Santa ‘Fue’

La goleada a manos del América dejó eliminados a los albirrojos y en la cuerda floja a Fernando Castro. Análisis.

“Este equipo se armó para ser campeón”. Esa fue la afirmación de Armando Farfán en enero de este año cuando Independiente Santa Fe sumaba y sumaba refuerzos de primer nivel a la plantilla que se renovó en un alto porcentaje. El optimismo del presidente era absoluto y los primeros resultados del Apertura terminaron por multiplicarlo.

Las victorias, además de la permanencia en los primeros lugares de la tabla, parecían corresponder a las expectativas, pero siempre existió inconformismo en algún sector de la hinchada y el periodismo con respecto al estilo de juego albirrojo, el cual siempre tuvo la misma respuesta por parte de cuerpo técnico y jugadores: antes que jugar bien, lo primero es sumar los puntos necesarios para clasificar y después sí mejorar en los cuadrangulares.

En efecto, sin convencer del todo, Santa Fe se inscribió en la semifinal de manera anticipada y con un plus anímico importante: el tiquete lo consiguió gracias al triunfo sobre Millonarios (2-0) en la jornada 15. Pero ganar el clásico en vez de impulsar a los dirigidos por Fernando Castro terminó siendo un freno de mano para el mal llamado Ferrari.

“Eso del Ferrari fue un invento de la prensa que nos hizo mucho mal y aunque  en el grupo no nos lo creímos, igual creó un ambiente pesado entre los rivales, la hinchada por ahí también se dejó llevar un poco y aunque no es excusa ni mucho menos, eso también influyó negativamente”, dijo uno de los jugadores referentes del plantel que prefirió mantener su nombre en reserva.

Agustín Julio, en cambio, como capitán de la escuadra, realizó la siguiente autocrítica: “Después de clasificarnos tres fechas antes de terminar el ‘Todos contra Todos’, nos desubicamos un poco, eso se vio en ese partido con Pereira y ya después costó mucho agarrar de nuevo el ritmo”.

De hecho, nunca se pudo retomar porque en los siguientes seis juegos la victoria jamás apareció y, por el contrario, los reveses se proliferaron (cinco, y consecutivos), y lo que es peor, tres de ellos en la penúltima instancia del torneo. El último, aparte de vergonzoso, sentenció en buena parte la suerte de Santa Fe en el cuadrangular A. América lo goleó y le sacó nueve puntos de ventaja, cuando resta esa misma cantidad por disputar.

Desde 1998, los cardenales no completaban cinco derrotas en línea y casualmente esa racha negativa también se produjo en una semifinal. En aquella oportunidad, los capitalinos cayeron con Medellín en el Atanasio (1-0), Once Caldas en Manizales (2-1) y luego en El Campín (1-2), frente al Quindío en Armenia (3-2) y después con el ‘Poderoso’ en Bogotá (2-3).


Saldo en rojo... y blanco

Además, el saldo en rojo aumenta si se tiene en cuenta la producción ofensiva. El elenco capitalino apenas anotó dos goles en dicho lapso y hasta el momento no puede vulnerar el arco rival en semifinales. Además, las últimas dos anotaciones fueron obra de un mediocampista de contención, el argentino Maximiliano Flotta, quien marcó frente a Pereira y Júnior en el remate de la fase regular.

De los delanteros utilizados por Castro en el torneo, Léider Preciado ha sido el más efectivo con siete conquistas, mientras los otros atacantes que han estado en la Mustang I, como Édinson Toloza, César Valoyes y Daniel Néculman apenas registran una y en cuanto a Cristian Nazarit, no ha podido convertir.

Toda una pobre producción, que incluso se hace más notoria si se compara lo hecho por Santa Fe en el cuadrangular del Apertura 2007, su más reciente participación en dicha instancia. Con la dirección técnica de Pedro Sarmiento, el equipo no pasó a la final, pero al menos alcanzó a registrar cuatro unidades, producto de un partido ganado, cuatro derrotas y un empate.

A manera de consuelo, Fernando Castro, antes de viajar a Cali, le dijo a El Espectador que de no sumar en el Pascual, el siguiente propósito era “sumar la mayor cantidad de puntos posible, porque nos interesa la reclasificación, ya que uno de los objetivos que nos hemos trazado es ir a la Libertadores y si no se puede a través de uno de los dos campeonatos, al menos que se consiga por medio del acumulado de toda la temporada”.

Después de la tercera derrota, Pecoso ahora invita a sus dirigidos a “terminar con dignidad”. Pero eso le sabe poco a la afición que esperó más del equipo, nivel que el propio entrenador no pudo encontrar. Y un simple hecho lo confirma: en las 21 jornadas disputadas hasta el momento, el entrenador no repitió nómina de un juego a otro, ya fuera por lesiones, suspensiones o como en la mayoría de los casos, por disposición técnica.

Ayer, a su regreso de la capital vallecaucana, pocos quisieron hablar y con razón, pero Farfán, el mismo que prometió título apenas cinco meses atrás, aparte de reconocer que ya hay que pensar en el segundo semestre, le brindó respaldo al actual cuerpo técnico, cuando en Bogotá crecen los rumores sobre la llegada de Hernán Darío Bolillo Gómez al banquillo cardenal, quien de acuerdo con algunas versiones cercanas a la junta directiva, ya tendría hasta apartamento asignado en la capital del país.

“Eso es una novela de ustedes —los periodistas—, cuyo final no se sabe, pero acá lo único claro es que el profesor Fernando Castro tiene que terminar este proceso”, fue lo único que el máximo directivo del equipo quiso manifestar, sin especificar hasta cuándo se extiende dicho proceso.

Demasiados errores que hoy tienen en la cuerda floja al técnico, quien de marcharse dejará otra promesa sin cumplir, una costosa inversión sin los resultados deseados y otra desilusión más que aplaza de nuevo el sueño de vuelta olímpica.

 

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