Caterpillar, ‘Motor’ del fútbol bogotano

Uno de los clubes aficionados más importantes del país cumplió 30 años. Su objetivo, a largo plazo, es llegar a la primera división.

Dicen que soñar no cuesta nada, pero a la familia Chaparro Echeverry la ilusión de tener un equipo de fútbol aficionado y promover el deporte en Bogotá le ha valido millones de pesos y sacrificios desde hace 30 años, cuando don Jorge, el papá, decidió fundar el Club Deportivo Caterpillar Motor, convertido hoy en uno de los mejores de la capital del país.

“En un comienzo era solamente un equipo que jugaba el tradicional hexagonal del barrio Olaya, pero después se organizó y creó sus divisiones menores. En los 80 hasta tuvimos equipos de micro, baloncesto y voleibol”, recuerda Cipriano García, ex técnico y dirigente de Caterpillar.

El primer entrenador del club fue nada menos que Alejandro Brand, quien en 1979 acababa de retirarse del fútbol profesional debido a una delicada lesión. Después estuvieron Finot Castaño, Miguel Monroy, Justo Montaña, Pedro León, John Martínez, Hernando El Mico García y Heberto Carrillo.

“El equipo ha formado desde niños al menos a 10 jugadores que llegaron a primera división y ha promocionado a otros 20 o 30”, asegura Jorge Chaparro Jr., quien en 2000 asumió las riendas del club con el objetivo claro, a largo plazo, de convertirlo en el cuarto equipo profesional de Bogotá.

Entre los jugadores que vistieron el uniforme amarillo y negro están Francisco Pacho Delgado, Iván López, Mario González, Eulín Fabián Carabalí, Javier Jiménez, José Largacha, Leonardo Castro, Javier Parra, Germán Casas, Breiner Lobo, Alejandro Estévez, Jorge Díaz, Édicson Linares, Eduardo Orozco, Nelson Hurtado, Armando Navarrete, César Salas, Pedro Paredes, Éder Chiri Romero, Jaime Rodríguez, Oswaldo Mayorga, Juan Manuel Herrera, Elías Loaiza, Óscar Giraldo y Óscar Quiroga, todos ellos con apariciones en torneos de Dimayor.

Siempre con el respaldo económico de Jorge Chaparro, ahora con la empresa Impor Diesel Motor, el club logró superar varias crisis financieras, la más fuerte en 1999, cuando estuvo a punto de desaparecer. “Pero ya era una marca muy posicionada que no se podría perder e hicimos un tremendo esfuerzo para levantarla”, dice orgulloso su hijo, pues actualmente la institución cuenta con cerca de 800 jugadores en sus escuelas de formación y los equipos de las 20 categorías de la Liga de Bogotá, que se entrenan en el Parque Recreodeportivo El Salitre, el barrio La Fragua, las canchas de la calle 194 con carrera 32, el Colegio San Carlos, Chigüiros y la Unidad Deportiva El Salitre.

La madre, Luz Helena, y los otros hijos, María Helena, Diego y Daniel, también han estado involucrados siempre en la organización del club y no se arrepienten de haberle dedicado casi toda su vida al fútbol, porque al celebrar los 30 años del equipo se dieron cuenta de que la ilusión del padre, poco a poco, se convirtió en el sueño de toda la familia.