“Sin sufrimiento no hay felicidad”: Rafael Nadal

El tenista español asegura que llega a Montreal a perder. Las rodillas aún le duelen, pero quiere probarse.

Lloró por Wimbledon, por no poder defender el título en su torneo predilecto. “Lo intenté todo. No estoy listo para jugar. Es duro, pero no existe otra solución”, articuló entre resignado y decepcionado, molesto por unas rodillas renqueantes y castigadas. Los edemas en las intersecciones de las articulaciones habían dicho basta. No le quedó otra a Rafa Nadal que retirarse de la competición sin fecha de regreso. Dos meses después está listo para retornar. “Ahora ya está capacitado para jugar”, advierte, satisfecho, Toni Nadal, su tío y entrenador. El tenista sale esta semana a defender el título en el Masters de Montreal, que comenzó ayer. Y luego intentará estar presente en Cincinnati como paso previo al Abierto de Estados Unidos, el único grande que le falta en su currículo.

Durante más de 60 días Nadal pisó poco las pistas de tenis. Ha convivido entre cables y electrodos. “Sesiones largas y duras de tratamiento que podían extenderse por cinco horas”, dice el jugador. Su recuperación se ha basado en ejercicios y tratamiento de fisioterapia, por un lado, y amplias sesiones de magnetoterapia (corrientes magnéticas), por otro.

Entre otras razones, Nadal justificó su lesión por la sobrecarga de partidos y, especialmente, por competir en el Masters de Madrid. “Jugó cuando no le tocaba”, reconoce su tío. Por eso, cuando se alejó de las canchas, dejó claro el objetivo. “Cuando vuelva, quiero que sea al cien por ciento mental y físicamente. Estoy cansado de aguantar dolor”, convino. No ha sido así. “Está bien, bastante mejor de lo que estaba hace unos meses, pero todavía no está a tope”, devela Toni. De ahí que el propósito de Nadal para estos torneos sea menor. “Soy consciente de que voy a Montreal y Cincinnati a perder. Es lógico”, mantiene el tenista. Y remata Toni: “Habría sido mejor empezar con un campeonato más pequeño porque en los Masters te encuentras a los mejores del mundo. Pero son los que tocaban en el calendario”.

A Nadal sólo le preocupa una cosa. “Firmaría poder disputar los dos próximos torneos sin dolor o con un dolor totalmente asumible”, remarca. Sabe de lo que habla. “Siempre he sabido convivir con el dolor”, recuerda. Se refiere a la lesión del pie (en la inserción del ligamento peroneo-astragalino anterior del izquierdo), a la tendinitis de la rodilla derecha que lo privó de la final de la Copa Davis del año pasado, ante Argentina, o a una sobrecarga lumbar que le desgastó de lo lindo un hombro. “No creo que esta lesión de rodillas suponga el final de mi carrera”, resuelve ahora Nadal.

Sin la idea de ganar y con la meta de sumar partidos para retomar rápido el ritmo de la competición, Nadal tampoco se centra en recuperar el número uno del mundo, en manos de nuevo del suizo Roger Federer. “Mi objetivo es seguir mejorando y entrenarme suficientemente bien, con la alegría que me permita llegar con posibilidades a los grandes torneos para ganarlos”, dijo al tiempo que resaltó su nueva filosofía: “Sin sufrimiento no hay felicidad. Tengo que saber dónde estoy para marcarme un objetivo real. De lo contrario, si los objetivos son irreales, te puedes pegar un tortazo”. Recoge el testigo Toni: “Lo importante es que Rafa ya no está afectado por no jugar bien o no llegar a los partidos en óptimas condiciones”. Nadal ya asoma la cabeza.

“Tengo una ventaja con respecto a Federer y es la edad, 23 años, frente a los 27 ó 28 de Roger. La carrera no se acaba a los 23 años y confío en tener tiempo para seguir luchando y estar en lo más alto. Y no me refiero al número uno sino para seguir ganando títulos importantes, que es al final lo que a uno le motiva, aunque no voy a negar que ser número uno me ha encantado y ojalá lo pudiera ser ahora mismo”, afirmó a los medios.

Pero demás de sus fuertes dolores en las rodillas, el español también tuvo que soportar por estos días la depresión que le dejó la separación de sus padres Sebastián y Ana María.

Nadal, quien no tendrá que jugar la primera ronda en Montreal por ser el actual campeón, enfrentará en segunda al ganador del partido entre el serbio Viktor Troicki y su compatriota David Ferrer, y en la tercera, podría jugar contra Tommy Robredo. Más adelante podría verse con Juan Martin del Potro o Robin Soderling, su verdugo en los octavos de final de Roland Garros, el 31 de mayo.

Vuelve el héroe y vuelve con sus debilidades de siempre. En una secuela de suspenso, sus rivales conocen cuál es su talón de Aquiles. Él también, por eso no es capaz de disputar un partido entero sin estar pendiente de las rodillas.

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