“Mi título fue legal”

‘El Jardinerito’ dice que si hubiera tenido plata para comprar la vuelta ibérica, mejor hubiera invertido en el Tour de Francia.

El ex ciclista Laurent Fignon, doble campeón del Tour de Francia (1983 y 1984), padece un cáncer de páncreas en estado avanzado y, según los médicos, su expectativa de vida es máximo de unos cinco meses. Mientras adelantaba su tratamiento de quimioterapia, el francés se dedicó paralelamente a escribir su libro autobiográfico que título Éramos jóvenes y despreocupados, en el que confiesa que muchas veces corrió dopado.

“No le temo a la muerte. No tengo ganas de morir, pero no tengo miedo. No soy especialmente valiente ni tampoco miedoso. Ni tampoco, en absoluto, religioso. Los médicos no ven vínculo entre mi dopaje y el cáncer. Lo que tomaba les parecía ridículo. Si fuera por eso, todos los de mi generación tendrían cáncer”, reconoció hace un par de días al periódico Le Journal du Dimanche.

Pero Fignon, quien en sus años dorados declaró públicamente su enconado odio hacia los ciclistas colombianos, tal como se lo confirmó el jueves a El Espectador el entrenador Rafael Antonio Niño, en su libro se fue lanza en ristre contra Lucho Herrera y aseguró que su triunfo en la Vuelta a España 1987 se debió, fundamentalmente, a que él se dejó sobornar por 30.000 francos para no atacarlo en las últimas etapas.

El periodista Héctor Urrego, quien estuvo presente en esa edición de la carrera española, le explicó a este diario que “deportivamente eso es improbable, pues faltando tres etapas (todas planas), Lucho, tras su triunfo en Ávila, tenía prácticamente asegurado su título. Además, Fignon no era su enemigo directo, pues el francés estaba de tercero en la clasificación general. Así que lo que dice Fignon en su libro es pura fantasía, tal vez un afán comercial para vender su publicación”.

Herrera, involucrado directamente en esta historia, le aseguró ayer a El Espectador que: “Tengo mi conciencia tranquila, gané legalmente porque en ese momento tenía las condiciones para hacerlo y mi título no está en tela de juicio. Más bien quien puso a dudar de la legalidad de sus títulos en el Tour de Francia fue Fignon, quien admite sin complejos que durante esa época se dopaba y además consumía cocaína”.

El Jardinerito argumentó, además, en tono jocoso, que si “hubiera tenido todo ese montón de plata para comprarme el título de la Vuelta a España, más lo hubiera invertido en el Tour de Francia”.

Rafael Antonio Niño, el entrenador del equipo Café de Colombia de ese entonces, fue contundente al afirmar que “el triunfo de Lucho fue ganado de forma legal. No sé de dónde Fignon basó su odio hacia los colombianos, pero siempre fue evidente. Hablaba mal de nuestros pedalistas, los empujaba en la carrera, era una situación inmanejable. Ahora, que quiere publicitar su libro, supongo que le pareció la mejor forma de hacerlo, destrozándonos. Pero esas mentiras no nos hacen daño. Él es el que queda mal aceptando que se dopó”.

El francés, de 48 años, se atrevió además a decir en su escrito que en 1984, cuando era el campeón vigente del Tour de Francia y participó en Colombia en el Clásico RCN consumió coca. Su técnico de entonces, Cyrille Guimard, desmintió también ayer su versión en la W. “Eso no es cierto, ese no es un libro objetivo. No lo he leído ni lo voy a leer”.

“Lo invité al Clásico y veo imposible que hubiera competido como lo hizo con tal consumo de cocaína como él lo afirma. ¿O será que fallaron todos los sistemas de control al dopaje? No creo”, argumentó Urrego.

Estrategia publicitaria o no, Fignon levantó más de una escaramuza en la familia del ciclismo colombiano que, sin embargo, tomó sus acusaciones como viles mentiras.