Millonarios y Santa Fe, prohibido fracasar

Luis García y Germán González vuelven a tomar las riendas de los equipos bogotanos.

“Debemos tirar para el mismo lado”: Luis García

En medio de la profunda crisis económica y deportiva que atraviesa Millonarios hay una buena noticia: Este semestre los jugadores y el cuerpo técnico no tendrán a quién echarle la culpa por sus malos resultados, pues Luis Augusto García, quien siempre era blanco de esas acusaciones, estará sentado en el banquillo.

El Chiqui, último estratega campeón con los albiazules, decidió asumir el comando del equipo en el momento más delicado de su historia, pero está convencido de que lo sacará adelante a pesar de la falta de recursos y las limitaciones para reforzar la plantilla.

“Ahora todos debemos tirar para el mismo lado. Unir esfuerzos y devolverle a Millonarios el sitio que merece en el fútbol colombiano. Yo sé que hay gente interesada en que nos vaya mal, pero le tengo una fe tremenda a este grupo”, dice el técnico bogotano, quien el próximo miércoles cumplirá 59 años.

Para García no fue fácil tomar la decisión de volver a dirigir, especialmente porque su familia le pedía a diario que no lo hiciera. “Pero finalmente uno hace lo que le nace y ellos entendieron cuál era mi sentimiento, sabían que yo quería dar una mano, especialmente en un momento tan delicado”, explica con serenidad el hombre que ha salido campeón de Colombia con Millonarios, América y Tolima.

“Tenemos un grupo humano bonito, muy comprometido. No hay grandes luminarias, pero sí jugadores dispuestos a trabajar por el colectivo. Hombres que poco a poco van a mostrar sentido de pertenencia por el club”, afirma antes de evaluar futbolísticamente a sus dirigidos.

Dice que tiene un equipo competitivo, con el que espera convertir El Campín en una fortaleza inexpugnable. “Si nos hacemos fuertes en casa, tenemos la mitad de la tarea hecha”, asegura.

Y para lograrlo se ha encargado de que todos sus jugadores se sientan a gusto y, fiel a su estilo, les habla, los consiente, pero también les exige. “Queremos establecer una relación familiar, pero en la que se cumplan las obligaciones”.

Hubiera querido un volante creativo y otro delantero, pero está conforme con la plantilla que tiene, pues admite que “no hay plata para traer a nadie más. Por eso, jugadores como Óscar Córdoba, Gerardo Bedoya, Ricardo Ciciliano y León D. Muñoz tendrán la misión de ayudar a consolidar a chicos como José Cuadrado, Oswaldo Henríquez, Álex Díaz, Cristian Subero, Elkin Blanco, Sherman Cárdenas, Ómar Vásquez y Wilson Cuero, a quienes les llegó la oportunidad de demostrar lo que tienen”.

Hoy comienza una nueva etapa en Millonarios y la única certeza es que Luis Augusto García será el responsable de los buenos o malos resultados del equipo, porque ya no hay quien le eche la culpa.


“Pensamos en ser campeones”: Germán González

Para los que no hay prueba más fehaciente de la autenticidad de un amor que el recuerdo indeleble de la fecha o el lugar donde comenzó, Germán González entrega una que no requiere de sello notarial para cobrar autenticidad porque tiene lo fundamental en cualquier compromiso: fidelidad.

“Desde los 12 años de edad, cuando Santa Fe era el equipo que ganaba siempre y tenía grandes jugadores como Ricardo Pegnotti o Pedro Prospitti, le entregué mi corazón”. Y antes que reclamárselo, durante los 45 calendarios posteriores ‘Basílico’ lo único que ha intentado es mantener vivo ese sentimiento “con dedicación y trabajo, tanto de jugador como de entrenador”.

De cortos apenas fue una etapa, pero alcanzó a dar la última vuelta olímpica en 1975, mientras ahora se pone por cuarta vez el buzo de DT —o quinta si se cuenta su interinato con Héctor Javier Céspedes a finales del 95—, experiencia que sólo se diferencia de las anteriores en que “hay que culminar este nuevo reto con éxito”.

Y así sea el primero en admitir que no será fácil alcanzarlo, lo ve posible siempre y cuando “trabajemos fuerte, seamos perseverantes, humildes sobre todo y luchemos unidos por conseguir ese sueño que tenemos represado durante tantos años”.

Él pudo acabar la sequía en el Apertura 2005 cuando llegó con los cardenales a la final frente a Nacional, pero la consagración fue verde, lo cual nunca le ha mortificado porque “no puedo vivir de los recuerdos, debo afrontar el presente y si Dios lo permite, ir proyectando un futuro en el que todos pensamos en ser campeones este semestre”.

Le cuesta, y mucho, mirar atrás, pero hizo un esfuerzo para comparar el plantel subcampeón con el actual y llegó a una sola conclusión: “Son muy distintos, porque con el de hace tres años jugábamos del fondo hacia adelante, tenía jugadores para trabajar defensivamente y contragolpear, mientras éste es para jugar fútbol, la virtud es la tenencia de la pelota”.

Si lo consigue, podrá también poner de su lado a la hinchada, a la que espera cautivar “jugando bien y ganando, esa es la única manera de ganarse a los hinchas, así que hay que ganar”. Igual le resulta indiferente sentirse resistido o apoyado, porque “uno no puede agradarle a todo el mundo y es normal que existan opiniones diferentes”.

El tiempo será el único encargado de dictar sentencia en esa relación, aunque a Basílico en realidad le importa una, en la que sólo falta algo para que el flechazo sea absoluto: “Fui campeón suramericano y bolivariano con Colombia, di la vuelta olímpica como jugador y técnico con Bogotá, así que de conseguir el título como entrenador con Santa Fe, quedaría tranquilo y feliz de saber que colaboré con mi país, con mi ciudad y con el equipo de mis amores”.