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Raúl Mesa es el técnico más exitoso en la historia del ciclismo colombiano, al que está ligado desde una mañana de 1958, cuando viajó en un bus escalera desde Jericó, Antioquia, hasta el alto de La Pintada, para ver pasar la caravana de la Vuelta a Colombia.
Eran todavía los tiempos en los que se corría por carreteras destapadas y los pedalistas debían llevar a cuestas los tubulares de repuesto, algunas herramientas y hasta la comida, imagen que lo conmovió. Desde ese momento Raúl se convirtió en seguidor incondicional de Ramón Hoyos Vallejo, gran ídolo del ciclismo paisa.
“Antes jugaba fútbol, era puntero izquierdo y no lo hacía mal”, recuerda Mesa, quien entonces no sospechaba siquiera que el deporte de las bielas marcaría su vida. Años después, cuando se fue a vivir a Medellín y comenzó a relacionarse con pedalistas aficionados, hizo de esa disciplina su profesión.
“Comencé a montar en serio en 1962, en una bicicleta que me prestó Asdrúbal Salazar, quien luego fue ciclista. Participé en una prueba en Ciudad Bolívar y como me fue bien, decidí comprar la mía”, explica el hoy entrenador del equipo UNE, con el que iniciará su temporada número 38 como técnico.
Mesa fue un corredor especialista en pruebas de semifondo, circuitos y pista; vivía por y para el ciclismo. Era dedicado, disciplinado y, sobre todo, tenía mucha curiosidad por conocer todos los fundamentos básicos de ese deporte.
Tal vez por eso los directivos de la Liga de Antioquia decidieron involucrarlo a la dirección técnica cuando todavía era ciclista. “Ellos veían que yo les hablaba mucho a mis compañeros, que los organizaba, y me nombraron capitán del equipo. Una vez, por allá en 1968, yo estaba enfermo y no había técnico para llevar el equipo a una carrera en Venezuela y me dijeron que les colaborara. Lo hice y desde ese momento comencé a pensar que eso era realmente lo mío”, cuenta el estratega antioqueño, quien se considera un entrenador “empírico en todo el sentido de la palabra”, pues lo que sabía de ciclismo era lo que había aprendido en su corta carrera como pedalista.
Pero con sapiencia y mucho tacto, Raúl Mesa supo ganarse el respeto y la admiración de sus colegas y pupilos. En sus primeras temporadas como técnico tuvo bajo su mando nada menos que a Martín Emilio Cochise Rodríguez, quien al lado de Javier El Ñato Suárez encabezaba el poderoso combinado paisa. “Nuestro primer gran éxito fue en los Juegos Nacionales de Ibagué, en 1970, cuando ganamos las pruebas de pista y de ruta”, relata.
De ahí en adelante no paró de ganar y fue artífice de los logros más importantes del pedalismo nacional. “Yo estoy muy orgulloso de todo lo que he conseguido. Dirigí a los mejores ciclistas del país, ayudé a promover el profesionalismo y participé en la incursión del ciclismo colombiano en Europa”, dice satisfecho Mesa, para quien su momento de mayor alegría fue el título de Alfonso Flórez Ortiz en el Tour de L’Avenir, en 1980, porque “fue el triunfo que nos abrió definitivamente las puertas en el Viejo Continente”.
Además de múltiples victorias en España, Francia y Portugal, el estratega cuenta entre su rica trayectoria con ocho campeonatos de la Vuelta a Colombia y ocho más del Clásico RCN.
Él, como nadie, conoce la capacidad de los ‘escarabajos’ y por eso se atreve a calificar como los mejores a “Cochise, Lucho Herrera, Fabio Parra, Oliverio Rincón y Álvaro Mejía, quien tenía unas condiciones increíbles pero nunca se preocupó, no llegó hasta donde todos esperábamos. Fue cuarto en un Tour de Francia, pero si hubiera querido, habría ganado uno”.
Eso sí, deja bien en claro que uno de los gustos más grandes para él fue haber manejado en 2007 a Santiago Botero, “un corredor especial por su talento, su personalidad y su carisma”.
Con tristeza, Mesa recuerda la temporada de 1992, cuando por lesiones y enfermedades su equipo quedó desmantelado en el Tour de Francia. “Ahí se nos comenzaron a cerrar las puestas para correr como equipo nacional en Europa”, señala.
Y cuando ya pensaba en el retiro apareció un nuevo proyecto que lo ilusionó y que ya cumple 10 años. Era el equipo 05 Orbitel, hoy UNE, que “fue un segundo aire para mí y me permitió volver a ilusionarme. En 1985 nos costó conseguir 25 corredores para hacer un equipo profesional, hoy en día salen sin problema 50 pedalistas con condiciones para correr en Europa. Sí hemos evolucionado”.
Por eso, y por el apoyo de su esposa, sus tres hijos y sus siete nietos, no volvió a pensar en ‘bajarse de la bicicleta’. Ahora sueña con ver nuevamente a un equipo que defienda los colores patrios en carreteras del Viejo Continente. Y no descarta que lo dirija él.