Un viaje que no estaba planeado

<p>La clasificación de Bertha Sánchez para participar en la maratón de los Juegos Olímpicos de Beijing fue una verdadera sorpresa. Ni siquiera ella lo tenía planeado, pues realmente su sueño siempre fue competir en las pruebas de 5.000 y 10.000 metros, que son su especialidad.</p>

“Pero me cansé de esperar apoyo de la Federación de Atletismo para foguearme, competir internacionalmente y hacer las marcas mínimas para esas distancias. Tal vez no creyeron en mí”, dice con la firmeza de una deportista ya madura y con más de 20 años de experiencia en carreras de pista y calle.

Ella, que domina a su antojo las competencias nacionales y suramericanas, explica que para mejorar su nivel debe codearse con las mejores del mundo, que están en Europa y Estados Unidos.

“Decidí correr la maratón porque vi que era la única opción para ir a unos Olímpicos. De hecho lo hice más por mi entrenador, Julio César Abadía, que por mí. Él fue quien me motivó para intentarlo”, explica Bertha, medallista en las pruebas de fondo en diferentes eventos del ciclo olímpico durante la última década.

Sin embargo, no es desagradecida y aclara que Indervalle, la Federación y el Comité Olímpico la han ayudado a conseguir buenos resultados. “Hay apoyo, pero todavía no es suficiente, aún hay que rogar para que a uno le den las condiciones apropiadas para entrenar y eso no debería ser así”, afirma la vallecaucana, quien cumplirá 30 años el próximo 4 de noviembre.

Hace una semana, en Rotterdam, Holanda, Bertha logró la marca mínima B para asistir a las justas de China, aunque otra colombiana, Yolanda Fernández, también la hizo. No obstante, la reglamentación sólo permite una competidora por país y como el tiempo de Sánchez fue menor, será ella la que estará en Beijing.

“Ahí está la marca. Ahora voy a prepararme para llegar lo mejor posible a la China, pero Yolanda podría correr otra maratón e intentar superar mi tiempo. Si lo hace, pues bueno por ella”, asegura Bertha con algo de resignación, pues sabe que si se hubiera hecho un proceso serio, ella podría haber clasificado en 5.000 o 10.000 metros y así las dos pudieran asistir a las justas.

Le cambió la vida

El atletismo llegó a la vida de Bertha Sánchez cuando apenas tenía nueve años y asistía a clases de costura en casa de una vecina suya, en Sevilla, Valle. “La señora estaba en un grupo de la tercera edad que iba al estadio a caminar y siempre terminaba las lecciones de afán para poder irse. Un día me fui con ella, llegué a la pista y comencé a correr, eso me cambió la vida”, recuerda nostálgica.

Y a punta de zancadas y sudor ha conocido medio mundo y ha ganado decenas de competencias. “Las que más recuerdo son las medallas en Juegos Panamericanos y el tercer lugar en la carrera de San Silvestre, en 2006”, acepta la licenciada en educación física de la Universidad del Quindío.

Bertha dice que correrá hasta que su cuerpo se lo permita y que está casi segura de que no será entrenadora: “Ahora los jóvenes son muy fregados, más de lo que fuimos nosotros y la labor de un técnico es muy dura, desagradecida”.

Su meta en Beijing será mejorar su marca y hacer un tiempo cercano a las dos horas 30 minutos. “A uno no le pueden prohibir tener sueños y el mío es hacer algo grande allá. Me voy a preparar con todo y lo voy a intentar. En Rotterdam entendí la rudeza de la prueba de maratón, me sentí bien en los primeros 30 kilómetros, pero los últimos 12 fueron un martirio”, admite con humildad y orgullo, pues clasificó para los Olímpicos y ahora realizará un viaje que no tenía planeado.