Primero las damas

<p>Una bellísima estadounidense, de 26 años, tiene revolucionado el mundo automovilístico con su histórico triunfo en Japón. Se labró su camino en los karts.</p>

Aunque el día de la mujer se celebró el pasado 8 de marzo, bien se podría decir que el 20 de abril fue el día internacional de la mujer en el automovilismo deportivo. En menos de 24 horas, tres mujeres se impusieron ante una mayoría de hombres en las pistas.

En el óvalo de Motegi, en Japón, Danica Patrick consiguió hacer historia al convertirse en la primera mujer en ganar una competencia de automovilismo de alto nivel. Danica triunfó en una válida de la serie IndyCar, por la que pasara hace unos ocho años Juan Pablo Montoya.

También, el domingo pasado, en el trazado citadino de Long Beach, California —donde Montoya ganara por primera vez en la Cart—, la piloto suiza Simona di Silvestro ganó una competencia de la Fórmula Atlantic, categoría previa a la IndyCar. En ese mismo escenario, la periodista del canal ESPN Jamie Little ganó en una carrera de celebridades, venciendo inclusive a un experto piloto de Nascar.

Tal vez nunca había quedado tan claro que el automovilismo es hoy por hoy uno de los escasos deportes en el que hombres y mujeres pueden rivalizar al mismo nivel y sin divisiones de categoría marcadas por el género, como sucede en el fútbol, el ciclismo y otros.

Al subirse a un auto, una mujer puede ser tan capaz como un hombre y las diferencias que en otros campos se marcan por el desempeño físico, frente al timón son irrelevantes. Hay mujeres de manejo suave, pulido y que corren con cabeza. Las hay también osadas y poco calculadoras, pero a la vez muy rápidas contra el cronómetro.

Actualmente hay algunas más veloces que muchos en un carro de carreras y Danica Patrick es la prueba más clara de ello. Esta bellísima norteamericana, de 26 años, se labró su camino como cualquier piloto, empezando por los karts y luego viajando hacia Inglaterra para formarse en el competitivo ambiente británico.

Allí tuvo su primer gran éxito internacional en el Festival de la Fórmula Ford, competencia que han ganado pilotos importantes de la actualidad en la Fórmula Uno, como Mark Webber, Jenson Button y Anthony Davidson. En 2000 fue segunda en este evento, detrás de Davidson, convirtiéndose en la primera mujer en subirse al podio de esta prueba.

Dos años después regresó a Estados Unidos, donde el ex campeón de las 500 Millas de Indianápolis y de la Cart, Bobby Rahal, la guió hasta llevarla en 2005 a su equipo de la IndyCar, con el cual se convertiría en una estrella al ser la primera mujer en liderar las 500 Millas de Indianápolis. Allí su carrera se partió en dos y es hoy por hoy la principal figura de la serie, sin haber logrado aún el título.

La Nascar, que es inmensamente más popular que la IndyCar, le ha coqueteado a Patrick desde entonces y también la


Fórmula Uno. De hecho, una aparición suya en el paddock en el marco del Gran Premio de los Estados Unidos en 2005, generó revuelo.

Danica no se cierra ni a lo uno ni a lo otro, pero se mantiene fiel a la IndyCar y a su objetivo de ganar las 500 Millas. “Yo estoy contenta donde estoy compitiendo”, dijo en ese entonces. “Yo nunca le diría no a la Fórmula Uno. Tampoco me negaría a estar en la Nascar. Hay que estar abierta a las oportunidades, pero hay que sopesar bien las cosas y en este momento me siento bien donde estoy”.

Ya con una victoria en el bolsillo, que había estado cerca tantas veces en el pasado, Patrick ha silenciado a críticos que la veían como una niña linda, con ciertas habilidades frente al timón, pero incapaz de ganar una competencia de alto nivel, algo así como la Anna Kournikova del automovilismo.

Ella tiene un ingrediente que otras pilotos que han pasado por Indy o la Fórmula Uno tal vez no tenían o temían lucir: esa feminidad y la belleza que quedaron expresas en su reciente aparición en la popular edición de vestido de baño de la revista Sports Illustrated en Estados Unidos.

Danica ha logrado romper con los paradigmas de las mujeres al volante, pero para ella simplemente ha sido un paso más en su carrera, pues no se siente la abanderada de una causa feminista. “Durante mi formación como piloto nunca usé a los hombres como referencia”, dijo después de triunfar en Motegi el domingo anterior. “Yo me comparaba con los demás pilotos, fueran hombres o mujeres. Yo nunca he pensado ‘bueno, soy la mejor entre las mujeres’. Creo que crecí con la actitud correcta para salir adelante en un entorno tan competitivo como este. Tengo que agradecerle a mi familia por eso”.

Danica compite como cualquier otro piloto de punta y sabe defenderse tanto dentro como fuera del auto. El año pasado el campeón de la IndyCar, Dan Wheldon, tuvo que vérselas con ella por un incidente en el que los dos se vieron involucrados en la pista. A pesar de sus 1,58 de estatura, Patrick se paró frente al espigado piloto inglés después de la carrera y le dijo en su cara lo que pensaba de él y su forma de conducir.

El automovilismo ha sido un deporte machista y aún lo es en algunas esferas. Bernie Ecclestone, el jefe máximo de la Fórmula Uno, dijo que las mujeres deberían ir de blanco como los electrodomésticos, al preguntársele sobre Patrick. En este momento ella es tercera en el puntaje de la IndyCar, tal vez para sorpresa de Bernie. Es probable que lo mejor de Danica aún esté por venir.

Las pilotos colombianas

No son pocas las mujeres colombianas que van por el camino de Danica Patrick. Tal vez la más destacada es Tatiana Calderón, quien ya está corriendo internacionalmente en los karts. Están también su hermana Paula, Mariana Sáenz, María Camila Medina, Nicole Satter y Natalia Méndez, que compiten en el automovilismo local. Todas son aún adolescentes y son parte del ‘boom’ generado por el éxito de Juan Pablo Montoya, a quien ellas quieren emular.

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