Kenia mantuvo su dominio en la Media Maratón de Bogotá

Isaac Macharia ganó la carrera por cuarta ocasión. Más de 45 mil atletas participaron y cerca de dos millones de personas salieron a las calles. Impresionante fiesta deportiva.

Si todos los colombianos actuaran con el respeto, la solidaridad, el coraje y el desprendimiento con el que dos millones de personas lo hicieron este domingo, en la Media Maratón Internacional de Bogotá, éste sería un país mejor, mucho mejor.

Porque una vez más el evento deportivo más masivo de Colombia demostró que son más los buenos, pues aunque apenas 45 mil tomaron la partida, dos millones más salieron a las calles para apoyarlos, animarlos y ayudarles a llegar a la meta.

Por eso, poco importaba que minutos después de la partida, por los altavoces anunciaran que el keniata Isaac Macharia, ganador en las ediciones de 2004, 2007 y 2008, transitaba ya por la calle 72. “Ánimo, vamos, Viva Colombia”, gritaban miles de aficionados que, bolsa de agua en mano, repartían un poco del precioso líquido a quienes ya comenzaban a desfallecer.

Macharia, entre tanto apretaba el paso y comenzaba a seleccionar la carrera. Para sorpresa de muchos, uno de los primeros en desfallecer fue Patrick Makau, recordista mundial en los 21 kilómetros, quien acusó un fuerte malestar estomacal que padece desde hace un par de días.

Los también kenianos Wilson Chebet y Patrick Ntiwa, sin embargo, seguían firmes al paso de Macharia, sin duda el mejor atleta en la historia de la carrera, pues a sus tres victorias había sumado un segundo lugar y un tercero.

En el kilómetro 15 la suerte estaba prácticamente echada, pues mientras los varones superaban a las punteras en la rama femenina, Macharia comenzaba a sacar una luz de ventaja. De hecho, su recorrido por la calle 100, que se vuelve Avenida 68, fue triunfal. Con diferencia suficiente, Macharia miró varias veces hacia atrás y trató de regularse, aunque sin olvidar su otro objetivo: bajar el récord de la competencia.

Al grueso de los participantes la llegada de Macharia los sorprendió justo antes de la mitad del recorrido, en la 100 con 15, en donde a través de una pantalla gigante vieron la coronación del keniata por cuarta vez en Bogotá. “Vamos, falta poco, ya están cerquita”, les gritaban grupos de familias, algunos incluso con mangueras para echarles agua a quienes lo pedían.

Llegó Macharia y paró el cronómetro en una hora, dos minutos y 49 segundos, cerca de la marca anterior del tanzanio Fabiano Joseph, pero no lo suficientemente buena como para ganar el bono adicional de tres millones por imponerla.

Apenas 30 segundos después apareció Chebet y luego, él sí un poco más lejos, Patrick Ntiwa, quien completó el podio masculino. Después arribaron el eritreo Abraham Tadesse y el antioqueño William Naranjo, el primer colombiano en la meta.

Y entre las atletas de élite se notó a la pequeña Lydia Cheromei, quien no era favorita, pero corrió con inteligencia y dejó en el camino a las candidatas, Catherine Ndereba y Pamela Chepchumba. El final estuvo más apretado que el de los varones, pues apenas en el último kilómetro Cheromei le pudo sacar 10 segundos a la mexicana Dulce Rodríguez.

La mejor colombiana en la llegada fue Yolanda Fernández, descalificada por la organización, que consideró que utilizó a un corredor masculino como apoyo para cumplir sus tiempos. Eso hizo que Marta Roncería, quien había sido séptima, quedara finalmente en la sexta casilla. El podio femenino lo completó Pamela Chepchumba.

A la meta seguían llegando atletas profesionales y uno que otro aficionado de talento y mucha experiencia, pero todavía faltaba mucha gente y la Avenida 68 era un mar de corredores con la ilusión de mejorar sus marcas. Algunos lo consiguieron, la mayoría no, porque la prueba no fue tan rápida en el grupo secundario.


Los duros ya habían llegado y la mayoría de los corredores apenas iban por la mitad. La hidratación ayudaba, pero mucho más el grito de la gente. Ancianos, adultos y muchos niños dejaron sus actividades dominicales, porque además media ciudad estaba paralizada, para hacer parte de la competencia.

Y a uno de los que más ovacionaron fue Frank Isaza, quien con 78 años, pregonaba que era el abuelo de la carrera. “Jugué en Millos, cuando sí ganaba; hice pesas y fui atleta”, explicaba en sus breves descansos, en los que caminaba, pero no se detenía.

A él lo pasaron, además de los pacers de Adidas, que les marcaban a los corredores el ritmo ideal para lograr sus marcas, varios grupos de militares y policías, que durante los 21 kilómetros gritaron consignas de amor a la Patria, a las que los aficionados, al borde de la calle, les hacían eco.

Y con la idea firme de terminar, sin importar en cuánto tiempo, más de 20 mil atletas hicieron la distancia de la Media Maratón, mientras que otro tanto comenzaba a llegar por el otro costado, pues habían hecho la prueba de los 10 kilómetros, muy meritoria para personas mayores o para quienes generalmente no practican alguna disciplina deportiva. Allí llegaron la mayoría de las personalidades políticas y de la farándula.

Una vez cruzada la meta, la satisfacción invadió no sólo a los 45 mil que corrieron, sino a todos los familiares y amigos que se reunieron para recibirlos en la plazoleta de eventos del Parque Simón Bolívar, que parecía un hospital, pues la mayoría de los atletas terminaron exhaustos y con necesidad de un buen masaje o una rutina de estiramientos. Pero nada de eso importaba, lo mejor para ellos fue la experiencia de vida.

Como ya es habitual, Bogotá se pasó con su Media Maratón, que seguramente será ratificada como una de las mejores 20 carreras del mundo. Ojalá los colombianos actuaran siempre como lo hicieron el domingo los protagonistas de la carrera, quienes sin conocerse unieron fuerzas para sacar adelante un evento maravilloso.

Lo que dijo Isaac Macharia

“La carrera fue rápida, lamento haber quedado tan cerca de la marca y no conseguirla, pero estoy feliz con la victoria. Llevo cuatro en Bogotá y quiero seguir viniendo siempre que me inviten. Pensé que me iba a costar un poco, porque llegué apenas el viernes, pero me sentía de maravilla. Ya incluso comprendo lo que me grita la gente. No me cansaré de repetir que soy un bogotano más”.

La voz de la ganadora

“Tenía grandes expectativas para la carrera porque me entreno en un lugar con la misma altura de Bogotá, así que eso no sería problema. Estaba un poco preocupada por ver si la prueba arrancaba muy rápido, pero siempre manejé el ritmo, aunque la mexicana corrió muy bien y no me permitió confiarme de la victoria”.

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