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hace 1 hora

A sacarse la espinita de Atenas

<p>El samario, de 30 años, fue una de las revelaciones de la delegación nacional en las justas de 2004. Ahora quiere aprovechar su experiencia para mejorar su actuación y pelear por un cupo en la final de los 110 metros vallas.</p>

Hace cuatro años, en los Juegos de Atenas, el samario Paulo César Villar asombró al mundo del atletismo al imponerse en la primera serie clasificatoria de la prueba de los 110 metros vallas, en la que participó el entonces campeón mundial y medallista olímpico de Estados Unidos, Allen Johnson.

Ese día dejó de ser un desconocido e incluso se metió en la baraja de favoritos al podio, aunque cuando corrió la semifinal, al día siguiente, los nervios lo traicionaron y se desconcentró, cometió un error al tropezar con una valla y acabó con su sueño de medalla.

“Sin embargo, entendí que realmente podía estar en la élite mundial”, reconoce el atleta, de 1,82 metros de estatura y 74 kilogramos de peso, quien se crió en el barrio Los Almendros y estudió en el Liceo Celedón de Santa Marta.

Y se mantuvo entre los mejores de su especialidad un par de años. Incluso, a comienzos de 2007 tuvo una racha sorprendente, pues se subió al podio en las cuatro carreras en las que participó, en Valencia, Sevilla, París y Atenas, sobre una distancia de 60 metros. En la capital griega ocupó el primer lugar.

Pero una delicada lesión en la pierna derecha, con la que ataca las vallas, cortó su preparación para los mundiales de Osaka, Japón, y por poco lo deja fuera de los Juegos de Beijing, pues apenas en abril de este año volvió a competir en forma.

“Con un plan de entrenamiento serio, planificado y responsable logramos superar las dificultades físicas, además de las logísticas y económicas. Creo que volveré a estar al nivel de los atletas de las grandes potencias deportivas del mundo”, explica el samario, poseedor de los mejores registros latinoamericanos, quien el 31 de mayo pasado logró un tiempo de 13,50 segundos en los 110 vallas, en el Gran Premio Julia Iriarte, en Cochabamba, Bolivia. Con ese registro aseguró su participación en las justas asiáticas.

Quería ser futbolista

Aunque cuando era pequeño Paulo soñaba con ser futbolista, como la gran mayoría de los niños de su tierra natal, a los 14 años tomó la decisión de dedicarse al atletismo. “Lo hice porque prefería un deporte que me permitiera desarrollarme solo, en


el que no sufriera una derrota por culpa de otro, pues no me gusta depender de nadie. Prefiero luchar por mis propios objetivos y asumir las consecuencias de mis actos”, señala el menor de cinco hermanos, hijo de Arnaldo Villar y Daisy Nieto.

Con poco tiempo de entrenamiento participó en su primer campeonato nacional e impuso nueva marca, lo que hizo que comenzara a pensar más en serio en el deporte. Después recibió una beca para estudiar derecho en Barranquilla y conoció a Aimer Castillo, el técnico con el que ya lleva nueve años de triunfos.

“Fue difícil compaginar el estudio y el atletismo, pues llegaba cansado de entrenar y debía leer mucho, pero logré tomar el ritmo y culminar mi carrera”, explica orgulloso Paulo, a quien siempre le han llamado la atención el tema social y la defensa de los más necesitados, al punto de que tiene planeado incursionar en la política cuando deje las pistas, pues considera que el derecho y el atletismo le han dado una visión diferente de la sociedad y quiere ayudar a transformar el país, un reto más complicado que el de subir al podio en China, pero para el que se prepara con decisión.

“Claro que por el momento sólo pienso en Beijing, en llegar en la mejor forma posible y afrontar la competencia con mayor serenidad y confianza, pues tengo una espinita clavada por lo que pasó en Atenas 2004”, dice el velocista, quien reconoce que el apoyo de Coldeportes, el Comité Olímpico Colombiano y el Instituto Distrital de Deportes de Bogotá ha mejorado mucho, pero aún no es suficiente para realizar una preparación tan exigente y profesional como quisiera.

“Yo no compito ni la mitad de lo que lo hacen mis rivales. Debo ser honesto y decir que todavía falta inversión en el deporte, pues estamos muy por debajo de países incluso del mismo nivel económico que el nuestro. Aun así nuestros deportistas siguen demostrando que aquí hay mucho talento y que los recursos se están aprovechando muy bien”, agrega Paulo, convencido de que ha llegado lejos gracias a su terquedad y al apoyo de su familia y su entrenador.

“Ellos son los responsables de que no me haya retirado, pues son quienes me han levantado en los momentos de crisis y me han motivado para seguir luchando por darle triunfos a Colombia“, admite Villar, un desconocido hace cuatro años y ahora esperanza nacional para los Olímpicos.