Para quitarse el sombrero

<p>Woods derrotó en la muerte súbita a Rocco Mediate y demostró por qué es el mejor.</p>

Tiger Woods vivió en San Diego, California, quizás uno de los retos más grandes de su carrera y, a punta de corazón, miró de frente a la derrota y terminó por doblegarla, tras vencer en la muerte súbita del Abierto de los Estados Unidos a un sorprendente Rocco Mediate, quien luchó hasta el cansancio para interponerse en la ruta victoriosa del más grande del golf mundial.

Tiger, adolorido de su rodilla tras una operación que lo dejó tres meses por fuera de los campos, no se dejó derrotar y sacó las fuerzas necesarias para reponerse del dolor. El sábado, incluso, se podría decir que los ‘ángeles del golf’ estuvieron a su lado y que la suerte, tan difícil de encontrar en este deporte, no lo abandonó.

El domingo, Tiger, con la molestia de su pierna, pero con las ganas y fuerzas intactas, no tuvo la magia del día anterior, pero en el hoyo 18 sacó a relucir su repertorio y en su último putt logró que su golpe, de más de cinco metros, fuera a parar en el hoyo y de esa forma prolongar el epílogo de un torneo espectacular y emocionante.

Y ayer, en un guión más predecible, el mejor golfista del mundo, el californiano Tiger Woods, se deshizo por fin del jugador número 158 del mundo, el veterano Rocco Mediate (45 años), tras acabar ambos con 71 golpes, en la cancha de Torrey Pines.

El Goliat de este deporte ganó el pulso a un jugador de menor entidad como Mediate, aunque este último se mantuvo con vida hasta el primer hoyo de la muerte súbita, escenificada en el siete. Mediate, no obstante, completó una soberbia semana con 90 hoyos —incluidos los del desempate—, transcurridos 137 torneos desde su última victoria en el PGA Tour.

El veterano peleó hasta el final dignamente y estuvo atrapado por un último birdie de Tiger en el hoyo 18, pero tuvo que hincar la rodilla ante el infatigable y mejor hombre del planeta con un palo de golf en las manos.

El mito Tiger Woods, el deportista mejor pagado del mundo, multiplica una vez más su dimensión con esta importante victoria. Tiger, de 32 años, suma ya 14 títulos de Grand Slam, a cuatro tan sólo del récord de Jack Nicklaus, y el tercer Abierto estadounidense (lo ganó antes en 2002 y 2000), con el consiguiente avance tanto en el liderato mundial como en el primer puesto de la lista de ganancias del PGA Tour 2008.

“Fue una gran pelea”, le dijo Woods a su rival, al abrazarlo en el green del hoyo de desempate. Tiger, el más grande, sigue con un desempeño perfecto. No ha perdido en las 14 ocasiones en las que  ha compartido la punta en un ‘major’, tras 54 hoyos.

En cifras

283 fue el puntaje con el que terminaron empatados los estadounidenses Tiger Woods y Rocco Mediate.

71 puntos fueron con los que concluyeron la ronda de desempate a 18 hoyos, por lo que fue necesario irse a la muerte súbita.