de Tenis de Mesa le otorgó una beca para que se fuera a entrenar a Suecia, con el único objetivo de preparar su clasificación a los Olímpicos de Beijing 2008.

Desde hace tres años prácticamente vive en Estocolmo y sólo permanece cuatro meses al año en Colombia. Su talento fue acogido allí y por ello el club profesional Sport Vaggen la contrató. Participa en la liga de ese país, en la que, como ocurre en Colombia con el fútbol, cada fin de semana hay competencia. La marca alemana Tibhar la patrocina y provee de toda su indumentaria y raquetas.

Corazón partío


Todo marchaba de maravillas para Paula hasta que su corazón le hizo pasar un trago amargo. Sufría de constantes picadas e incluso un día en un torneo en Cartagena se desmayó en plena competencia. Paula jugaba como los ‘dioses’, pero corría una cuadra y quedaba totalmente exhausta. Su preparación física era nula y sus posibilidades de seguir ascendiendo en el tenis de mesa se derrumbaban.

Paula sufría de un enfermedad llamada foramen, que no es más que una abertura en el corazón, con la que uno nace y que a medida que va creciendo se cierra. Pero a ella no se le cerró y eso hacía que le bombeara más sangre de la necesaria, produciéndole repetidos corrientazos y asfixia en algunos momentos hasta de quietud.

La solución era realizarse una complicada cirugía, que la dejaría por fuera de las canchas durante bastante tiempo. Paula pasó ratos amargos y de mucho llanto, porque además del peligro que representaba, ella les tiene pánico a los médicos.

Luego de muchos exámenes y varios años de angustia, Paula visitó a uno de los mejores cardiólogos del país, con la ayuda de la Federación y del Comité Olímpico Colombiano, y como por arte de magia, la abertura ya se había cerrado. Su problema se había solucionado y la presión sicológica que sufría a la hora de competir por el miedo a sufrir otro desmayo desapareció por completo. “Fue como un milagro”, reflexiona Paula.

Más que un sueño


Superado la dura prueba de su enfermedad, Paula se perfila ahora hacia el gran reto de su vida: clasificar a los Olímpicos y convertirse en la primera tenimesista en la historia de Colombia en hacerlo. La cita preolímpica será del 30 de marzo al 6 de abril, en República Dominicana. Hay seis cupos, que serán disputados por 33 países. Ella sabe que será una dura prueba, pues lamentablemente la mayoría de las selecciones en el mundo tiene en su equipo a chinas nacionalizadas, y es allí donde se le daña el caminado. De concretarse su clasificación, el señor Michael Anderson, de la federación sueca, ya se comprometió a montar todo un programa para llevar a Paula a los Olímpicos de Londres 2012.

A sus 18 años, Paula Medina Bermúdez ha recorrido medio mundo y todavía tiene todo el camino por delante. Sin embargo, espera que la siguiente parada sea Beijing. Seguro lo logrará, porque Paula definitivamente es puro corazón.

Por internet


Paula Medina es una niña dulce y descomplicada. A pesar de su escasa edad y a que en los últimos años ha tenido que vivir sola, es madura y responsable. Por necesidad ha tenido, por ejemplo, que aprender a cocinar, y lo hace bajo el recetario que su mamá le manda por internet con la preparación paso a paso.

Su gran compañero de noche y de día es su computador portátil, al cual vive conectada para chatear con sus amigos y familiares.

Terminó sus estudios de bachillerato en el colegio Óscar Escarpeta de Cali, aunque los últimos dos años presentó todos sus trabajos por internet. Habla perfecto el inglés y ahora quiere estudiar Comercio Exterior y Administración de Empresas.

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