“Sueño con los Olímpicos de 2012”

El ex atleta boyacense Domingo Tibaduiza, radicado en Estados Unidos y de visita por estos días en Colombia, prepara a su hijo de 17 años para que asista a los próximos Juegos. Tiempo para la remembranza con uno de los mejores del país en toda la historia.

Con miles de kilómetros acumulados en sus piernas después de más de 20 años de actividad atlética, Domingo Tibaduiza, quien ahora tiene 59 años, aún tiene cuerda para soñar con su quinta olimpiada. Sólo que esta vez ese ilustre apellido boyacense será representado por Bryan en las pistas del mundo entero.

Se trata de un muchacho de 17 años que decidió seguir las poderosas zancadas de su padre, quien hace 10 años lo entrena. En una amena charla con El Espectador, Domingo nos atendió en el lobby de residencias Tequendama, de Bogotá, donde por estos días se aloja.

Nos habló desde la orilla de la nostalgia, de los años idos, de sus vivencias en el atletismo y del optimismo por el futuro atlético de su hijo, su sueño dorado. Eso sí, aclarando que ama por igual a Ronald, Raúl y Tatiana, sus otras tres creaciones fruto de su pacto de amor con Costanza Reyes de Tibaduiza.

¿Qué lo trae de nuevo a su tierra?

Vine invitado como parte de la organización de la Media Maratón de Bogotá, me imagino que para hacer reminiscencias de los tiempos idos. Hay sentimientos y emociones encontradas, mucha alegría y deseos de que las cosas sigan evolucionando. He estado recorriendo los recovecos de mi juventud, estuve, por ejemplo, por el sector de Pablo VI, donde yo viví y El Salitre, donde corría tanto.

¿Y por qué se fue del país?

Primero que todo porque quería estudiar. Yo sabía que para poder evolucionar tenía que estar en otro medio, eso no había vuelta de hoja. Me fui en el 72 cuando tenía 23 años de edad, y en ese momento también era consciente de que si quería tener un alto nivel en el atletismo tenía que codearme con los mejores del mundo, y así lo hice.

¿Pero cómo llegó a echar raíces en Nevada, Estados Unidos?

Resulta que en Alemania un entrenador me vio correr en los Olímpicos de Munich 72 y cuando recién terminé mi participación en los 10.000 metros, donde quedé de 12, sin mayores preámbulos me ofreció una beca para estudiar en una universidad de ese Estado. Yo acepté, y me gradué en educación física y lenguas modernas en 1976.

¿Desde entonces no visitaba Colombia?

No, yo volví en 1977 dispuesto a trabajar para poner en práctica lo aprendido, y hasta 1980 trabajé con la Junta de Deportes de Bogotá, pero unos querían que me metiera en la política y eso no me gustó, entonces  me cancelaron el contrato y por eso me regresé en 1981 a Estados Unidos, donde vivo hoy.

¿Cuál fue su mayor satisfacción como atleta?


Las cuatro medallas que gané en los Juegos Panamericanos son mi más alta alegría, especialmente el título obtenido en los 5.000 metros, por ser mi mayor satisfacción técnica.

Una frustración…

No haber llegado en buenas condiciones a los cuatro Juegos Olímpicos (72-76-80 y 84) en los que participé. La primera vez por inexperiencia, las otras tres por lesiones.

Un sueño...

Si Dios me la presta, ver a mi hijo Bryan, a quien entreno en la secundaria, corriendo en los Olímpicos de 2012. Él está entre los cinco mejores corredores de Estados Unidos en su categoría y es calificado como un prodigio.

Una anécdota...

En 1983, bajo un calor infernal, triunfé en la Maratón Internacional de Manila y recibí la distinción de manos del mismísimo dictador Ferdinand Marcos (presidente de Filipinas ente 1965 y 1986). Entonces, a través mío, mi patrocinador le hizo llegar un regalo de su propia marca y cuando se lo entregué me invitó al Palacio Presidencial y terminé cenando con él y su esposa, la famosa señora de los 3.000 pares de zapatos.

Finalmente, un consejo para los atletas que apenas comienzan…

Que aprendan a mejorar los procesos y los tiempos, porque en meses nadie se hace campeón, ni la gratificación es inmediata. Tómense cuatro años y entonces hablamos qué tan bueno puede ser. Hay que tener paciencia.

Marcas inamovibles

Desde hace 30 años Domingo Tibaduiza, según la página oficial de la Federación Colombiana de Atletismo, tiene vigentes las marcas en 3.000 y 5.000 metros, aunque él asegura que su tiempo en los 10.000 sigue incólume. Este hombre salió a la palestra al debutar con dos títulos (3.000 y 5.000 metros) en el Campeonato Nacional Juvenil de 1968 en Cartago (Valle).

Su primer título internacional lo consiguió en octubre de 1970 en los VI Juegos Bolivarianos de Caracas (Venezuela), corriendo los 10.000 metros. Después de Jaime Aparicio, en 1951, Tibaduiza  fue el segundo colombiano en conquistar una medalla dorada en Juegos Panamericanos (México 1975), donde se consagró al cosechar dos preseas doradas. En 1977 ganó su única carrera de San Silvestre.

Nacido en 1949, en Sogamoso (Boyacá), su primer ídolo en el deporte fue el ciclista Roberto Pajarito Buitrago. Después lo fue, ya en el atletismo, un grande llamado Álvaro Mejía Flórez, figura en la década del 60.

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