“Aquí seguiré mientras Dios me dé salud”

Entrevista con Nicolás Léoz, presidente hace 24 años de la Conmebol.

Nicolás Léoz es más colombiano que el café. Pese a que nació en Paraguay, el presidente de la Confederación Suramericana de Fútbol (Conmebol) adquirió hace un año la ciudadanía colombiana y en cada oportunidad que puede hacerlo, se jacta de ser simbólicamente de nuestra tierra.

“Tengo un afecto entrañable por Colombia”, le dijo a El Espectador, tras la final de la Copa Santander Libertadores, la semana pasada en Belo Horizonte. Y la razón de su amor eterno por el país tiene nombre y apellido. Se llama María Clemencia Pérez, su segunda esposa —nacida en Armenia— y con quien tiene dos hijos, Josué Nicolás y Mateo Nicolás. Pero hay un motivo adicional. Léoz coincidencialmente fue elegido como presidente de la Conmebol, en Colombia, el primero de mayo de 1986.

A sus 80 años, ya casi 81 —los cumple el 10 de septiembre—, Léoz es, sin duda, el máximo mandamás del fútbol suramericano, pues en total lleva 38 en la Confederación, los primeros 14 como vicepresidente y los 24 restantes como presidente. En total, este abogado de profesión acumula 52 años en la dirigencia deportiva, sumándole su paso por la presidencia de la Asociación Paraguaya de Fútbol y el club Libertad de Asunción.

Por esta trayectoria no es difícil entender cómo hace pocos días el semanario deportivo español Don Balón lo designó como el tercer personaje más influyente del fútbol mundial, sólo superado por Joseph Blatter, presidente de la Fifa, y Michel Platini, máximo jerarca de la Uefa y también vicepresidente de la Fifa.

Así, con su lento andar —lento, pero seguro— y con la palabra ahí lista para contestar cada pregunta, con respuestas políticamente correctas, Nicolás Léoz habló así para El Espectador.

La Copa Santander Libertadores llegó este año a su edición número 50, ¿qué balance hace usted de este torneo, tras el triunfo de Estudiantes de La Plata sobre Cruzeiro?

Sin duda es un torneo de mucha importancia para nosotros. Ha permitido el crecimiento de nuestros asociados, al tiempo que es una vitrina fundamental para el mercado de nuestros jugadores al fútbol europeo. Festejar 50 años es algo muy grande para la Conmebol, pues no es fácil llegar a esta cifra. Es muy positivo y gratificante.

De las 50 finales, ¿en cuántas ha estado en sus 24 años como presidente?

En las 24. No me perdería por nada del mundo una final de este bello torneo, que es de gran interés para nuestros países asociados y por supuesto que no puedo dejar de mencionar a mi país, Colombia. Soy nacido en Paraguay y ciudadano colombiano y eso me pone sumamente feliz. Cuando alguien habla de su país, no dudo un instante en decir que soy un ciudadano colombiano más que va orgulloso por el mundo.

Y a propósito de su amor por Colombia, ¿se puso feliz cuando el país ganó la sede del mundial juvenil de 2011?

Más que feliz, satisfecho, porque fue como cumplir la misión de un reto que me propuse junto con el presidente de la Federación colombiana, Luis Bedoya. Yo fui quien estuvo trabajando para sacar adelante esa sede mundial. No era una tarea fácil, pues en la Fifa hay muchos intereses creados, por supuesto, muchos países de otros continentes con el mismo deseo. Y tuvimos también la suerte de contar en este proceso con el respaldo del presidente colombiano, Álvaro Uribe.

¿Estará, entonces, también muy pendiente de la organización?

Sin duda. Este es un torneo muy cotizado en el mundo entero, un certamen con jugadores casi en su mayoría profesionales, un evento en el que todos tienen los ojos puestos encima y por eso todo tiene que salir perfecto.

¿Cómo ha visto el desarrollo de las eliminatorias suramericanas al Mundial? ¿Cree que clasificará la selección de Colombia?

Nunca en 52 años de dirigencia que llevo me he atrevido a dar un resultado y por ello apelo a la trillada pero cierta frase de que gane el mejor. Lo que sí puedo decir es que no está fácil para ningún país. Íntimamente, ¿qué pienso? Pues me lo reservo. Lo que veo es una buena competencia, con juego limpio y que no está dicha la última palabra para ninguna de las selecciones.


¿Qué percepción tiene de lo que será el Mundial de Suráfrica, tomando en cuenta que ha habido algunos problemas con su organización?

Esperamos y queremos que todo salga bien. Todos estamos colaborando para que esto sea así.

Pero la pasada Copa Confederaciones, que se realizó hace pocos días en Suráfrica, ¿le dio alguna pista de cómo será el Mundial?

Lo único que te puedo decir es que estoy seguro de que Suráfrica hará un gran campeonato.

¿Ya se solucionaron todos los problemas con México que este año, debido al problema de la gripe AH1N1, se retiró de la Copa Libertadores?

Gratamente tengo que decir que todo llegó a un feliz término y efectivamente los equipos mexicanos están listos para competir en 2010.

¿Es cierto que existe la posibilidad de que México puede en el futuro ser sede de una Copa América?

Así es y así lo deseo. Hay factores diversos. Lo que yo veo es que hay muy buena predisposición de la Conmebol y de las autoridades mexicanas para hacerlo.

¿Usted como presidente de la Conmebol qué lectura le da a la compra del Real Madrid de Cristiano Ronaldo por una cifra récord de 94 millones de euros?

Que el fútbol ha llegado a niveles insospechados y creo que si ese dinero es bien aplicado, no va a quedar ninguna duda de que será bueno para el futuro del fútbol mundial.

Su re-re-reelección

Ya son 24 años a la cabeza de la Conmebol, ¿cuánto tiempo más quiere seguir?

Mientras Dios me dé salud. Solamente el jefe supremo podrá decir hasta aquí llegué yo. De lo contrario, aquí seguiré.

En esos 24 años, ¿cuál ha sido su máximo orgullo?

Que no haya tenido disgustos grandes, que todos los problemas que se han presentado han sido solucionados de la mejor forma, como cuando organizamos la Copa América en Colombia, que tuvimos un sinnúmero de inconvenientes que al final resolvimos y sacamos un torneo. Yo me la jugué por Colombia, porque creí que era lo que correspondía, y eso me hizo muy feliz.

¿Y cuál ha sido su mayor piedra en el zapato?

Felizmente uso zapatos muy grandes y las piedras no se quedan allí.

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