Más vale tarde que nunca

Santa Fe y Millonarios, con sus triunfos en la quinta fecha del Clausura, le celebraron dos días después a Bogotá su aniversario.

“¡Bogotá, Bogotá, feliz cumpleaños, Bogotá!”. El grito a más de mil voces no provenía del parque Simón Bolívar o de la Plaza del mismo nombre. La masiva vociferación tenía como epicentro la tribuna sur de El Campín, donde la Guardia Albirroja le dedicaba el triunfo de su Santa Fe a la capital del país.

Tanta emoción soportada en muchas gargantas, se expandió hasta la frontera porque en Cúcuta se dio otro emotivo festejo con acento cachaco, gracias a la victoria de Millonarios en el General Santander, que abría la quinta jornada del Clausura y vaticinaba de paso una fecha tan rola como Monserrate.

Por eso no hizo falta que a albirrojos y embajadores los incluyeran en el Festival de Verano, ellos se vincularon a él con triunfos que hicieron de la celebración del aniversario número 471 de la capital un motivo más de orgullo para los bogotanos, que empiezan a sentirse protagonistas del rentado, privilegio que parecía reservado sólo para antioqueños, caleños o costeños.

Si bien restan aún 13 fechas para definir los ocho semifinalistas, Santa Fe y Millonarios ya se instalan en el selecto grupo y apuntando a las posiciones de vanguardia —son segundos y quintos, respectivamente—, para evitar la dependencia de resultados en las últimas fechas que permitan la clasificación a la penúltima instancia del torneo.

Los dirigidos por Germán González, por ejemplo, empiezan a hacerse fuertes en casa y a fe que cuentan por victorias sus dos presentaciones en El Campín, contra Chicó y Medellín, las cuales tuvieron un plus, ya que ambas se lograron con remontadas de por medio.

“Sólo les dije a los muchachos en el camerino que Santa Fe siempre se había distinguido por la garra y que los 10 guerreros que entraran a la cancha debían dejarlo todo por la camiseta”, confesó, casi sin voz, el entrenador cardenal, que luego de verse perdiendo 0-1 con el DIM en la inicial, en el complemento hizo reaccionar a sus dirigidos, que superaron el revés en la pizarra y la expulsión de Ricardo Villarraga promediando el primer tiempo, para terminar dándole vuelta al marcador.

Y la angustiosa victoria fue posible gracias a un gol de Mario Gómez, bogotano para más señas y doble regocijo capitalino, rescatado por ‘Basílico’ luego de que el delantero se extraviara en la Primera B con el Unión Soacha. “El ‘profe’ Germán siempre ha creído en mis condiciones, con él había estado en 2005 y ahora que volvió, me tuvo de nuevo en cuenta y espero seguirle respondiendo en la cancha”, destacó el jugador de 23 años, que fue mundialista en el Prejuvenil de Finlandia 2003.

Por su parte, el encargado de dibujarles una sonrisa a los aficionados azules no es oriundo de la principal ciudad del país, pero igual se siente como tal porque “al ser hincha de Millonarios, uno está como en casa. Veníamos de perder puntos importantes como local y empezamos a recuperarlos en una plaza difícil”, dijo un emocionado Carmelo Valencia que llegó a su segundo grito en la Copa Mustang II.

Gracias a ellos, Bogotá sigue de fiesta, pero la capital merece mucho más y por eso tanto azules como rojos y verdes (Equidad empató en Cartagena), si quieren rendirle un verdadero tributo, deben extender el festejo hasta diciembre.

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