Cruzeiro y Estudiantes, por la Copa Libertadores

Se enfrentan este miércoles en Brasil por la finalísima de la Copa en su versión número 50.

Para medir la efervescencia y el ambiente que se vive acá en la ciudad de Belo Horizonte, horas previas al juego por la gran final de la Copa Santander Libertadores, que se jugará este miércoles en la noche (7:50 p.m. por Fox) entre Cruzeiro y Estudiantes de La Plata, sólo basta con decir que el lunes apenas tres horas después de que se pusieron a la venta las 61.800 boletas para ingresar al estadio Mineirao, éstas se agotaron. Las 3.000 restantes, que copan la capacidad del espectacular escenario, fueron repartidas entre los aficionados argentinos.

Y es que la algarabía por obtener una entrada no era para menos. El club de sus amores está a la vuelta de la esquina de obtener su tercer título de este torneo, que en la presente temporada llega a la celebración de sus Bodas de Oro.

Aquí nadie quiere hablar de otra cosa que no sea de la inminente conquista. Ni siquiera los hinchas del equipo rival de Cruzeiro, los de Atlético Mineiro, que por supuesto desean que el título se quede en manos de los visitantes, que saltarán a la cancha en busca de su cuarta corona continental.

Y mientras en la ciudad los aficionados locales, que ya se sienten campeones tras el empate a cero en el juego de ida en Argentina, viven su  fiesta aparte, los protagonistas del partido afilan sus últimas estrategias para levantar esta noche la Copa.

Cruzeiro, que se concentró desde el lunes y que ha trabajado a puerta cerrada para no develar sus secretos, se presume que actuará con la misma formación utilizada en el juego de ida. Sólo queda la duda de si regresa a la formación Thiago, quien sufre algunas molestias menores, pero que en el partido en La Plata estuvo ausente. El martes entrenó aparte del grupo titular y sólo hasta el miércoles se sabrá si salta a la cancha o lo hace nuevamente Anderson.

El planteamiento táctico del técnico Adilson Batista será 4-3-1-2 al ataque o de 5-2-1-2 en algunas jugadas defensivas. Kleber, una de las máximas figuras del equipo local y quien esta temporada regresó del fútbol ruso, aseguró el martes sobre el crucial choque que “nuestra ventaja no es el 0-0 de La Plata, es que jugamos en casa, con nuestro público y en una cancha que conocemos de memoria”.

Sí se puede

Y la mesa quedó servida para el gran banquete el lunes por la noche, cuando Estudiantes arribó al aeropuerto internacional Confis, en el chárter 1968, casualmente con el mismo número de cuando conquistó su primer trofeo. De inmediato partió para el hotel Caesar Business y ayer los dirigidos por Alejandro Sabella se entrenaron en el Mineirao, uno de los estadios más grandes de Brasil.

“Este equipo se merece un título como reconocimiento a todo lo que hizo en este último tiempo. En seis meses llegó a las finales de las dos copas del continente y en el torneo local siempre estuvo dentro de los seis primeros puestos”, afirmó el entrenador de Estudiantes a su llegada a Brasil.

“Hay que sacar a relucir lo máximo del caudal de virtudes que se disponen para volver a Argentina con la Copa. Yo sé que es difícil jugar en Brasil, pero Estudiantes da muestras de que todo se puede. Tendremos que jugar como siempre, agrupados con actitudes solidarias, demostrar que también sabemos jugar y fundamentalmente tratar de no perder la posesión de la pelota”, agregó el estratega, quien saldrá con el mismo onceno inicialista del primer partido de la final, liderado por su capitán y referente, Juan Sebastián Verón, fundamental en la figura de 4-4-2.